La semana pasada escribimos en este mismo espacio sobre el desplegado firmado por varios personajes de la comentocracia a través del Instituto de Estudios para la Transición Democrática quienes han convocado a reabrir la discusión de la supuesta sobrerrepresentación inconstitucional. Directamente en la plataforma de X les convocamos debatir y está fue su respuesta:

De entrada, nos parece un doble discurso convocar a “discutir” el tema y además “democráticamente” cuando no están dispuestos a hacerlo, como por ejemplo con una académica, y que además no ha dejado de cuestionarles a diferencia de ellos –con con argumentos–, su obstinación de buscarle tres pies al gato en este tema.
No solo señaló que nuestra propuesta no era “seria”, sino que nos pareció sumamente ofensivo responder con toda deferencia al magistrado Reyes Rodríguez Mondragón, quién días después respondió a su llamado al diálogo, y quién por cierto también confirmó la asignación hecha por el INE, pero no así con quien suscribe al parecer por no ostentar el cargo público que ellos consideran “digno” para que personas como Diego Valadéz, Lorenzo Córdova y Javier Martín Reyes dialoguen. Se percibe no solo cierto tufo de machismo sino también de anti igualitarismo.
Pero hay otro doble estándar que me parece aún más reprobable.
Hace unos días que se volvió polémico el oprobioso texto de Ezra Shabot, y personas como el mismo Ricardo Becerra no dejaron de defender su derecho a expresar, no sólo su duda sobre el genocidio en Gaza, sino lo que me pareció más grave aún, su afirmación de los “menores transformados en yihadistas, o sea mártires en potencia dispuestos a morir para llegar así al paraíso islámico”, lo que muchos leímos como un tono justificador de su exterminio.
Al respecto señaló: “A un artículo con el q estás totalmente en desacuerdo le respondes con argumentos evidencias datos, no con boicots, rebozo por delante.”:
¿A qué va eso del rebozo?
En fin, a la construcción narrativa que no han parado de promover solo hemos hecho eso: responderles con argumentos, evidencias y datos.
Particularmente aquí respondemos a cada una de las falacias que hemos identificado en su discurso: https://www.te.gob.mx/editorial_service/media/pdf/111120251917042425.pdf. No obstante ellos no han dejado de golpear y descalificar a las autoridades y a quienes sencillamente no compartimos su ficción jurídica.
Al parecer hay que defender, en el marco de una pobre concepción de la libertad de expresión, el derecho a justificar un genocidio, pero de ninguna manera, ni porque forman parte de un “Instituto de Estudios”, están dispuestos debatir desde un auténtico plano académico.
Usando una fórmula que a ellos les fascina: Ni democráticas ni plurales.





