¡Bienvenidos amantes de la gastronomía! Después de los atracones de las fiestas navideñas y la rosca de Reyes el 6 de enero, es momento de desintoxicar el cuerpo.
Lo sé, el frío invita de manera natural al consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares, sin embargo, es momento de consentir de otra forma a nuestro cuerpo, y esto es volviendo a comer de forma sana, sobre todo alimentos que sirvan para limpiar nuestro templo, ese que nos carga todos los días.
La propuesta que les traigo no es comer nada más pechuga de pollo asada, acompañada de ensalada de lechuga, porque eso resulta aburrido, sino volver a encontrar y descubrir ingredientes con los que se pueden crear platos muy interesantes, que además sean saludables.
Porque comer bien, no es sinónimo de aburrido o plano. De entrada, podemos hacer uso de las hojas verdes, como kale, espinacas y acelgas, que pueden transformarse de una manera increíble, ¿no se les antoja una pasta integral bañada en una salsa de acelgas, con queso feta o panela?.
Unas espinacas a la crema, pero con yogurt griego bajo en grasa, acompañan muy bien un filete de carne, por ejemplo un centro de caña. También podemos pensar en salmón a la plancha, con una ensalada de pepino, con eneldo, ajo finamente picado y yogurt griego. ¡Una maravilla!, si no lo han probado, háganlo, porque el sabor es delicioso.
Qué me dicen de empezar la comida con una bonita macedonia de frutas, como fresas, arándanos, manzanas, peras y gajos de naranja o toronja. Un desayuno ideal para alimentar el cuerpo, y no sentirse culpable, son los avocado toast que se pueden hacer en casa con pan integral -o de varios granos-, y si puede ser de masa madre, mucho mejor, con aguacate y un huevo escalfado encima.
Es una buena opción agregar a las ensaladas semillas de chía o de ajonjolí, o al arroz hecho al vapor, pues le inyectan otra vida y hacen que cambie todo; les aseguro que con pollo a la plancha o atún, resultan ser una combinación ganadora, pues solo agregan unas gotitas de soya y listo.
Anímense a utilizar arroz integral, hay a quienes no les gusta mucho el sabor, pero es muy saludable; con cúrcuma es todo un espectáculo y si se acompaña con conejo y ejotes, queda un plato para chuparse los dedos.
También con pepino se puede hacer una suerte de espaguetis, que recomiendo acompañar con atún y semillas de ajonjolí. Los invito a beber infusiones de jengibre con unas gotitas de limón.
Para cenar algo ligero, nada mejor que un yogurt griego bajo en grasa y sin azúcar añadida, acompañado de amaranto, y con un té verde, es la mejor combinación para relajarse antes de dormir.
Lo mejor: beber mucha agua, que con tanto brindis que realizamos en diciembre y en enero nos deshidratamos. De manera natural, si le bajamos a las comidas con alto contenido calórico y bebemos agua o tés, de preferencia endulzados con algún sustituto del azúcar que no tenga calorías, como “fruto del monje” o “Stevia”, y así reducimos las calorías vacías.
Ahora que, si el antojo llega inclemente, unas palomitas de maíz sin aceite calman las ansias y son saludables. Sé de lo que hablo, y les aseguro que limpiar el cuerpo después de cometer excesos, nos permite posteriormente apreciar mejor la comida.
Y es que se trata de disfrutar, no de padecer, así sea comiendo alimentos que ayudan a desintoxicar el cuerpo, o dándole gusto con la vasta gastronomía que podemos disfrutar hoy en día. Bon appétit!!!
Cat Soumeillera en X: @CSoumeillera




