De un error tras otro. Abreviar el calendario escolar fue un resbalón mayúsculo. Las razones que se esgrimieron rayan en la falsedad y el ridículo. El titular de la SEP, Mario Delgado, anticipó una inédita onda de calor, por cierto, en temporada de lluvias. Recurrir a un evento deportivo para suspender el ciclo escolar es una ofensa porque de por medio está la educación de los menores. No hay manera alguna de sobreponer el Mundial de futbol. Esto revela la facilidad con la que las autoridades esgrimen razones frívolas para decisiones sumamente graves.

La explicación de la presidenta sobre el desaguisado, seguramente adelantada por el secretario Mario Delgado, fue en el sentido de que los secretarios de educación de los estados aprobaron por unanimidad una medida de tal seriedad. En otras palabras, la iniciativa no vino del centro sino como parte de un ejercicio federalista en el que las entidades parecieran haber demandado interrumpir prematuramente el calendario escolar.

El razonamiento no es creíble. Primero, los secretarios de Educación mantienen una postura de subordinación política, técnica e institucional, de siempre, respecto a la SEP. Posiblemente alguno habría opinado algo -de todo hay en la viña del Señor- pero que haya sido un pedimento o exigencia de los estados hacia el titular es simple y sencillamente imposible y, por lo mismo, falso, en particular porque 24 de las 32 entidades son gobernadas por Morena o su aliado el PVEM. En Jalisco y Nuevo León, donde habrá Mundial, el titular estatal de educación no recomendaría acortar el ciclo escolar sin conocimiento del gobernador y no se requiere de mucho para saber que eso indignaría a la población y a un sector social con peso en la vida pública que son los colegios particulares y las asociaciones de padres de familia. Queda claro que la iniciativa fue del gobierno federal y seguramente los estados se allanaron como acto de disciplina. Así de sencillo.

Ahora, para enmendar, el secretario Delgado irrumpe con el argumento de que en la práctica a partir del 15 de junio las escuelas son guarderías y que los maestros requieren de descanso para cumplir su delicada misión y los padres oportunidad para convivir con sus hijos, no sin reconocer que las madres son quienes deben llevar casi siempre el cuidado de los menores. Ahora resulta que la culpa es del modelo neoliberal que en el artículo 87 de la Ley General de Educación determinó que el ciclo escolar debe tener entre 185 y 200 días de clase. “Es residuo de la visión tecnocrática que redujo la educación a una estadística de permanencia (...) Lo más importante es el aprendizaje, más allá de las horas de custodia”, señaló.

La idea de ahora, que no fue la que estuvo en la mesa el jueves pasado en el encuentro con los secretarios de educación de los estados, es que un calendario único no es la mejor respuesta a un México diverso. Entonces por qué el jueves se argumentó el clima como razón si es el caso de que las condiciones son muy distintas y que corresponde al ámbito regional, como siempre se ha hecho, hacer ajustes al horario y días escolares. Al menos ya en esta nueva etapa tuvieron el cuidado de no invocar el evento deportivo para argumentar sobre la suspensión.

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La defensa de la presidenta de su secretario de Educación no tiene mucho argumento, pero sí es un mensaje político. Mario Delgado no será removido y así como al director general de Pemex, Dr. Víctor Rodríguez Padilla, se le exoneró de responsabilidad por haber ocultado por semanas el origen del derrame de petróleo en el Golfo de México y que llevó a la presidenta al error, lo mismo ocurre con el responsable de la entidad a cargo de la educación nacional. Mario Delgado está firme y en todo caso el problema es de quienes le dijeron que estaban de acuerdo cuando no era así, especialmente, los estados gobernados por la oposición de Nuevo León, Guanajuato y Jalisco.

El espacio para corregir que le concedió la presidenta es un monumento a la irresponsabilidad. Error tras error. En lugar de concertar con la representación magisterial para que todo el tiempo escolar sea útil y productivo, hizo propia la discutible y falsa especie que del 15 de junio en delante hay una conversión de las escuelas en guarderías y el personal docente degradado en cuidadores de atención infantil. El Estado ausente hasta en la educación.