Parece que la fabricante de aviones más importante de Estados Unidos no quiere salir del bache en el que lleva metido ya varios años.
Sí, muy probablemente solo podamos ver la punta del iceberg; estoy de acuerdo en que, para este gigante aeronáutico el área de “aviación comercial” apenas representa el 33% de sus ingresos, según Aerospace America, la publicación mensual del Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica (AIAA). Pero un hecho innegable es que, entre unas pifias y otras, Boeing nomás no puede levantar cabeza.
Por si los problemas a los que se han tenido que enfrentar no fueran suficientes, pareciera que Boeing insiste en no tomar en serio las acusaciones que lo señalan por no tener los estándares necesarios de calidad.
Y es que no podemos dejar a un lado que el escándalo de Boeing nace precisamente en esta falta en los controles de calidad, o peor aún, de tratar de engañar a sus clientes, como sucedió con los dos accidentes fatales con su modelo Boeing 737 MAX, pues no avisó que había hecho “cambios” en el sistema de software. Así es que los pilotos no contaban con el adiestramiento requerido, porque la fabricante de aviones “no lo creyó necesario”.
Pero la realidad demostró que el adiestramiento era más que necesario. También dejó clara evidencia de que el costo que significó para las líneas aéreas, clientes de Boeing, fue incalculable. En los últimos años hemos presenciado una telenovela de tintes épicos, donde por más que Boeing ha tratado de salir del bache donde está, no lo ha logrado del todo.
Es un hecho, desde que cuando comenzó la guerra entre Rusia y Ucrania, se tuvo una pérdida importante en cuanto a materiales necesarios para la fabricación de aeronaves; sin embargo, Boeing ya había explorado dónde surtirse de ellos para ponerse al día, y tratar de acortar el retraso que mantienen en la entrega de equipos.
De hecho, en cuanto a entregas de aviones, durante el 2025, Boeing quedó bastante atrás de Airbus, su principal competidor. La fabricante norteamericana confiaba en que este año podría recuperarse, pero (porque existe un “pero” enorme), otra vez está envuelta en polémicas… No en una, sino varias.
Resulta que Boeing ha tenido que suspender la entrega de algunos de los aviones modelo B737 MAX, tras darse cuenta de que hay daños en la instalación de los cables. Como ya es costumbre, la fabricante norteamericana ha minimizado este nuevo error, y por ahora desconocemos cuántos aviones podrían tener este problema.
Por lo pronto, Boeing ha indicado que algunos aviones no serán entregados, pues se someterán a revisión, porque se supone que es causa del “mal uso” de una máquina. Y nos dicen que el equipo encargado ya está manos a la obra arreglando el desaguisado, según lo informó Katie Ringgold, responsable del área, durante un evento en San Diego,
Señaló que solamente tomará algunos días, pero no dijo cuántas aeronaves son las afectadas. Mientras tanto, mediante un comunicado la fabricante Boeing informó que los aviones que están en operación pueden seguir volando sin ningún problema, que la Agencia Federal de Aviación de los Estados Unidos de América (FAA, por sus siglas en inglés) ya está “al tanto”, dejando claro que es la encargada de verificar los controles de calidad y extender las certificaciones de las aeronaves que salen al mercado comercial.
Les dije que son varios los problemas que enfrenta Boeing, y es que resulta que a la aerolínea chárter rusa Azur Air le limitaron la validez de su “certificado de operador”, pues tras una inspección descubrieron varios fallos en el mantenimiento de sus aeronaves, aviones B757 y B767. Sus aviones tuvieron que aterrizar de emergencia, uno por una falla de motor, otro porque se vio imposibilitado de retraer el tren de aterrizaje, y uno más por una fuga de aceite.
Les realizaron sendas auditorías por fallas en el mantenimiento y por falta de refacciones; pero seamos sinceros, la actual escasez de piezas se debe, en gran parte, a que Boeing no ha podido hacer frente a los pedidos que tiene, primero por la guerra entre Rusia y Ucrania, y ahora hay que sumar el conflicto que Estados Unidos mantiene contra Irán.
Terminamos con los aviones para vuelos de largo alcance: los B787 Dreamliner. Resulta que la FAA ha ordenado una reparación de forma urgente en los aviones de esta familia; de hecho, emitió una “Directiva de Aeronavegabilidad” (AD, por sus siglas en inglés) de sentido urgente para este modelo.
Y es que descubrieron una falla que podría vulnerar la comunicación crítica entre las aeronaves, sobre todo las que realizan vuelos intercontinentales, que podría tener como consecuencia una interrupción en las comunicaciones. Por ello la FAA ha exigido “las reparaciones inmediatas para los transpondedores Modo S en ciertos modelos de Boeing 787. Estos transpondedores son esenciales para el seguimiento de aeronaves en tiempo real, lo que permite a los controladores de tráfico aéreo gestionar el espacio aéreo y prevenir colisiones en el aire”, tal y como lo reportó el medio Travel and Tour World.
Según la explicación de los expertos, los transpondedores Modo S son esenciales para dar seguimiento en tierra a las aeronaves; esto le permite al personal de tráfico aéreo una mejor gestión en tiempo real, y con ello prevenir colisiones en el aire. Un fallo de comunicación pone en riesgo la seguridad, no solamente de la aeronave, sino de los aviones cercanos.
Para la FAA es importante que esta falla se solucione lo más pronto posible, eliminando la vulnerabilidad del sistema transpondedor, y con ello garantizar operaciones seguras. Déjenme decirlo así, cuando la señal del transpondedor desaparece, aunque sean segundos, es tiempo en que el personal de tráfico se queda literalmente “a ciegas”, sobre todo en rutas que son muy saturadas, como en los vuelos de largo alcance.
Sé que parece una exageración, pero lo opino con verdadera preocupación: en lugar de que el gobierno norteamericano se empeñe en dilapidar dinero en guerras inútiles, lo mejor sería que se enfocara en mejorar los controles de calidad de su principal fabricante de aviones, y poner más atención en lo que verdaderamente importa.





