Durante la conferencia de prensa “Derecho de Réplica” del pasado 12 de agosto, la consejera jurídica del Ejecutivo federal, Luisa María Alcalde, presentó el análisis: “Cuando el eco se disfraza de conversación. Anatomía de un ecosistema de amplificación digital en México”, el cual abarcó un periodo de siete meses de observación: del 1° de enero al 8 de agosto de este año.
La revisión se centró en examinar la forma en la que se diseminan en el ámbito digital las noticias falsas y las campañas de desinformación, de manera coordinada y bien estructurada desde diversas cuentas de “periodistas” (autodefinidos como “independientes”, aunque en realidad están vinculados al PRI y al PAN y, ahora, también a Somos México), políticos y de bots. Varios de los aludidos descalificaron el estudio dado a conocer por Alcalde, al que tacharon de listas hitlerianas o stanlinistas, como fue el caso de la periodista Carmen Aristegui.
No es la primera vez que desde las conferencias organizadas por el Ejecutivo se realizan y difunden este tipo de análisis, los cuales han evidenciado la forma en que la derecha mediática y política genera y difunde noticias falsas, así como su modo sincronizado de ejercer la manipulación y distorsión informativa y, lo más grave, su proceder para alentar manifestaciones violentas con las que han pretendido “derrocar” al gobierno federal.
Por ejemplo, cuando en los primeros meses de 2024 ––año de la elección presidencial y para renovar el Congreso federal–– arreció una de las mayores campañas digitales artificiales que, bajo las etiquetas “#narcopresidente”, “#narcocandidata” y “#narcopartido”, buscaron desprestigiar al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y a la entonces candidata presidencial de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo, durante la conferencia matutina del 3 de abril de 2024, Ana Elizabeth García Vilchis, responsable de la sección Quién es quién en las mentiras y Quién es quien en los bots, presentó un estudio sobre ataques digitales que abarcó un periodo de dos meses y que fue elaborado por el analista en redes Julián Macías.
Entre los datos que se aportaron en torno a esa campaña artificial, se destacó la contabilización de 20 millones de mensajes para desprestigiar a AMLO, y 10 millones más para desacreditar a Sheinbaum que utilizaron las etiquetas referidas; muchas de esas cuentas que difundieron la artificial campaña sucia apoyaban a la candidata del PRIAN, Xóchitl Gálvez.
Entre la información aportada en ese estudio se refirió que, de los 20 millones de mensajes en contra de AMLO, sólo el 1.3 por ciento fueron originales frente aun 71.2 por ciento de retuits; en tanto, el 60 por ciento de los mensajes se originaron desde el extranjero y un 40 por ciento en México, mientras que 4 millones de tuits se replicaron con faltas de ortografía, lo que reveló que se reprodujeron desde un botcenter.
También se expusieron algunos de los personajes “reales” y organizaciones que propagaron esta campaña digital de manipulación informativa, entre los qye estuvieron: Felipe Calderón, Claudio X. González, Sociedad Libre, José Luis Antonetti (integrante de la Fundación para la libertad de Argentina y miembro de Atlas Network), Ricardo Salinas Pliego, Emilio Álvarez Icaza, el monero Antoni Garcí Nieto y el periodista Joaquín López Dóriga, ente otros.
Para 2025, en el contexto de la convocatoria para la denominada marcha de la Generación Z que se realizó el 15 de noviembre de ese año ––la cual fue promovida falsamente por la mayoría de los medios y “periodistas” opositores a la 4T como “apartidista”––, durante la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum del 13 de noviembre se presentó una investigación elaborada por Infodemia, la cual mostró que la convocatoria a dicha manifestación fue “inorgánica”, “pagada”, con “cuentas de redes sociales operadas desde el extranjero” y por otras cuentas que apoyaron a la oposición durante la contienda electoral de 2024 y que participaron en la campaña artificial en torno a las narcoetiquetas referidas líneas arriba.
Durante esa mañanera, Miguel Elorza, coordinador de Infodemia, aportó una serie de datos que permitieron desmenuzar el entretelón de la convocatoria a dicha marcha de la supuesta Generación Z, misma que tomó como pretexto el asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, para tratar de inducir un malestar social por los niveles de inseguridad que se viven país y generar así una rebelión en contra del gobierno morenista.
El funcionario hizo un recuento de cómo se fue gestando la convocatoria a la manifestación, desde que el 3 octubre Azteca Noticias transmitió un reportaje donde se aseguró que las manifestaciones de la Generación Z eran una protesta global (lo que no correspondía con la realidad); también se mencionó la relevancia que tuvo en la organización de esta manifestación el influencer Carlos Bello, quien por esas fechas participó en un foro en la Cámara de Diputados donde criticó al gobierno y cuya intervención fue compartida por Salinas Pliego; las exigencias de cambios en el país hechas desde la cuenta generación_mx, creada en 2024 y definida como apartidista pero que compartía mensajes de los políticos de derecha María Corina Machado y Edmundo Gónzalez.
La apertura en TikTok, el 12 de octubre, de la cuenta revolucionarios mexicanos, que tan sólo cuatro días después hizo la primera publicación invitando a la Generación Z a marchar el 15 de noviembre para exigir la revocación de mandato de la presidenta de la República; el impulso a la convocatoria que se empezó a hacer desde distintas redes sociales vinculadas a políticos y empresarios de derecha, como Claudio X. González; muchas de esas cuentas empezaron diciendo que la marcha sería pacífica, pero a partir del 17 de octubre comenzaron a publicar imágenes generadas con inteligencia artificial (IA) mostrando Palacio Nacional incendiado.
(Que fue lo que pretendieron hacer al final los reducidos grupos violentos que ese 15 de noviembre rompieron vallas, lanzaron petardos a Palacio Nacional y enfrentaron a la policía. Mientras que, desde ADN Canal 40, se trasmitía en vivo la marcha de la Generación Z, la cual fue usurpada, entre otros, por militantes y simpatizantes del PRIAN y trabajadores de las empresas de Grupo Salinas, quienes en calles aledañas al Zócalo fueron entrevistados por Manuel López San Martín ––un profesional de la mentira y usurpador de la profesión periodística––. En dichas “entrevistas” se expresaron lugares comunes de la narrativa opositora: críticas al narcogobierno; que México vive en una dictadura y que el gobierno no debía cobrarle impuestos a los empresarios).
Y, como es lógico en este tipo de estudios, la investigación hecha por Infodemia arrojó los nombres de quienes apoyaron el llamado a esa marcha, en donde, además de políticos prianistas, como Vicente Fox y Alessandra Rojo de la Vega, de empresarios como Salinas Pliego y Claudio X. González, también hubo comentócratas, entre otros, el propio San Martín, Enrique Krauze y Fernanda Familiar.
Cuando este tipo de análisis o investigaciones refieren nombres de empresarios, políticos y comunicadores, no es con el objetvo de crear “listas” de personajes “incómodos al gobierno”, con la intención de “censurarlos”, de tenerlos vigilados o para que se les agreda. Argumentos simplones que han sido recurrentemente utilizados por los integrantes de la derecha política y mediática desde que en las mañaneras el ex presidente López Obrador empezó a ejercer su derecho de réplica ante la sarta de mentiras y campañas desinformativas difundidas por medios tradicionales, comunicadores y redes sociales, señalando a su vez a los “periodistas” propagadores de dichas falacias, con nombres muy recurrentes: Raymudo Riva Palacio, Carmen Aristegui, Denisse Dresser, El Universal, Reforma, por mencionar a algunos.
La realidad es que si los comunicadores afines al conservadurismo salen mencionados en dichos análisis, es porque están participando en campañas de desinformación, manipulación informativa de mensajes de odio, práctica que no es nueva.
Hay que recordar que en 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados y varios políticos de oposición, periodistas, académicos y organizaciones civiles emprendieron la lucha por la democratización de los medios de comunicación en México y para cambiar la relación prensa-gobierno que prevalecía en aquella época, se lanzaron en su contra brutales campañas de linchamiento mediático , que a su vez fueron acompañadas por campañas de desinformación, provenientes de los medios electrónicos e impresos, en su totalidad alineados al priismo, para desvirtuar los objetivos de aquella lucha.
Estructura de la amplificación digital
La reacción estridente que generó el estudio presentado el 12 de agosto por la consejera jurídica del Ejecutivo federal, Luisa María Alcalde, se explica por la molestia que les provoca a los integrantes de la derecha mediática que se exhiba la forma en que operan su constante estrategia desinformativa.
La investigación: “Cuando el eco se disfraza de conversación. Anatomía de un ecosistema de amplificación digital en México”, contiene elementos de análisis como los desarrollados en los dos estudios mencionados líneas arriba:
Se expuso que en el ecosistema digital analizado se estructura en cuatro capas: la primera, en donde se originan los mensajes (en esta parte el análisis se ve muy conservador, porque se refiere a las mentiras y las campañas de desinformación como mensajes) por parte de medios y comentócratas, con 54 cuentas que generaron 282 mil 866 publicaciones durante los siete meses analizados; la segunda, con 32 cuentas de personajes políticos que “retoman, respaldan y politizan el mensaje, con 67 mil 215 publicaciones; la tercera contiene 34 cuentas de ataque que “reempaquetan y distribuyen” el mensaje, con 213 mil 580 publicaciones, y la capa cuarta con 560 mil cuentas bots definidas como el “Anillo de amplificación” que repitieron los mensajes mediante 22 mil 690 publicaciones.
Se explicó que la primera capa está integrada por diversos medios y comunicadores de la derecha conservadora, nombres que ya conocemos desde finales de 2018 hasta la fecha por haber profundizado su actuar mendaz al crear y difundir noticias falsas, desinformar, manipular y distorsionar la información, calumniar, linchar mediáticamente y erigirse en jueces mediáticos y digitales. Entre otros se mencionó a los siguientes: Adela Micha, Ciro Gómez Leyva, Azteca Noticias, Dolia Estévez Carlos Alazraky, Claudio Ochoa, El Universal, Joaquín López Dóriga, Carlos Loret de Mola, Código Magenta, Héctor de Mauleón, Aristegui Noticias, Denisse Dresser, Sergio Sarmiento, Marco Levario, Salvador García Soto, Raymundo Riva Palacio y Reforma. De todos estos comunicadores y medios se puso su cuenta en X, que es algo público, como sus mentiras.
En la segunda capa, la lista de políticos esta conformada por personajes del PRI, PAN, Movimiento Ciudadano Somos México. Se mencionaron las principales cuentas bots que atacan e insultan a la presidenta; el horario en que inician actividades y el número de mensajes que publican; también se hizo referencia al alto financiamiento que representa sostener un ecosistema digital de ese tipo (en donde se puede estar utilizando recursos públicos provenientes de los partidos de oposición).
Y, naturalmente el estudio detectó las principales narrativas falsas y la impulsadas por este ecosistema digital: tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte de EU, se propagó la manipulación: “México sigue”; tras la muerte de El Mencho: “Estado fallido”; tras la licencia del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya: “Narcopartido; Manifestaciones previas al mundial: “Por el desgobierno no hay condiciones” para que “México organice el mundial”; Inauguración del Mundial: “Hay miedo de la presidenta” para asistir al partido inaugural.
Y, finalmente, el estudio hizo referencia al “Modus operandi de Javier Negre” en la amplificación, a nivel internacional, de las narrativas falaces que se generan en México. Este personaje es un comunicador español propietario de la Derecha Diario, quien fue contratado por Salinas Pliego para “dar la batalla cultural” contra “los zurdos” y contra “la narcopresidenta Claudia Sheinbaum”, como el propio Negre lo reconoció en febrero pasado durante el foro: Combating Narco-Terrorism, organizado por la Conferencia de Acción Política Conservadora en la ciudad de Whashington.
Estrepitosa respuesta
Fieles a su estrategia de manipulación y distorsión informativa, integrantes de la oposición mediática salieron a acusar que el gobierno estaba generando “listas de enemigos” y de “periodistas y medios críticos”, sin mencionar siquiera que se trató de un estudio que mostró una red de cuentas en redes sociales a través de las que se amplifican mentiras, y en las que se encuentran, como ya se explicó, medios y periodistas opositores al actual gobierno, cuya “crítica”, vale redundar, no es periodística, es política y vinculada a los intereses del PRIAN y a sus narrativas falaces bien orquestadas y coordinadas.
Lo palpable es que las y los comunicadores que salieron a cuestionar el análisis sobre la amplificación digital de noticias falsas, ataques de odio y narrativas desinformadoras, o no vieron la conferencia y el estudio presentado por Alcalde y, al enterarse que se mencionaban sus nombres lo percibieron como un ataque a la “libertad de expresión” (lo cual evidenciaría que hacen críticas a la ligera y movidos por mera fobia al morenismo); o sí vieron la conferencia y el análisis y, al percatarse que estaban siendo involucrados en un ecosistema generador de desinformación, en vez de negar el hecho, deslindarse y confrontar los datos expuestos en la propia investigación, decidieron descalificarla alegando que se trataba de una mera elaboración de listas para perseguir al periodismo “independiente” y “crítico”.
O existe otra posibilidad––dando validez al análisis presentado por la consejera jurídica––: que al ver el contenido, los responsables de coordinar la red de amplificación de mentiras de cuentas afines a la derecha política mexicana, hayan dado la indicación a todos quienes participan en esa red, que la mejor manera de contrarrestar el análisis presentado el 12 de agosto, era argumentar que el gobierno de Claudia Sheinbaum estaba creando listas de enemigos.
Cualquier circunstancia que haya sido, es deplorable los exagerados e infundados cuestionamientos que hicieron algunos de los comunicadores referidos en el análisis, quienes no explicaron la estructura completa de la investigación en torno a la amplificación digital de mentiras en México.
Listas nazis, stanlinistas y macartistas
Sin lugar a dudas, Carmen Aristegui destacó por sus comentarios fuera de lugar y con un claro matiz de distorsión informativa, cuando el 13 de agosto refirió, con dramatismo exagerado, que no daba crédito a “esta lista o estas listas que sacó el gobierno”; criticó Alcalde por hacer listas de medios, comentaristas, figuras públicas y cuentas de ataque.
Y señaló: “Oiga, eso de hacer listas desde un gobierno nos remite a cosas muy preocupantes”, y ponen nuestras direcciones electrónicas “pues para enfilar ¿qué? Ataques; para enfilar ¿qué? Situaciones que generen en las redes sociales, pues satanización y ataques de diferente tipo; qué cosas están esperando que ocurra con estas líneas”.
Si hubiera aportado a sus audiencias más elementos del estudio referido, Aristegui pudo haber mencionado que ella, al igual que los otros comunicadores de la derecha mediática son evidenciados por participar en una red de amplificación digital artificial que precisamente se dedica a satanizar, ofender y atacar a personajes ligados al morenismo, principalmente al expresidente López Obrador y a la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La periodista prosiguió mencionando de forma vaga algunos de los conceptos referidos en el estudio presentado por Alcalde: “cuentas de ataque”, “bloques anónimos”, “función: reempaquetan y distribuyen”; y agregó de forma burlona: “Cómo si fuera una cosa orquestada, organizada, donde los que aquí estamos mencionados nos pusiéramos de acuerdo cada noche para generar, pues... qué: los mensajes, las críticas y los señalamiento al gobierno de la república”.
Todo indica que Aristegui olvidó que, por ejemplo, durante la primera década de este siglo, cuando se impulsaba una reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión, una de las mayores críticas que se hicieron a los analistas y periodistas afines a los intereses de la radio y la televisión, es que tenían la práctica de emitir los mismos argumentos, referencias, opiniones y mentiras para defender los intereses de ese sector, especialmente del duopolio televisivo.
A dicha práctica se le denominó “nado sincronizado”. Definición usada varias veces por la propia Aristegui cuando criticaba a los defensores del duopolio televisivo, por lo que sorprende que ahora desestime que en el mundo digital no pueda llevarse a cabo ese mismo nado sincronizado para difundir, con mucho mayor amplificación, noticias falsas y mensajes de odio.
Sin mencionar ni una sola vez que el estudio no se refería a las críticas periodísticas, sino a la amplificación de mentiras, insultos, narrativas falsas y prácticas de manipulación y distorsión informativa, Aristegui hizo una comparación mal intencionada y exagerada, que partió de una sesgada interpretación sobre la investigación presentada por Alcalde, cuando equiparó las supuestas “listas” que está generando el gobierno, con las listas creadas por regímenes totalitarios.
“Por ejemplo, la Alemania nazi que tenía listas de enemigos, listas raciales, listas ideológicas. Pienso, por ejemplo, en la Gestapo, pues también la historia nos ha dicho que desde la Gestapo se hicieron lista de políticos, intelectuales, de opositores; bueno, pusieron hasta (Winston) Churchill en la lista de la Gestapo”.
Aristegui también hizo referencia a las listas creadas por Iósif Stan y las elaboradas por elaboradas Joseph McCarthy, el senador republicano que en los años 50 del siglo passado, impulsó una persecución por motivos de creencias políticas, generando una serie de listas negras integradas por todos aquellos sospechosos de simpatizar con la izquierda, el comunismo y con Rusia.
Este malintencionado mensajes hecho por Aristegui evidenció a la vez sus propias contradicciones, falta de memoria e incongruencia. Para empezar, a su repaso sobre la creación de “listas”, le faltó mencionar que el 22 de octubre de 2021 el empresario Claudio X. González (de cuyo organismo, MCCI, Aristegui es ferviente reproductora de sus reportajes “críticos” sobre personajes morenistas) llamó a “tomar nota de todos aquellos que, por acción u omisión, alentaron las acciones y hechos de la actual administración (de López Obrador) y lastimaron a México. Que no se olvide quien se puso del lado del autoritarismo populista y destructor”.
Aristegui Noticias: la intriga de los espías rusos y el Club de Periodistas
Respecto a su alusión a las listas elaboradas por Joseph McCarthy, es pertinente recordar que en el propio espacio de Aristegui Noticias se ha tomado una postura macartista, con la intención de generar una cacería de brujas contra todo aquello que huela a comunismo o tenga relación con Rusia.
Durante la emisión del 11 de diciembre de 2025, la colaboradora de ese espacio informativo, Denise Dresser, destacó un reportaje publicado el 8 de diciembre en The New York Times: “EE. UU. dio a México una lista de espías rusos. México los dejó quedarse”.
Dicho reportaje se basó en información de supuestas fuentes que aseguraron que durante el gobierno de Joe Biden se notificó a México sobre el aumento de actividades encubiertas de Rusia en México, e incluso la CIA había elaborado una lista de más de dos docenas de espías rusos que se hacían pasar por diplomáticos, y que el gobierno mexicano, tanto en la administración de López Obrador como en la actual de la presidenta Sheinbaum, se habían negado a expulsarlos del país.
Ese reportaje sirvió para que Dresser fustigara la supuesta decisión de México para acoger a espías rusos, alegando que “la presencia rusa aquí es algo que la diplomacia mexicana debería aclarar y tomar cartas en el asunto, a menos de que el gobierno de México le esté dando el beneplácito tácito a los espías rusos” y “que esté de acuerdo con que nuestro país se use como base de operaciones para espiar a Estados Unidos. Y de manera enérgica, la politóloga planteó poner a México en el banquillo de los acusados: “creo que el gobierno mexicano debería rendir cuentas por ello y explicar” el beneficio de “esta cercanía con Rusia”.
Asimismo, durante aquella emisión del 11 de diciembre, en la conversación con Dresser, la propia Aristegui aludió a la “Lavadora de Putin”, un trabajo de supuesto periodismo de investigación que se conformó por 8 reportajes publicados en noviembre de 2025 por el portal de factchequeado.
Los textos, sesgados y con tendencia pro estadounidense, se centraron en señalar que el Club de Periodistas de México, a través de su Certamen Nacional de Periodismo, durante los últimos años había premiado en su categoría internacional, casi en su totalidad “a propagandistas rusos y desinformadores de distintas partes del mundo”.
Aristegui refirió que fatchequeado documentó que el Club de Periodistas se había convertido en “un nodo clave para amplificar propaganda rusa”, luego de la revisión (entre marzo de 2020 y septiembre de 2025) de 4 mil 539 artículos difundidos tanto en la página web del Club, como en su revista Voces del Periodista.
También se destacó que fatchequeado analizó el listado de quienes fueron premiados en el Certamen Nacional de Periodismo durante el periodo de febrero de 2022 hasta 2025, encontrando que: “se han premiado, dice aquí, a personas que están relacionadas con Rusia”, agregó una perpleja Aristegui, quien tuvo que reconocer que los premios del Club se han otorgado a “muchos” periodistas. “A mi misma me ha tocado alguna vez, en esos años, pero es un premio que se da desde hace décadas. Y ahora lo que hacen es revisar los últimos años específicamente”.
Durante aquella emisión de Aristegui Noticias, sobre salió la postura asumida por Dresser, quien, al comentar los reportajes de fatchequeado, en un tono acusador, dijo: “también mencionan por nombre a periodistas mexicanos que han fomentado esta relación con Rusia y que han fomentado esta colaboración con el Club de Periodistas, específicamente a Jenaro Villamil y Jesús Ramírez Cuevas”.
“Por cierto, que el reportaje del New York Times también hablaba de cómo parte de esta estrategia rusa en México es volcar al continente en contra de Estados Unidos y en diseminar contenido en las redes para azuzar a los mexicanos en contra de Estados Unidos”, agregó Dresser, luego de avalar el resurgimiento de la doctrina Monroe (América para los estadounidenses) por parte de Trump, ante los intentos de Rusia por influir en América Latina.
Antes de hablar de supuestas listas, Aristegui debería recordar las posturas macartistas que se han asumido desde su propio espacio “informativo”. Por cierto, siguiendo con el macartismo, sus listas y la persecución al comunismo, que trajo a colación la propia periodista, no recuerdo que Aristegui, haya criticado los continuos llamados violentos que hace el empresario Ricado Salinas Pliego para darle en la madre a los zurdos y comunistas de mierda.
La desinformadora acusa a Sheinbaum de desinformar
Después de la disertación que hizo sobre las listas creadas por regímenes totalitarios, y compararlas con las supuestas “listas” que elaboró el gobierno de Claudia Sheinbaum con nombres de personajes contrarios a su administración, en su noticiero del 14 de agosto Aristegui cayó en una contradicción atroz y deshonesta
La periodista aludió a lo dicho por la presidenta Sheinbaum durante su conferencia de ese día. “Acaba decir la presidenta que los más absurdo que ha escuchado ella es lo que yo dije ayer, y lo dice después de que alguien le pregunta y le plantea que yo comparé a Sheinbaum con Stanlin y Hitler. Cosa que es falso (expresión que acompañó con una risa nerviosa). Así que la propia presidenta está a su vez generando desinformación de lo que realmente se dice en los comentarios, por lo menos de este espacio de noticias”.
Y agregó: “Yo no dije que Sheimbaum sea Hitler ni Stanlin, punto. Si ella entendió eso, está equivocada”. Lo malo para Aristegui es que fue tan clara en su alocución, que muchos entendimos lo mismo que la presidenta.
Con la postura asumida por Aristegui de negar lo que dijo durante su alocución del 13 de agosto (cualquiera que escuche su “reflexión” del 12 de agosto podrá comprobar que sí comparó al gobierno de Sheimbaun, no sólo con el nazismo y con Stanlin, sino con Joseph McCarthy, entre otros políticos que generaron listas de sus enemigos políticos), y de acusar que la presidenta desinforma por algo que la propia Aristegui realmente dijo, es un elemento que permite a las audiencias comprobar la forma en que operan los comunicadores que forman parte de la red de desinformación de la derecha política y mediática, y que han sido referidos en varios análisis de amplificación digital de noticias falsas y manipulación informativa.





