Ubicado en Ensenada, Valle de Guadalupe, considerado el principal destino vitivinícola en México, atraviesa una de sus etapas más complicadas en materia turística. La situación tomó fuerzas en redes sociales luego de que el influencer Arturo Lemmen, mejor conocido como “El Arturito”, compartiera videos y fotografías donde se observa una notable baja de visitantes en hoteles, viñedos y restaurantes de la región.
Las imágenes difundidas por el creador de contenido generaron debate entre usuarios y empresarios del sector, quienes aseguran que el destino ha perdido atractivo debido al incremento de precios en hospedajes, experiencias gastronómicas y servicios relacionados con el turismo de lujo.
Valle de Guadalupe enfrenta crisis turística tras aumento en costos y restricciones
El Valle de Guadalupe se ha convertido en uno de los puntos más visitados por turistas nacionales y extranjeros gracias a sus vinícolas, hoteles boutique y oferta culinaria. Sin embargo, actualmente diversos visitantes describen el panorama como un espacio semivacío.
Especialistas y usuarios en plataformas digitales han comparado el caso con lo ocurrido en Tulum, donde el incremento acelerado del turismo premium terminó alejando al mercado nacional.
De acuerdo con críticas difundidas en redes sociales, el aumento de costos habría provocado la caída en reservaciones para bodas, eventos privados y recorridos turísticos, afectando no solo a grandes vinícolas, sino también a pequeños comerciantes y trabajadores independientes que dependen de la actividad económica de la zona.
Entre las agrupaciones señaladas por algunos usuarios aparecen ProVino y “Por un Valle de Verdad”, organizaciones vinculadas a la promoción y regulación del destino.
Además, comenzaron a mencionarse empresarios relacionados con importantes proyectos vinícolas de la región, como Hans Backoff Guerrero, de Monte Xanic, y Fernando Pérez Castro, vinculado a La Lomita y Finca La Carrodilla.
Mientras continúa el debate sobre el futuro turístico del Valle de Guadalupe, comerciantes y habitantes de la región advierten que será necesario replantear el modelo económico del destino para recuperar visitantes y evitar una crisis prolongada en uno de los corredores gastronómicos y vinícolas más importantes del país.



