Diez años después de la desaparición y muerte de Braulio Bacilio Caballero, la Fiscalía de la Ciudad de México y el Instituto de Ciencias Forenses reconocieron públicamente las omisiones que mantuvieron al menor de edad sin identificar durante casi seis años dentro del sistema forense.
Aunque las autoridades ofrecieron una disculpa por las fallas en la búsqueda e investigación del caso, la familia sostiene que el reconocimiento llega tarde y exige sanciones para los funcionarios involucrados.
Para sus padres, la disculpa pública no representa el cierre de una lucha marcada por la negligencia institucional.



Fiscalía de la CDMX ofrece disculpa pública por fallas en la investigación de la desaparición de Braulio Bacilio
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) y el Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO) (Instituto de Servicios Periciales) emitieron una disculpa pública por el caso de Braulio Bacilio Caballero en las instalaciones de la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX.
Se reconoció de manera oficial la negligencia institucional y de las graves omisiones en los procesos de búsqueda, investigación e identificación del adolescente.
El cuerpo de Braulio, quien desapareció a los 13 años en septiembre de 2016, permaneció en el sistema forense sin identificar durante casi seis años en un hecho catalogado como “desaparición administrativa”.
Durante la ceremonia, el padre del menor (Miguel) confrontó a las autoridades señalando que un “usted disculpe” o cualquier restitución económica “se quedan cortas”, ya que “la vida no se repone con palabras ni con papeles”.
Criticó la indiferencia de la burocracia estatal, señalando a los servidores públicos que actúan con prepotencia “detrás de sus escritorios” olvidando que su obligación es servir al pueblo.
Denunció que cuando los funcionarios omiten su deber, criminalizan a las víctimas o realizan mal su trabajo, frenan las búsquedas e infligen una injusticia inmensa a las familias que acuden a pedir auxilio.
La familia enfatizó que la disculpa pública no cierra el caso, puesto que los servidores públicos (médicos que alteraron la edad y agentes del Ministerio Público que archivaron la carpeta o negaron la Alerta Amber) continúan sin ser sancionados ni juzgados por su responsabilidad en las omisiones.
¿Qué pasó con el caso de Braulio Bacilio y por qué la Fiscalía de la CDMX ofreció una disculpa pública?
La permanencia de Braulio sin identificación durante casi seis años fue provocada por una cadena de errores, omisiones y falta de coordinación entre distintas dependencias.
Tras sufrir un atropellamiento el 28 de septiembre de 2016 en Vía Río Churubusco y ser trasladado al Hospital de Balbuena, Braulio falleció a las pocas horas.
El médico que lo atendió asentó incorrectamente que tenía 20 años de edad en lugar de sus 13 años reales.
Los agentes del Ministerio Público que elaboraron el acta por el accidente automovilístico copiaron los mismos datos erróneos del reporte médico sin verificar la identidad o edad real del menor.
Cuando los padres acudieron a reportar la desaparición al día siguiente, las autoridades se negaron a activar la Alerta Amber. Esta herramienta no se puso en marcha sino hasta dos años después (en 2019), gracias a la intervención de asesoría jurídica particular.
El Ministerio Público se limitó a emitir un boletín de búsqueda genérico y dejó la carga de la investigación sobre la familia, llegando a condicionar la ayuda policial a que los padres encontraran pistas por su cuenta.
Además, las autoridades centraron la investigación en la hipótesis de que el menor se había ausentado voluntariamente.
En 2017, la Fiscalía notificó a la familia que la carpeta de investigación había sido archivada alegando “falta de líneas de investigación”.
Debido al registro de edad alterado, la ficha del menor y su perfil genético se ingresaron en la base de datos de adultos fallecidos sin identificar del Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO).
Tras permanecer un mes en el Servicio Médico Forense (SEMEFO), su cuerpo fue enviado a la fosa común del Panteón de Dolores sin que las búsquedas en los registros de menores arrojaran coincidencia.
No fue sino hasta el 11 de abril de 2022 que se notificó a la familia el hallazgo, luego de que ellos mismos decidieran revisar de forma directa los catálogos y registros de adultos sin identificar.

