La Posesión de la Momia de Warner Bros. representa uno de los intentos más ambiciosos de revitalizar un monstruo clásico del cine de terror, además de reivindicarlo tras varios intentos fallidos en el pasado.
Pues los realizadores de La Posesión de la Momia buscan devolver a la criatura a sus raíces más inquietantes, alejándose del tono de aventura y acción que caracterizó a las versiones de 1999 y 2017.
Aquí te dejamos nuestra reseña de 5 puntos:
- La Posesión de la Momia logra una premisa sólida
- Las actuaciones de La Posesión de la Momia sorprenden
- La atmósfera de La Posesión de la Momia está bien construida
- El ritmo de La Posesión de la Momia podría molestar un poco
- La Posesión de la Momia busca el “terror corporal”
La Posesión de la Momia logra una premisa sólida
La Posesión de la Momia logra una premisa sólida, pues dentro de una trama aparentemente básica, logra construir un relato perturbador y siniestro.
La película se centra en una familia que pierde a su hija; la niña permanece desaparecida por 8 años, hasta que se logra localizar. No obstante, lo que se encuentran no es una joven alegre, sino un monstruo en toda la extensión.

Este planteamiento, aparentemente sencillo, se convierte en el vehículo para explorar temas más profundos, como la fragilidad de los vínculos familiares, la herencia de los mitos ancestrales y la manera en que lo sobrenatural irrumpe en lo cotidiano.
Así, la pequeña que encarna a la momia no se muestra como un villano de aventuras, sino como una presencia perturbadora que encarna terrores universales.
Las actuaciones de La Posesión de la Momia sorprenden
Tal vez, lo que eleva bastante a la película es que las actuaciones de La Posesión de la Momia sorprenden, siendo de las mejores en el género en este momento.
Jack Reynor como Charlie, encarna perfectamente al padre dedicado que busca ser la fortaleza de su familia pero, al mismo tiempo, está bastante roto por dentro y no lo quiere reconocer.
Laia Costa como Larissa, toma el rol de la madre que quiere proteger y ayudar a su hija, entrando en conflicto con lo que ella se ha convertido y cuestionando su propia naturaleza materna.
Quien se lleva las palmas es Natalie Grace, quien encarna a Katie dando una excelente actuación como esta entidad que que va más allá de la comprensión humana, sobre todo porque sus diálogos son pocos y todo lo que expresa es corporal.

La atmósfera de La Posesión de la Momia está bien construida
El entorno lo es todo en una película de terror, afortunadamente la atmósfera de La Posesión de la Momia está bien construida, dando esa sensación de incomodidad.
A lo largo de la obra tenemos ambientes densos, uso expresivo de la luz y un diseño sonoro que intensifica la tensión psicológica.
Además del uso de espacios cerrados, como es la casa donde viven la joven, sus hermanos y padres, lo cual genera ansiedad en el espectador, debido a todo lo que se ve en pantalla.
Reforzando la idea de que la momia no es solo un vestigio del pasado, sino una amenaza que se infiltra en el presente, en la parte más íntima de las personas.

El ritmo de La Posesión de la Momia podría molestar un poco
La duración de la película es de poco más de dos horas, por lo que el ritmo de La Posesión de la Momia podría molestar un poco, principalmente a las personas que buscan que los filmes sean ágiles.
Aquí se apuesta por un desarrollo pausado, con espacio para construir personajes y atmósferas antes de desatar el horror.
Esto contrasta con otras películas de terror actuales que privilegian la acción, el morbo, la violencia explícita y los efectos visuales espectaculares.
Aquí el énfasis está en el terror corporal, en la incomodidad que generan las imágenes y en la tensión sostenida más que en la espectacularidad de las secuencias de acción.

La Posesión de la Momia busca el “terror corporal”
La Posesión de la Momia busca el “terror corporal”, siendo un festival de incomodidad y sangre; entre justificado y a veces como mero recurso de shock.
Se propone devolverle al personaje su aura, explorando su dimensión folclórica, siendo algo más ritualista y no tan explosiva, como es el cine de monstruos contemporáneo.
En este sentido, la película no busca competir con los blockbusters de acción, sino con el cine de horror que privilegia la tensión y la atmósfera.
Generando rechazo por las escenas grotescas que presenta, claro que a buena parte de la audiencia algunas cosas les parecerán excesivas.

¿Vale la pena La Posesión de la Momia?
La Posesión de la Momia está bien a secas y logrará complacer a los fans del terror corporal y la vena grotesca del género, con una premisa decente y actuaciones que cumplen con su objetivo
Si La Posesión de la Momia logra conectar con el público, podría abrir la puerta a reinterpretaciones similares de otros monstruos icónicos, como Drácula o Frankenstein, bajo un enfoque más perturbador.
Aunque también es cierto que su ritmo juega mucho en su contra y el último acto se siente extendido de manera artificial.
Si esperas algo sorprendente y que revolucione el género, aquí no lo encontrarás; si solo quieres divertirte y quedar incómodo con lo que ves, sin duda es una buena opción.



