Coincidiendo con las celebraciones de Halloween de 2026, la NASA, a través de los telescopios Hubble y James Webb, presentaron lo que se ha denominado como la “nebulosa fantasmal Cabeza de Gato”.
Los telescopios James Webb y Hubble de la NASA, registraron una formación de polvo y gas cuya silueta evoca a un gato espectral, de ahí el nombre “nebulosa fantasmal Cabeza de Gato”
¿Cómo es la “nebulosa fantasmal Cabeza de Gato” captada por el Hubble y el James Webb?
La curiosa formación captada por los telescopios Hubble y James Webb de la NASA, recibió el nombre de “nebulosa fantasmal Cabeza de Gato” debido a su contorno, el cual asemeja a un felino.
Entre los rasgos más llamativos es que se sitúa a 7,500 años luz de la Tierra, destacando un punto luminoso de color rojo brillante que simula ser el ojo del animal.

Los astrónomos de la NASA atribuyen dicha marca luminosa a una estrella muy joven aún incrustada en las densas nubes de polvo.
Las observaciones del Hubble y James Webb destacan un pilar central de polvo opaco de tono marrón oscuro, delimitado en su lado derecho por una franja difusa de color amarillo.
En la base de la figura, una estructura de gas brilla en tonos azules y cian que se gradúan hacia matices anaranjados y rojizos en la parte inferior.
Análisis conjunto del Hubble y James Webb ayudaron a definir la “nebulosa fantasmal Cabeza de Gato”
Fue gracias al análisis conjunto de los telescopios Hubble y James Webb de la NASA, que se pudo definir mejor a la “nebulosa fantasmal Cabeza de Gato”.
Mientras que el telescopio Hubble capta la luz visible mostrando una figura oscura rodeada por un contorno brillante, el infrarrojo del James Webb logra atravesar el denso material cósmico.
Así, el James Webb revela filamentos más transparentes y permite identificar emisiones de polvo caliente y moléculas de carbono excitadas por la luz estelar, dando forma a la “nebulosa fantasmal Cabeza de Gato”.
Los científicos de la NASA explican que esta singular forma ha sido moldeada por la intensa radiación ultravioleta y los vientos estelares procedentes de estrellas masivas vecinas.
Aunque esta retroalimentación estelar erosiona progresivamente el gas circundante, las regiones más densas resisten temporalmente la erosión.






