Guadalajara dejó de ser una disputa exclusivamente local cuando Grupo Reforma llevó a su portada nacional una conclusión política ineludible: Verónica Delgadillo busca la reelección y arranca formalmente esa ruta respaldada por un sólido 62% de aprobación ciudadana.

La noticia no radica únicamente en la contundencia de la cifra. Radica en que un proceso electoral todavía distante ya encontró un centro de gravedad indiscutible. Mientras Morena discute a marchas forzadas quién tiene el perfil para enfrentarla, y partidos como el PAN y el PRI intentan evitar su irrelevancia definitiva, Movimiento Ciudadano encuentra en Vero a una figura que supera con creces la intención de voto de su propia marca partidista.

Ese 62% tampoco nació de manera fortuita con el anuncio de su postulación. Desde enero de 2025, un consolidado de 72 mediciones realizadas por 17 encuestadoras arroja para la alcaldesa un promedio robusto de 59.3%. El resultado publicado por Reforma, ubicado apenas 2.7 puntos por encima de esa media, no registra una euforia momentánea o pasajera: confirma una aprobación gubernamental sostenida y madurada a lo largo de su mandato.

Esa aprobación ya produce efectos electorales determinantes sobre el tablero.

En la contienda por siglas partidistas, MC registra 34% frente a un 31% de Morena. Sin embargo, en cuanto aparecen los nombres de los candidatos en la boleta, Vero alcanza entre 40% y 43%, imponiéndose con claridad en todos los careos evaluados. Su candidatura añade entre seis y nueve puntos porcentuales a la franquicia naranja, blindando y conservando la ventaja sin importar qué adversario aparezca enfrente.

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Morena tampoco resuelve el problema sumando partidos satélites. El Partido Verde y el PT apenas reúnen tres puntos combinados. Incluso bajo el supuesto optimista de que cada sufragio pudiera transferirse intacto el día de la jornada, la coalición alcanzaría un techo de 34%, cifra que permanece todavía por debajo del resultado más bajo proyectado para la alcaldesa. Se repite así una lección que Morena no terminó de aprender en 2024: acumular estructuras, prerrogativas y logotipos no produce de forma automática una candidatura con verdadera capacidad de ganar Guadalajara.

En tanto, PAN y PRI obtienen 8% cada uno, mientras sus posibles perfiles fluctúan entre 6% y 11%. No representan una tercera vía viable ni disputan la Presidencia Municipal; carecen de un proyecto con posibilidades reales de gobernar.

La encuesta también dinamitó la interna de Morena: Chema Martínez obtiene 35%, Carlos Lomelí 34%, Mery Pozos 31% y Ricardo Villanueva 30%. Ninguno alcanzaa Vero, pero todos conservan argumentos para frenar una designación unánime ajena. Para Mery el golpe es doble: pierde la contienda municipal y cae al tercer sitio interno, desmintiendo la propaganda que la situaba al frente.

Vero Delgadillo anunció que buscará otros tres años de mandato. Los datos revelaron algo previo y contundente: su decisión condiciona los movimientos de todos los demás. En política, encabezar encuestas es ventaja. Obligar al resto a reaccionar a tu ritmo es verdadero poder.