Las niñas y niños deben estar estudiando, jugando, disfrutando cada uno de sus derechos, como el derecho a la vida, a la salud, a la identidad, a vivir en familia, a no ser discriminados, a la libre expresión y a una vida libre de violencia, no trabajando.

El Día Mundial contra el Trabajo Infantil nos confronta con una de las fracturas más dolorosas de la sociedad actual. Cuando una o un menor de edad es forzado a ingresar al mercado laboral para sustentar a su hogar, se interrumpe de golpe su desarrollo físico, educativo y emocional. Millones de infantes en todo el mundo pierden su futuro en jornadas extenuantes que pertenecen exclusivamente al mundo de los adultos, alejándose de las aulas y de las oportunidades reales de superación.

Permitir la explotación laboral de menores perpetúa de forma sistemática el ciclo de la pobreza y anula por completo las garantías individuales básicas. Nos recuerda este día que para erradicar esta problemática de raíz se requiere de un compromiso activo y urgente de todos los sectores, exigiendo políticas públicas eficaces enfocadas en el acceso a la educación gratuita y en el fortalecimiento económico de las familias más vulnerables.

Por esta razón, hoy más que nunca se vuelve indispensable actuar de forma coordinada desde cada una de nuestras comunidades para romper estas cadenas, porque juntas y juntos impulsemos un mundo sin trabajo infantil, donde las únicas herramientas de una niña, de un niño sean sus lápices, sus juguetes y sus sueños.

Jennifer Islas. Política y conferencista.

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