Humo blanco en Bucareli. Ocurrió la designación más esperada de la semana y de la temporada de cambios. Frenesí político en el otoño del sexenio. Andrés Manuel López Obrador designó a Luisa María Alcalde Luján como secretaria de Gobernación.
No fue Alejandro Encinas, el hombre todo terreno, el compañero que lo sustituyó al frente del Gobierno de la CDMX en 2005 y actual subsecretario de Gobernación, encargado de la misión imposible de resolver el caso Ayotzinapa. Tampoco fue César Yáñez, su hombre de confianza por muchos años, su jefe de prensa que estuvo a su lado en los años de vacas flacas y que ocupa la otra subsecretaría en Bucareli. ¿Les consultó el presidente o se enteraron como todos los mortales por la mañanera o las redes sociales? ¿Política de úsese y tírese? ¿En qué momento les perdió la confianza a estos dos hombres o son las torres que darán su experiencia y consejo a la nueva secretaria?
No fue Rosa Icela Rodríguez mujer de toda su confianza, que sigue como responsable de la seguridad pública del país. Dos posibles perfiles optaron por buscar las candidaturas en sus respectivos estados. Zoé Robledo e Ignacio Mier pretenden las candidaturas y eventuales gobiernos de Chiapas y Puebla, respectivamente.
Luisa María Alcalde, la mujer más poderosa de México en el último tramo del gobierno de AMLO, es la misma joven que en 2015 se convirtió en la imagen del entonces naciente movimiento del actual presidente. Luisa María demostró que con capacidad, preparación y lealtad era mucho más que una imagen atractiva. Fue una combativa diputada, se convirtió en una destacada integrante del equipo de AMLO y después en su Secretaria del Trabajo.
Con esta designación, el presidente mandó un poderoso mensaje al nombrar en la segunda posición de poder y de responsabilidad en el país a una mujer de 35 años. Habla de un relevo generacional y reconocimiento a una trayectoria. Confirma que la lealtad al proyecto de AMLO y honestidad en su vida personal son las variables fundamentales que el presidente considera en sus decisiones.
Para los más suspicaces, con este nombramiento, López Obrador definió no sólo la sucesión del 2024, sino también la de 2030. ¿Será?
Mantener la gobernabilidad del país es un reto enorme. La titular de Gobernación es la responsable de la relación con los otros poderes de la unión, con los gobernadores de Morena y de la oposición, con la iglesia, con los medios de comunicación, con los grupos empresariales. Tiburones en aguas turbulentas. Coordina al resto del gabinete y es la apaga fuegos por excelencia.
Deseo que le vaya bien a Luisa María Alcalde, no sólo por el bien de ella o del gobierno de AMLO, sino por la estabilidad y gobernabilidad del país. Existen focos rojos y amarillos encendidos en todo el territorio nacional. Pronto sabremos, si la nueva titular del Palacio de Covián es un elemento decorativo o una pieza clave en el tablero de ajedrez del presidente. Eso pienso yo, ¿usted que opina? La política es de bronce.
Twitter: @onelortiz




