Detrás de cada estadística de seguridad que se discute en las mesas de análisis, hay historias humanas. Hay familias de los diez municipios que quieren salir a pasear tranquilas, comerciantes que abren sus negocios con ilusión en cada rincón de la entidad y jóvenes que buscan espacios para crecer.
Me refiero al estado de Colima, el cual es uno de mis destinos favoritos porque tiene muchísimo que ofrecer, primero a sus propios habitantes, pero también a las y los turistas, a quienes viajamos por trabajo o por placer. Por eso, recuperar la tranquilidad en esa gran tierra ha dejado de ser solo un asunto de cifras frías, a pasos firmes, le ha devuelto la confianza a quienes viven y disfrutan el entorno día con día.
Afortunadamente, estos meses las cosas han dado un giro positivo que ya se empieza a sentir a nivel estatal. La notable reducción en la incidencia delictiva no ocurrió por arte de magia. Es el fruto de un cambio de timón profundo, donde el esfuerzo no se ha quedado en intenciones, sino en un trabajo coordinado y real entre las distintas instituciones. Es de justicia reconocer la labor diaria de las fuerzas de seguridad estatales y federales que, compartiendo información, coordinadas y actuando bajo una misma estrategia, han logrado devolverle el orden a las distintas regiones del estado de Colima.
La gran diferencia este año ha sido entender que la autoridad no debe aparecer únicamente para reaccionar ante una crisis o cuando el daño ya está hecho. El verdadero logro ha sido construir una presencia permanente, preventiva y cercana a la gente a lo largo de todo el territorio del estado de Colima. Se trata de prevenir antes de lamentar, logrando que las y los agentes del orden no representen tensión, sino un cobijo constante para la ciudadanía en cada rincón de la entidad.
La meta de esta estrategia, me atrevo a pensar, va mucho más allá de un balance de gobierno. El verdadero objetivo es que la paz se convierta en el paisaje cotidiano de Colima. Lograr que toda la entidad sea ese espacio seguro donde todos y todas, sin excepción, puedan vivir con tranquilidad, viajar con la mente despejada, recibir al turismo con los brazos abiertos y desarrollarse plenamente en una tierra que, gracias a la estrategia estatal de seguridad, está recuperando sus espacios.
Juntas y juntos impulsemos estrategias de seguridad que nos devuelvan la tranquilidad, como está sucediendo en todo el Estado de Colima.
Jennifer Islas. Política y conferencista.



