Prefiero salir con la dignidad intacta que gobernar sin autoridad.

Pascual Ortiz Rubio,

El gobierno de Claudia Sheinbaum no debería ignorar las señales de inconformidad que México está enviando. Las protestas, marchas y bloqueos registrados en distintos puntos del país, revelan que los ciudadanos sienten que sus problemas no encuentran respuesta en las instituciones y que reciben explicaciones evasivas o descalificaciones en lugar de soluciones.

No se trata de una sola causa. Detrás de cada protesta hay agravios distintos, pero su coincidencia muestra que la inconformidad no desaparece porque Palacio Nacional le reste importancia.

Solo la semana pasada se presentaron la Movilización Nacional de Trabajadores del IMSS, manifestaciones por la crisis hídrica en Jalisco, una mega protesta y un bloqueo para exigir justicia y seguridad en el Estado de México y las organizaciones agrupadas en la Central de Trabajadoras y Trabajadores de la Ciudad y el Campo y de la Unión General de Trabajadores de México, marcharon en CDMX. El país colapsado y a las autoridades mudas ante las demandas.

Exhiben las carencias

Médicos y personal del IMSS exhibieron las deficiencias del sistema de salud y demostraron que no basta con descalificar a quienes denuncian el desabasto o atribuir sus reclamos a intereses políticos. Las carencias hospitalarias y laborales son un problema real que no se puede minimizar con el argumento de que marcharon unos cuantos y que detrás de ellos está la ultra derecha.

No debe ser una discusión ideológica, sino una preocupación inmediata. Las inconformidades tampoco pueden separarse de la economía familiar. Millones de personas enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, transporte, vivienda, educación y salud, el ingreso alcanza cada vez para menos y para colmo tienen que cubrir las carencias de atención médica, medicamentos y agua potable en un entorno de inseguridad.

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Hay una herida que no admite justificaciones partidistas: la desaparición de personas y la lucha de los familiares por encontrarlas. Durante septiembre y octubre, madres buscadoras mantuvieron un plantón frente a la Fiscalía General de la República para exigir que sus denuncias fueran recibidas y avanzaran las investigaciones.

No reclaman privilegios ni concesiones, reclaman verdad y justicia, reclaman la posibilidad de encontrar a sus seres queridos. Cada falta de respuesta de la autoridad es una omisión institucional que prolonga su sufrimiento y profundiza el abandono.

Pendientes sin resolver

La inseguridad continúa entre las principales preocupaciones de la población. Las familias exigen vivir sin miedo, los comerciantes trabajar sin amenazas y las comunidades necesitan que sus autoridades recuperen el control de territorios que viven violencia cotidiana.

En educación, las demandas de maestros, estudiantes y padres de familia tampoco pueden reducirse a conflictos gremiales o temas políticos; de la calidad de la enseñanza, condiciones de los planteles y herramientas disponibles, dependen las oportunidades de las nuevas generaciones y el futuro de México.

En la prueba PISA publicada por la OCDE, México obtuvo una puntuación promedio de 403 puntos, el lugar 37 de los 38 países miembros evaluados y con los puntajes más bajos en dos décadas para matemáticas y lectura. Y no, los desafíos educativos no se resuelven con discursos, adoctrinamiento ni bajando la dificultad de la educación.

Cuando las deficiencias educativas se acumulan a la inseguridad, la precariedad económica y el descontento social, se forma la tormenta perfecta y el malestar adquiere una dimensión profunda.

Más aun, cuando las autoridades ponen en duda las intenciones de quienes protestan, atribuyen las movilizaciones a intereses partidistas o responsabilizan a supuestos adversarios.

¿Un nuevo Maximato?

Por otro lado, los choques al interior del grupo gobernante por las candidaturas se vuelven cada vez más evidentes, así como la influencia que conserva el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Lo que inevitablemente recuerda el Maximato, cuando Plutarco Elías Calles mantuvo un poder decisivo durante la presidencia de Pascual Ortiz Rubio, cuyo gobierno terminó con su renuncia en 1932.

¿Hasta dónde llega la autoridad efectiva de la presidenta y cuánto pesan las decisiones e intereses del expresidente? ¿Podría la combinación de descontento social y disputas internas desembocar en cambios políticos importantes?

Las manifestaciones recientes son una advertencia que el gobierno debería atender. El descontento no se combate descalificando a quienes lo expresan, sino resolviendo los problemas que lo producen.

Si Claudia Sheinbaum y Morena no comprenden esa diferencia, la distancia entre su narrativa de transformación y la realidad de los ciudadanos seguirá creciendo. Y esa distancia tendrá consecuencias en las urnas.

El sol no se tapa con un dedo.

X:@diaz_manuel