Este artículo lo iniciaré con una pregunta medio insidiosa. ¿Cuál será la ruta, o los intereses que persigue o, cuáles son los temas que descuida el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación en medio de los actuales conflictos en materia educativa y hasta en medio de los ataques de la derecha, nacional e internacional, a la 4T?
Desde mi perspectiva, el SNTE navega, cuando menos, con tres banderas: I.- Se hace evidente que, desde su trinchera, el sindicato magisterial cuida celósamente los intereses de la camarilla que lo controla; II.- La organización, consciente o inconscientemente, ha venido cultivando una deslealtad al régimen que lo ha cobijado en los últimos años a pesar de las enormes concesiones que sigue recibiendo y; III.- Continúa arrastrando un abandono imperdonable de los derechos laborales de los agremiados.
Para ilustrar lo anterior, me voy a permitir hacer un bosquejo muy breve del panorama, por cierto, muy negro para los trabajadores y todavía excesivamente prometedor para la dirigencia.
Hagamos la primera afirmación que no admite discusión. ¡La actual cúpula del SNTE está ahí, usufructuando al sindicato magisterial, no por una acción democrática de los agremiados sino porque fue impuesta por el poder político!
Hagamos otras afirmaciones. ¡El actual dirigente del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, nunca va aceptar someterse a un proceso electoral que legitime su estancia como cabeza del sindicato porque no existe un marco jurídico que lo obligue! Y en caso de que lo hiciera, tampoco existe, en el marco jurídico, un órgano externo que organice y valide un proceso electoral del SNTE, transparente e imparcial.
Por lo tanto, de someterse a un proceso electoral de acuerdo al marco jurídico actual, el maestro Alfonso Cepeda y sus huestes, serian ellos mismos quienes pondrían sus propias reglas electorales, determinarían sus gastos de campaña, contarían sus votos y, sin duda, ellos mismos se proclamarían ganadores. De la rendición de cuentas, sobre todo de los dineros que recibe y maneja el SNTE, ya ni hablamos. Todo ha venido transcurriendo en la más absoluta opacidad y así va seguir.
Ahora veamos los problemas educativos de los que debería de estarse ocupando el sindicato, pero que lo hace a medias o no lo hace. La USICAMM, que no termina de irse, sigue cometiendo abusos en contra de los derechos laborales de los trabajadores y no existe una acción concreta del sindicato en contra de estos abusos.
La carga administrativa sigue siendo brutal para las escuelas y está asfixiando a los trabajadores. Muchos requerimientos administrativos tienen cara de ocurrencias de los funcionarios ya que a cualquier hora del día o de la tarde, incluidos los fines de semana, se exige a los docentes que se haga o se informe de inmediato de algo que no estaba programado con anticipación. ¡Muchos de estos requerimientos administrativos o con disfraz académico exigido a las escuelas, son ocurrencias del momento!
Abundemos más. También a los docentes les están cargando actividades que los están distrayendo de su labor fundamental frente a grupo. Por ejemplo, informes constantes y puntuales sobre la operación en las escuelas de la Mesa Directiva de Padres de Familia, alfabetización, cursos obligatorios que no les resuelven sus problemáticas de actualización, certificaciones ajenas a su labor principal, etc.
Las negociaciones salariales, al contrario de lo que AMLO prometió, han sido pírricas y llenas de mentiras por parte de los dirigentes del sindicato cuando se publicitan. En casos como estos y más, no existe actuación del SNTE a pesar de que se dice que es el más numeroso en America Latina.
Esto podría ser asunto menor, diría alguien. En lo político, también se percibe la actuación del SNTE (léase dirigencia) con mucha deslealtad al movimiento político que lo ha cobijado por más de 6 años. El SNTE no ha dicho media palabra en contra de los ataques sistemáticos de la derecha antipatriota dirigidos en contra de la 4T ni, mucho menos, ha fijado un posicionamiento público, fuerte y contundente, ante los amagos de intervencionismo de una potencia abusiva y hasta criminal que un día sí y otro también, amenaza con invadir a la patria.
Pongamos un ejemplo de algo que el SNTE podría estar haciendo si correspondiera a los apoyos que ha recibido de la 4T. Quizás, sin distraer a los docentes de sus actividades escolares, podría estar realizando actividades para concientizarlos sobre la necesidad de defender a la soberanía nacional y condenar el intervencionismo extranjero, amen, de propiciar que aterrice la NEM entre los sindicalizados. Es que es notorio que esta propuesta educativa no solo no termina de ser aceptada por la sociedad, sino que también muchos docentes la pasan pero no la digieren a causa de los ataques de la derecha o, en una de esas, por desidia de la propia SEP.
¿Por qué cosas como estas no las hace el SNTE? Seguramente porque el cuidar de sus intereses de esta cúpula no pasa por confrontarse con la derecha ni mucho menos pasa por politizar al grueso de los trabajadores que, por cierto, muchos de estos últimos, siguen diciendo que no les interesa la política. Tampoco le interesa exigir a la SEP una verdadera capacitación al magisterio en tareas educativas. Para la dirigencia, trabajadores apolíticos, sin desarrollar el pensamiento crítico, son ideales para un control óptimo. Dirán ellos, los llamado charros, ¡pero, qué necesidad!
En este contexto, en el colmo de la sin razón, todos los legisladores del actual congreso federal, el 28 de noviembre del 2025, le aprobaron una iniciativa a Alfonso Cepeda, dirigente del SNTE, que al convertirse en ley, prohibió la injerencia de algún poder externo en la vida interna del sindicato. Se alegó, en la iniciativa, que era necesario cuidar la autonomía del sindicato y los congresistas le compraron el cuento. Con eso, los legisladores, le dieron un nuevo manto de impunidad a la dirigencia del SNTE. Hacer lo que hicieron los legisladores no fue un acto de auténtico respeto a la autonomía sindical dentro de un régimen democrático, sino que se parece a un acto que buscó cubrir las tropelías de quienes no tienen vocación democrática y fue un auténtico pago de facturas a los dirigentes. De acuerdo a esta reforma legal, ¿A los trabajadores quien los defiende de esta cúpula antidemocrática? Digo, por eso de que si creen los legisladores que es bueno proteger la autonomía sindical. ¿Autonomía de quién o para quién? Son cuestiones que tendrían que contestar los legisladores.
Tratemos de contestar la siguiente pregunta: ¿los legisladores actuarían de la misma manera si algún trabajador presentara, claro, cumpliendo con los requisitos legales, una iniciativa legal que obligue a la dirigencia a democratizarse de a deveras? ¡Supongo que no actuarían igual de pronto como lo hicieron con su correligionario!
Un régimen democrático, como se nombra la 4T, debería de optar por privilegiar los intereses de una mayoría de trabajadores que no conocen formas limpias de operar dentro de su organización sindical. Pero el congreso federal en el 2019 y 2025, ha hecho justo lo contrario: favorecer a una cúpula en contra de los intereses y derechos de los trabajadores. Lo que sucede en el SNTE, es la réplica, en chiquito, de lo que hacia el PRI cuando Vargas Llosa lo calificó de ser una dictadura perfecta. ¡El SNTE, es una dictadura perfecta en medio de una sociedad que sigue luchando por democratizar su existencia!
En estos momentos, cuando menos 8 secciones sindicales del SNTE ya han cumplido su tiempo estatutario de gobierno y ya deberían de haberse renovado sus dirigencias. La dirección nacional alega que no lo ha hecho (convocar a elecciones en esas secciones) porque, de hacerlo, se correría el riesgo de que sus procesos electorales se contaminen con la elección constitucional del 2027. De ahí que, a decisión de ellos, se ha prorrogado el tiempo de renovación de las dirigencias que se han ido venciendo. ¡cómo si sus procesos de esta organización fuesen los más limpios e impolutos en la vida política de México! ¿No que ya están blindados en contra de las injerencias políticas? Entonces ¿cuál es el miedo?
Hablemos de lo que sucede en las secciones estatales. Después de la reforma legal del 2019 en materia sindical, misma que incorporó la figura del voto secreto, directo y universal para elegir dirigentes sindicales, en lugar de avanzar, se dio un retroceso en la vida democrática del SNTE. Si bien es cierto que esa reforma acabó con una forma anacrónica y cínica de imponer dirigentes en las secciones sindicales del SNTE a través de congresos, el remedio fue peor. El congreso de la unión, al no regular la forma de elegir dirigentes sindicales, de facto dejó en manos de la dirigencia nacional del SNTE el que fuesen ellos mismos quienes nombren a las comisiones electorales para organizar los procesos electorales en los estados. Es decir, la dirigencia nacional ha seguido siendo juez y parte. Después de la reforma del 2019, las reglas que impusieron los dirigentes del SNTE fueron hechas a modo para que sus favoritos usen los recursos del sindicato para promoverse, para que ellos mismos manejen sus procesos electorales sin que sean públicos y transparentes. Al final, lo único que muestran son supuestos resultados en donde, casi siempre, ganan sus favoritos.
En el terreno democrático, el SNTE deja mal parado al régimen cuando este habla de avances democráticos en el suelo patrio. Le guste o no a la cúpula que controla al sindicato de maestros, la democracia no es su fuerte ni mucho menos lo es la rendición de cuentas.
Mtro. Juan Durán Martínez
Correo: escribidoretica©gmail.com



