Columnistas como Jorge Castañeda, el único experto del mundo mundial en relaciones internacionales; su tocayo Fernández Menéndez, amigo fiel de todas las derechas de EEUU; el gran fabulador Ramón Alberto Garza, quien perdió el toque cuando salió de Reforma y El Norte; y el gran maestro de la ficción política Raymundo Riva Palacio, entre otros integrantes de la comentocracia nacional, pronostican con excesiva frecuencia casi una invasión militar de EEUU a México o atrocidades todavía peores. Es un blablablá proyanqui muy lamentable.
Se supone que tales columnistas tienen —y creo que sí tienen— fuentes estadounidenses, aunque no sé si del todo confiables. Porque llevan meses vaticinando catástrofes para la 4T originadas en el vecino país, pero nunca ocurren.
No sé si ese sector de la comentocracia tan partidario del injerencismo estadounidense habrá leído una nota publicada este jueves. Es anónima, sí, pero creíble: apareció en POLITICO, un medio estadounidense con acceso habitual a funcionarios, asesores y fuentes de alto nivel en Washington.
POLITICO, cuyo presidente del consejo es John Harris y cuyo responsable editorial es Jonathan Greenberger, informó sobre una nueva comunicación telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump.
Según esa información, la presidenta de México y el presidente de Estados Unidos hablaron el miércoles, precisamente en el momento en que ambos países se encuentran cerca de alcanzar un acuerdo comercial. Reuters retomó la información, pero hizo una precisión importante: no había podido verificar independientemente la llamada. Eso, desde luego, no convierte en falsa la nota de POLITICO.
Lo que sí, hay un hecho ciento por ciento verificado: el propio Trump, ese mismo miércoles, dijo públicamente que Estados Unidos estaba “muy cerca” de alcanzar “un gran acuerdo” comercial con México.
Curioso contraste
Por un lado, invadidos por el fantasma de los conservadores del siglo XIX que trajeron a Maximiliano, no pocos comentaristas mexicanos llevan meses describiendo un escenario casi apocalíptico: invasión, ruptura, confrontación militar, caos económico.
Por otra parte, las informaciones más serias son muchísimo más optimistas: negociaciones comerciales avanzadas entre los gobiernos de Trump y Sheinbaum y, según POLITICO, una conversación directa —sería una más de muchas: el diálogo es fluido— entre la presidenta y el presidente.
Hay otro dato que conviene tener presente: The Wall Street Journal confirmó que las negociaciones comerciales continúan y reportó el aplazamiento de la cuarta ronda de pláticas para los días 28 y 29 de septiembre.
Es decir, más allá de algunos excesos verbales de funcionarios estadounidenses, incluido el propio Trump —son palabras duras contra México que tienen un claro propósito electoral—, lo que parece imperar no es la confrontación, sino la colaboración entre las dos naciones.
Y esa colaboración no ha limitado la capacidad de respuesta de la presidenta Sheinbaum. Cada vez que en Estados Unidos surge una mención sobre México cargada de intenciones electorales que lastima la dignidad de nuestro país, ella responde. Lo hizo hoy en Palacio Nacional y lo ha dicho, en distintos tonos, cada vez que resulta necesario expresarlo: “No necesitamos que nos juzguen desde fuera. Sabemos cuáles son los problemas de México y actuamos”.
Lo cierto es que avanzan positivamente para México los términos de la relación comercial con Estados Unidos, que es la prioridad.
Y esto deja en ridículo a los profetas de la invasión, esos que presumen de tener fuentes privilegiadas en Washington. Y es que, como ha dicho Trump, se acerca un “gran acuerdo”, algo que nomás no encaja con los pronósticos de catástrofe permanente de nuestra comentocracia.
Sin duda habrá un gran acuerdo. Inclusive, grandísimo. Y hasta grandioso. Dadas las circunstancias actuales de la geopolítica, poder llegar a acuerdos ya es, en sí mismo, una noticia extraordinariamente positiva.


