Pues otra vez, una más —y ya son muchas— este domingo el mexicano Isaac del Toro demostró que es uno de los mejores ciclistas del mundo. Ganó una competencia importantísima en Montreal, Canadá, previa al Mundial que se celebrará ahí mismo.
Para el Mundial ya debe ser considerado máximo favorito Del Toro, de apenas 22 años de edad. Superó a otro espléndido ciclista, el francés Paul Seixas, que tiene 19 años y cumplirá 20 el próximo 24 de septiembre, precisamente durante la carrera mundialista.
Sin el gran campeón Tadej Pogačar, lesionado, y con Jonas Vingegaard fuera de competencia debido a un accidente, el panorama estaba mucho más abierto. En Montreal las apuestas eran por Remco Evenepoel, quien apenas unos días antes había ganado en Quebec, pero esta vez llegó atrás. Del Toro, en cambio, se impuso en las duras subidas en esa ciudad canadiense y confirmó que pasa por un momento más que privilegiado.
Temo que mañana la prensa mexicana destaque menos el triunfo del Torito que algún juego mediocre del futbol local o que las frustradas andanzas —y me da risa repetirlo— de Sergio Checo Pérez en la Fórmula 1; un Checo Pérez que sigue sin llevar ni un solo punto en la temporada: 0.0 puntos ha logrado, para ser más preciso.
Del Toro, en cambio, gana y gana, y si la victoria no es suya queda segundo o tercero, como en el Tour de Francia; hace unas pocas semanas se impuso en la Vuelta a Alemania, y en muchas otras carreras importantísimas durante el año, entre ellas el UAE Tour y la Tirreno-Adriático. Además, viene el cierre de temporada con grandes competencias, entre ellas el Giro de Lombardía, donde perfectamente puede ser candidato a la victoria, porque tiene potencia de sobra para las duras montañas italianas.
Y si la prensa no destaca los malos resultados de Checo Pérez —incluidos sus abandonos— y sus cero puntos en la Fórmula 1 2026, los anunciantes mexicanos —Banamex, Banorte, Telmex, Telcel— seguirán llenando de anuncios los medios con los “logros” de Checo e ignorando al deportista mexicano más brillante de la actualidad.
En fin, así son las cosas. El ciclismo es un deporte de mucho esfuerzo y sacrificio; es mucho más deporte que espectáculo, a diferencia del automovilismo, el futbol, el futbol americano o el beisbol, que son más espectáculo que deporte. Y desde luego, no tiene el componente de mafias que caracteriza al boxeo.
Por eso quizás los patrocinadores se alejan del ciclismo. Ya aprenderemos, pero la gente no es tonta: la sociedad mexicana no premiará a las marcas que apuestan por el derrotado y olvidan al triunfador. La gente se da cuenta de que hay un mexicano de 22 años de edad arrasando en el ciclismo profesional, un deporte que exige un esfuerzo físico extraordinario, al que nuestro capitalismo chafa margina para preferir a un famoso que tuvo su época —no con tanto brillo como Del Toro—, pero que ahora nomás no da una.


