A continuación presento la síntesis en 10 puntos del recorrido histórico que hizo la presidenta de México en Quintana Roo. Al final agrego mi percepción de que Claudia Sheinbaum simple y sencillamente ligó los acontecimientos relevantes del pasado con el mayor logro del presente: el bienestar de los sectores de la sociedad mexicana que menos tienen.

1. La presidenta abrió con los murales de Diego Rivera en Palacio Nacional para definir la historia nacional como una constante epopeya popular por la independencia, la soberanía y la justicia social. Reivindicó la grandeza de las civilizaciones originarias.

2. Sheinbaum introdujo un apartado especial para reconocer la contribución histórica de las mujeres. A Leona Vicario la definió como la Madre de la Patria. Además subrayó el patriotismo de Josefa Ortiz, Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina.

3. Recordó la mandataria cómo Miguel Hidalgo llamó a la libertad en 1810 y ordenó la abolición de la esclavitud. Destacó la necesaria unidad al expresar las diferencias estratégicas entre Hidalgo e Ignacio Allende. Usó el trágico final de ambos como lección de que ninguna diferencia interna debe estar por encima de la unidad cuando se transforma la patria.

4. Claudia Sheinbaum detalló la continuidad de la lucha con José María Morelos. Elogió el trabajo de Andrés Quintana Roo en la redacción de los Sentimientos de la Nación. Puso énfasis en dos principios clave: uno, que la soberanía radica en el pueblo; y dos, la obligación del gobierno en moderar la opulencia y la indigencia —fue la nota periodística porque lo hizo la presidenta frente a la gobernadora Mara Lezama, quien ha abusado de los carísimos vuelos privados, conducta que suma a los pasivos de la 4T—.

Las columnas más leídas de hoy

5. Evocó la presidenta la resistencia de Vicente Guerrero (con la frase dirigida a su padre: “La patria es primero”). Tras la consumación de la Independencia en 1821, Agustín de Iturbide intentó nombrarse emperador, pero los independentistas lo rechazaron para instaurar la República en 1824 con Guadalupe Victoria como primer presidente.

6. Sheinbaum sintetizó las primeras décadas del México independiente como una constante lucha por la soberanía frente a invasiones imperiales: la intentona de reconquista española, la Guerra de los Pasteles con Francia y la invasión de EEUU que despojó al país de más de la mitad de su territorio.

7. La mandataria abordó la Reforma liberal encabezada por Benito Juárez para establecer la igualdad ante la ley. Y rindió homenaje a Melchor Ocampo e Ignacio Comonfort, mártires asesinados por los conservadores.

8. Criticó Claudia a las élites conservadoras que fueron a Europa a buscar a un gobernante extranjero por considerar que los mexicanos no podían gobernarse a sí mismos. Aquellos trajeron a Maximiliano de Habsburgo. La historia se repite: hoy el PAN arrancó el proceso electoral en Europa. Si antes la firmeza de Juárez rechazó la intervención francesa hasta lograr el triunfo de la República, ni duda cabe de que en la actualidad la 4T impedirá la traición de la derecha panista.

9. Sheinbaum caracterizó los 34 años de Porfirio Díaz en el poder como un periodo de empobrecimiento y despojo, del cual brotó la Revolución Mexicana, que culminó en los derechos sociales de la Constitución de 1917.

10. No podía Claudia Sheinbaum dejar de mencionar a la Cuarta Transformación que inició en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Esto puso fin a 36 años de neoliberalismo. En el discurso de la presidenta, a los antagonistas al proyecto de izquierda los representó Vicente Fox.

Los ausentes

Felipe Calderón, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto quedaron fuera del recuento histórico de la presidenta Sheinbaum. ¿Por qué? ¿Por mediocres? ¿Por olvido? ¿Porque nada representan y con la sola mención de Fox bastaba para descalificar a los expresidentes del llamado periodo neoliberal?

Creo que Salinas, Zedillo, Calderón y Peña no quedaron fuera por mediocres —que sí lo son—, por olvido —que no los hemos olvidado ni perdonado— ni porque Sheinbaum considere que no representan nada —algo representan, y es terrible: la deslealtad de irse a vivir fuera de México después de terminar sus periodos presidenciales—.

Quedaron fuera porque la presidenta decidió no personalizar los 36 años del periodo neoliberal: los presentó como un bloque que traicionó a la Constitución, empobreció a millones de personas, privatizó con gran corrupción, generó el terrible Fobaproa y ejecutó los fraudes electorales de 1988 y 2006.

El nombre de Fox apareció en el discurso por una razón puntual: cuando Sheinbaum terminó su relato histórico y hablaba de la pensión universal, por pedagogía sintió que necesitaba un adversario concreto para contrastar la política social de la 4T con los excesos del pasado. Por eso recordó que un expresidente llamó “regalado” al dinero que reciben los adultos mayores y que estos son “flojos”. Ahí el público gritó “¡Fox!”.

Vicente Fox, entonces, fue elegido porque su figura y sus declaraciones le sirvieron a la presidenta para cerrar su argumento sobre los programas de Bienestar.

El relato demuestra, por la vía indirecta de ligar al Bienestar con los grandes episodios de la historia de México, que la 4T es la continuación de las luchas históricas por la soberanía, la justicia social y, precisamente, el bienestar de la población.

La premisa de fondo en el recorrido histórico de la presidenta es que durante demasiados años millones de mexicanos y mexicanas permanecieron en la pobreza mientras los gobiernos se concentraban en agradar a los de arriba, muchos de los cuales terminaron enriqueciéndose brutalmente. ¿Cómo pudo ocurrir que México tuviera tantos hombres entre los más ricos del mundo mientras millones de personas vivían en la pobreza?

Esa es la ecuación central del discurso: la lucha histórica por la soberanía es igual al bienestar de la población. Una idea que adquiere una importancia política enorme ahora que ya ha comenzado formalmente el proceso electoral de 2027.

Lo que está en juego no es solamente quién gobernará en distintas entidades federativas, sino si el voto impedirá que la derecha llegue al poder para hacer lo de siempre: oponerse al bienestar de la mayoría para que vuelvan los privilegios de la gente ya excesivamente adinerada.