El ánimo no está para el mundo ni el mundo para el ánimo. Las acechanzas contra el espíritu son más violentas que nunca para las generaciones mexicanas que viven el presente (hablo de acechos, no de actos consumados contra las generaciones mayores). El horizonte se ve gris. Pero qué podemos, sin poder, hacer. Seguir, caminar, andar lo que se pueda. El ánimo tampoco está para el arte que requiere, más que de violencia, de tranquilidad. Se necesita sobre todo de conciencia, claridad de los acontecimientos políticos nacionales e internacionales y su debido contexto.
El pueblo de México es un pueblo desarmado. Por tanto, no se le puede alimentar, como lema de lucha, con la célebre frase del himno nacional: “el cielo un soldado en cada hijo te dio”; porque la única batalla posible, contra el imperio y los fieles del imperio en suelo mexicano, es la de la conciencia. Esta es la única arma, ¿cómo usarla?
¿O acaso se impulsaría al pueblo desde el gobierno a abrazarse a una condición de “carne de cañón”? El pueblo mexicano está desarmado y no entrenado para la guerra por tanto no debe ser sacrificado. Ni siquiera el ejército, la marina o la guardia nacional están entrenados y preparados para una guerra contra el imperio.
Es evidente que en la prisa del presidente de Estados Unidos hay dos objetivos inmediatos y una pequeña disyuntiva en el orden de actuación: Groenlandia o México, ¿quién será el primero de ambos, el próximo en su ruta de violencia?
Se siente el pulso del peligro. En el poder de esa monstruosidad auto-llamada America, está un neo-nazi de peor talante que su antecedente alemán. Peor, porque es global y ejecuta las maquinaciones perversas de su cerebro enfermo sin contención. No es un idiota, no es un loco, es un perverso narcisista, un performer de su ambición, performer de su cinismo que niega y oculta, a base de poder, su ilegalidad política y personal: la cruzada contra el mundo y su pederastia comprobada: Epstein no está solo. Pero lo peor: ha expuesto su plan por escrito en diciembre de 2025: Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
Quise, para este segundo fin de semana del 2026, hallar la tranquilidad para continuar las colaboraciones de carácter estético y cultural, pero en estos días ha desaparecido. Esa tranquilidad que hemos venido construyendo en México desde la conciencia y la movilización política pacífica está amenazada por el neonazi que debate, seguramente con su íntimo equipo criminal e intervencionista (esos que llaman “halcones”), el orden a seguir entre Groenlandia y México.
Parece increíble que el socio mayor de la OTAN amenace con invadir a otro socio de la misma organización; parece “cosa de locos”, pero no, es cosa de violencia y crimen, de ambición y asesinato para culminar el proyecto del supremacista, dividir la tierra en dos: America vs Rusia y China (India y el mundo árabe no aparecen). Ese “loco”, ese perverso pederasta y narcisista exige el espacio vital y la seguridad que urgía Hitler, pero a escala global.
Una cosa es cierta, Europa ya está ocupada por los gringos. Económicamente, pero sobre todo militarmente, con las cerca de 300 bases militares asentadas en sus países. Así que difícilmente podría ese continente sostener una guerra contra su “aliado”. ¿Y México?
México, lo dicho: es un pueblo desarmado. Y pese a la violencia protagonizada por el crimen, es un pueblo que quiere paz y aspira a la democracia. Entonces, ¿qué puede significar que la presidenta Claudia Sheinbaum y algunos integrantes de su gobierno cercanos a ella, siguiéndola, hayan pronunciado que en caso de no prosperar el diálogo, la coordinación, el entendimiento con Estados Unidos, en caso de una intervención, México tiene el himno nacional que dice “un soldado en cada hijo te dio”? ¿Una invitación a enfrentar a los invasores?
Estos son los versos del himno nacional, conocidos y cantados por todos:
Más si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡oh patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.
Pero las consecuencias de ese llamado están en la estrofa V, prácticamente desconocida y no cantada en la versión corta del himno:
¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la patria manchar los blasones!
¡Guerra, guerra! Los patrios pendones
en las olas de sangre empapad.
¡Guerra, guerra! En el monte, en el valle,
los cañones horrísonos truenen
y los ecos sonoros resuenen
con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!
Canto que tenía sentido pragmático en el siglo XIX pero que ya no lo tiene hoy de manera literal, ¿en qué sentido lo tiene si es que lo tiene? ¿Cómo procesar esa referencia de la presidenta en dos ocasiones a pregunta expresa en la conferencia matutina?
Primero: ¿hay una amenaza real de Trump sobre México? Por supuesto que la hay con el pretexto de eliminar al crimen organizado. Por supuesto que la hay tras la intervención en Venezuela y el secuestro de su presidente. Por supuesto que la hay tras el apoyo al genocidio en Gaza, los ataques militares a países árabes y africanos, y todas las amenazas proferidas.
¿Qué significa la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos?: 1. Regreso al siglo XIX, al Destino Manifiesto, a la Doctrina Monroe (en su versión Donroe), a esa combinación de sentido bíblico y ambición ilimitada. 2. La proyección de la perspectiva America First, que toma como base ideológica el punto uno. 3. Un impulso agresivo al imperialismo o neoimperealismo, como le han llamado los analistas. 4. Restauración de las consecuencias de la Guerra Fría. 5. Control absoluto sobre el hemisferio occidental. Una regresión, pues, a etapas pre-democráticas.
¿Y aparte de lo anterior, qué más significa para México?: el acecho, el acoso, la amenaza constante de intervención, por ejemplo, al clasificar el fentanilo como arma de destrucción masiva. Y un detalle que ha pasado desapercibido pero es simbólico: una medalla militar a la defensa de la frontera con México. Así lo propone Simón Vargas Aguilar:
“Aún más provocador es el resurgimiento de una condecoración militar evocando episodios dolorosos de la historia compartida. Trump ha establecido la Mexican Border Defense Medal, otorgada recientemente a tropas por defender la frontera de narcotraficantes e inmigrantes. Esta medalla remite directamente a la Mexican Service Medal de 1916-1917, creada para reconocer a militares estadunidenses en el combate a las fuerzas de Pancho Villa… ¿Al revivir este simbolismo, la administración busca equiparar la lucha actual contra cárteles y migración con una incursión histórica en territorio mexicano?” (“Estrategia de Seguridad Nacional de EUA: America First”; La Jornada, 19 de diciembre de 2025).
|Claudia Sheinbaum: “un soldado en cada hijo te dio”|:
Considerando lo anterior, de nuevo, ¿cómo procesar las referencias de la presidenta Sheinbaum? No creo que, en caso de intervención, el llamado sea a las armas; imposible sobrevivir. Con base en su excelente trabajo y el amplísimo respaldo social y popular, la presidenta llama o tiene que llamar a la conciencia social e individual informada y crítica sobre la realidad, a la movilización masiva y pacífica por todo el país de ser necesario: eso harán los hijos de México. Hijos de lúcida conciencia cuya arma esencial será la información y la movilización colectiva contra el imperio. Un grito de la conciencia. Naíf, me dijo alguien, ¿entonces qué otra fórmula proponen?
|Hay que hallar en el himno nacional mexicano la identidad, sí, pero aun dentro del ritmo de marcha militar, se percibe cierto lirismo dulce, poético, que identifica con el sentido de la patria que va más allá de la guerra y la sangre: la amorosa comunidad y la fortaleza de una cultura mexicana|:


Héctor Palacio en X: @NietzscheAristo






