La presidenta constitucional de México, al menos en la gira de agradecimiento por este primer año de trabajo, ha entrado en la recta final de los recorridos. Si pudiéramos puntualizar parte de los encuentros con la población social, simple y sencillamente, podemos decir que fue espectacular. La forma en cómo reciben a la jefa de Estado, desde luego, desborda envidias de parte de la oposición. Eso, que también podemos catalogar como un fracaso para el conservadurismo, se refleja en cada una de las entidades donde Sheinbaum acude. Ha pasado en Nuevo León, Chihuahua y Querétaro, donde el gobernador Mauricio Kuri sabe que, de las manos, se le está diluyendo la posibilidad de continuar con la hegemonía de Acción Nacional. Motivos, sobra decir, hay bastantes, específicamente los escándalos de despilfarro de recursos, pese a que él, en muchos medios de comunicación, presume que está bien posicionado en las encuestas.
Lo que veo en Querétaro, –lo noté en el Estado de México y en Yucatán–, es que la población civil se revela. De hecho, el PAN y PRI, que solo simulan cercanía con la ciudadanía, han dejado de preocuparse por poner en funcionamiento algún recorrido o asamblea de información. Alejandro Moreno, por ejemplo, lo único que hace es reproducir la misma narrativa en contra del gobierno. Eso no es activismo ni trabajo de base: es pura politiquería. Por eso la ciudadanía, en grandes proporciones, expresa su repudio a los partidos tradicionales. Es, sin ir más lejos, relativamente simple poder ir haciendo un pronóstico de lo que pasará. El revolucionario institucional, pese a la propaganda financiada que está poniendo en marcha, no le ayudará de mucho, sobre todo cuando está implicado en actos y señalamientos de corrupción.
El caso de Morena, desde su perspectiva social, es sumamente distinto, lo mismo que los partidos aliados como PT, que ha cerrado filas con la presidenta a través del coordinador de la fracción parlamentaria en San Lázaro. Siendo francos, no veo por donde la oposición pueda minarse en los temas de la agenda pública. Por muy detallada que esté la estrategia de marketing de Ricardo Salinas, no tiene como competirle a la coalición Seguimos Haciendo Historia. Sabemos que, de hecho, lo que está orillando al magnate a figurar en el mosaico electoral es el papel de víctima que quiere personificar. Eso, al respecto, ni siquiera mueve o motiva al electorado. Lo vimos con la propia Xóchitl Gálvez, que casi, casi la estaban comparando con un fenómeno social mundial. Todo eso, a juicio personal y con una lógica, podemos decir que será nuevamente un fracaso, especialmente, cuando hay una incapacidad de convocar al pueblo.
Del otro lado de la moneda, –lo comprobaremos el próximo cinco de octubre–, será la fiesta popular que vivirá el Zócalo de la Ciudad de México. La misma ciudadanía, de carne y hueso, acudirá a respaldar el primer año de gestiones de la presidenta. Ella, como siempre, estará desbordando simpatía, cariño y solidaridad por la guerra sucia que propaga la oposición. Como sabemos, falta un tramo para que ese día llegue. De hecho, están pendientes entidades clave donde gobierna el proyecto de la Cuarta Transformación. Uno de ellos es Morelos. Esa entidad, de acuerdo con las propias encuestas de opinión pública, es de las más productivas en términos de desarrollo, paz, educación, salud, deporte y cultura. Se nota la mano de la gobernadora, y de los esfuerzos que le imprimen a la política de Estado.
En concreto, estamos por cumplir el primer año de gestiones de la presidenta constitucional. Hay por delante buen tramo y, lo más sustancial, unas ganas inmensas de seguir transformando la vida pública de México. Veamos el claro ejemplo de la confianza de las empresas extranjeras que han vuelto a ver al país como una alternativa de desarrollo. Hace poco, desde la mañanera, se anunció una cifra récord que, a la par de que revolucionará la tecnología, será la puerta de acceso para generar miles de empleos. Por eso en el contexto nacional e internacional, la 4T es bien vista. Eso ha implicado, desde luego, continuar con el legado de Andrés Manuel López Obrador. Con esa constante, en efecto, la mandataria seguirá cosechando triunfos. Solamente ella, en el mes de septiembre, promedió más del 80% de aprobación. Eso lo ha convertido, a nivel global, en un fenómeno social por los cambios sociales que ha ido aterrizando en doce meses de labores ininterrumpidas. Vaya energía. Por eso vemos enormes concentraciones y plazas públicas abarrotadas. Así veremos el zócalo de la Ciudad de México el próximo 5 de octubre, fecha que está estipulada para que se desborde el pueblo. Y alguien que aplica una política de Estado al servicio de quienes requieren mayor atención, sobra decir, tendrá el respaldo irrestricto.
Hay, entonces, motivos suficientes para acompañar a Claudia Sheinbaum el próximo fin de semana. Ahí estarán, de igual forma, todos los gobernadores y gobernadoras del país, lo mismo que los líderes legislativos de las fracciones parlamentarias de Morena y PT en San Lázaro. Y ante las circunstancias históricas que por fortuna nos ha tocado vivir, también se hará presente la principal columna vertebral de la 4T. Nos referimos a secretarios y funcionarios de primer nivel que, a estas alturas, son pieza fundamental del armado.
En ese mandato popular, puesto en funciones, se ha hecho hincapié en los logros de la transformación. El mejor mecanismo de comunicación, de frente al pueblo, son las asambleas de información como la que puso en funcionamiento a lo largo y ancho del país. En todas ellas, por cierto, abarrotó todo aquel inmueble habilitado para recibirla, incluyendo los enclaves donde gobierna la oposición.


