Es un buen momento para recordarle a la oposición que, por mucho, existe una diferencia abismal entre el proyecto que representa cada fuerza política en México. Del lado de la izquierda, privilegiando el bien colectivo por encima de cualquier interés particular, los resultados son inmediatos porque detrás hay preparación, organización y una visión que se traduce en políticas públicas. En realidad, esos avances son el efecto de un plan integral de desarrollo. Ahí están los resultados: desde la llegada de la Cuarta Transformación, nuestro país tiene un nuevo rostro.

Sé que la oposición se desvive por minimizar estos logros. Lo que observamos, por ejemplo, es una clara impotencia de ese contrapeso que no logra deshacerse del pasado que lo atormenta, sobre todo al reconocer que no puede hacerle sombra al proyecto de transformación que, con paso acelerado, trae consigo desarrollo y estabilidad.

Lo que mencionamos antes, verdaderamente, fue respaldado por el Informe de Inversiones Mundiales de las Naciones Unidas, que se llevó a cabo hace un mes. Este informe describió la mejora que ha experimentado México. Además de evidenciar un incremento debido a nuestra rápida adaptación a los mercados internacionales, es la expresión más evidente de que el país genera confianza por medio del proyecto transformador liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum. Estos cambios estructurales, que son consecuencia del auge de la industrialización y de las cadenas de suministro, contribuyen a que México se sitúe en una posición que es difícil para otros países alcanzar.

Después de que este panorama se confirmara, podemos determinar que somos un país con una competencia muy alta. Pese a que no en la misma medida, ocupamos el mismo escalafón que superpotencias como Alemania, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Reino Unido y China. Es importante destacar que esos son instantes históricos para los planes de producción a corto, mediano y largo plazo: más de 41 mil millones de dólares han llegado al país. Qué orgullo siento.

Un caso, el nearshoring, ha sido uno de los principales impulsores que han transformado esta dinámica debido a la ubicación estratégica del país y a un corredor industrial que brinda más seguridad. Ese es otro factor fundamental para entender la expansión de la economía. Nos referimos a una infraestructura significativa que, además, crea posibilidades en áreas como la de los automóviles y la electrónica, así como en las plataformas de información, las cuales requieren que nos adaptemos a una cadena de transformaciones innovadoras.

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Es necesario mantener un impulso en el ámbito internacional para que se produzcan coyunturas de esta magnitud, a pesar del dinamismo del crecimiento que estamos viviendo. Por ahora, los procedimientos legales que el gobierno ha puesto a disposición de las compañías para equilibrar los ambientes productivos son evidentes; estos son parte de las ventajas que actualmente hacen atractiva la inversión. México se ha consolidado porque ha mantenido su empeño en resaltar los inmensos encantos del país y la calidad de su fuerza laboral, que trabaja arduamente para fabricar productos de gran valor. La gestión de Sheinbaum tiene influencia en esto y en muchos otros aspectos.

Coincidimos en que, a lo largo de la etapa neoliberal, estas circunstancias no ocurrieron simplemente debido a una visión y política diferentes. El escenario se veía distante debido a que no se proyectaba correctamente. Hoy en día, el gobierno de la Cuarta Transformación ha puesto todos sus esfuerzos para llegar a estos niveles como nunca. Como individuos conscientes y como mexicanos, nos llena de orgullo tener un apoyo de esta envergadura. Esto, además de cerrar brechas, crea una cadena de posibilidades que la presidenta Sheinbaum ha sabido aprovechar a través de una política integradora y dinámica. Por lo tanto, es una plataforma con un valor añadido significativo.

Recientemente, la presidenta presentó doce indicadores que, en su opinión, posibilitan comprender el momento económico que enfrenta México debido al rápido aumento del flujo de capital. Destacó, entre otros aspectos importantes, el récord histórico de inversión extranjera y una de las tasas de desempleo más bajas, lo que muestra estabilidad en el trabajo y un crecimiento constante en los salarios, basándose en información proporcionada por la OCDE. Además, resaltó los procedimientos que han posibilitado que la nación tenga una de las tasas de inflación más reducidas del área. Asimismo, los salarios de cotización se han incrementado sin precedentes y alcanzan en la actualidad su nivel máximo.

La presidenta resaltó también el importe de comercio e inversión con Estados Unidos, que alcanzó en ese momento los 839 mil millones de dólares, una cantidad que evidencia la solidez de la relación entre ambos países. En la misma dirección, debido a la calidad de sus productos, México ha aumentado sus exportaciones, logrando un récord de $723,000 millones. Asimismo, se comprobó un aumento significativo en el consumo privado y en la inversión fija. Todo esto ha propulsado la actividad económica a un récord histórico. Eso, al final, resalta la reactivación de la acción industrial, que llegó a su nivel más elevado en abril y se estableció como uno de los fundamentos del crecimiento del país.