“En un orden particularista, el acceso a los recursos públicos depende de quién eres y a quién conoces”.

Alina Mungiu-Pippidi

Empecemos con una entrevista ficticia a Alejandro Enrique Arcos Romero, identificado por documentos de la Unidad de Inteligencia Financiera como uno de los principales operadores financieros de la organización encabezada por Florian Tudor. Política ficción con un aroma demasiado reconocible:

—¿Algo que declarar?

—Cuentas bloqueadas, catorce empresas señaladas como fachada, veintiuna cuentas bancarias con movimientos inusuales y cierta experiencia en la arquitectura financiera de la mafia rumana.

—Pase usted. Luz verde. La oficina del titular está al fondo.

Arcos no tuvo que esconderse en un doble fondo, falsificar una credencial ni cruzar de madrugada por una garita abandonada. Según la investigación publicada por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Alejandro Enrique Arcos Romero trabajó en la Agencia Nacional de Aduanas de México entre diciembre de 2022 y junio de 2023, durante la primera gestión de Rafael Marín Mollinedo. En la dependencia era reconocido como su secretario particular y un documento oficial lo identificó como “director general adscrito a la ANAM”.

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La mafia no necesitó clonar una credencial de Aduanas. Alguien, al parecer, le proporcionó una original...

Para cuando Arcos Romero llegó a la institución, las autoridades morenistas YA sabían quién era. En febrero de 2021, la UIF había bloqueado sus cuentas como parte de la Operación Caribe, coordinada con autoridades estadounidenses para desmantelar la estructura financiera de la banda de Florian Tudor, dedicada a clonar tarjetas bancarias en destinos turísticos. El Departamento de Justicia de Estados Unidos había solicitado desde noviembre de 2020 el bloqueo de 72 personas físicas y morales relacionadas con esa red, entre ellas Arcos Romero.

Según los documentos obtenidos por MCCI, la UIF lo ubicaba como uno de los dos principales operadores financieros de la organización y lo vinculaba con la creación de catorce empresas fachada utilizadas presuntamente para lavar recursos mediante la adquisición de inmuebles, automóviles y joyas. También le detectó 21 cuentas con movimientos inusuales. Una de ellas recibió 46.2 millones de pesos y registró retiros por 195.1 millones entre septiembre de 2015 y marzo de 2016.

No estamos, entonces, frente a una sofisticada infiltración. Se infiltra quien consigue pasar inadvertido; aquí las alertas tenían nombre completo, expediente, cuentas bancarias y número de oficio. El personaje no burló al sistema: el sistema lo dejó entrar.

La historia se vuelve aún más fantástica con Araceli Hernández Perea, exdirectora de Recursos Materiales y Servicios Generales de la ANAM, quien, de acuerdo con funcionarios consultados por MCCI, habría sido pareja de Arcos Romero y posteriormente se asoció con él en Estados Unidos.

Hernández Perea tampoco llegó a Aduanas con el semáforo precisamente en verde. En enero de 2022, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México obtuvo una orden de aprehensión en su contra por el delito de uso ilegal de atribuciones y facultades cometido por una servidora pública, derivado de la adjudicación directa de un contrato por 5.2 millones de pesos durante su paso por la entonces Secretaría de Seguridad Pública capitalina comandada por Omar García Harfuch.

En febrero de ese mismo año, ya como directora de Recursos Materiales de la ANAM, promovió un amparo contra la orden. En julio de 2022, el Juez Segundo de Distrito de Amparo en Materia Penal determinó que el delito imputado había prescrito y canceló la orden de captura. La resolución NO declaró su inocencia ni acreditó su culpabilidad; estableció que la acción penal ya no podía ejercerse. Suficiente para la justicia y, por lo visto, también para la Cuarta Transformación…

Cualquier ciudadano con semejante antecedente habría tenido dificultades hasta para conseguir una tarjeta de acceso a un edificio público. Hernández Perea obtuvo entrada a un área encargada de contrataciones multimillonarias vinculadas con la seguridad nacional (la de a deveras, no la que usa la 4T para reservar cualquier adjudicación directa). En la 4T, una orden de aprehensión prescrita no cerraba puertas: ayudaba a comprobar que el candidato ya conocía los procedimientos administrativos…

Durante su gestión participó en contratos relacionados con equipos de inspección mediante rayos X: uno por más de mil millones de pesos con Seguritech Privada y otro por 275 millones con Ingeniería Operativa. Tecnología diseñada para detectar armas, drogas y mercancías ocultas en contenedores, equipaje y vehículos.

La ANAM podía desnudar un tráiler, descubrir una pistola escondida entre toneladas de carga y revisar el interior de una maleta sin abrirla. Lástima que no pudo ver los antecedentes de quienes administraban sus contratos. Para el equipaje había rayos X; para los recomendados, luz verde.

¿Cuántos equipos de inspección necesita comprar el gobierno para descubrir lo que ya aparecía en los expedientes de sus propios funcionarios?

Alina Mungiu-Pippidi denomina “particularismo” al orden en el cual los recursos públicos no se distribuyen conforme a reglas universales, sino a partir de identidades, vínculos y lealtades. No se trata solamente de funcionarios que violan una norma aislada, sino de instituciones capaces de aplicar controles rigurosos a los desconocidos y suspenderlos ante los cercanos. Aduanas revisaba mercancías; las relaciones personales circulaban por un carril VIP.

Un año después de dejar la ANAM, Hernández Perea constituyó en Texas dos empresas junto con Arcos Romero: Quiereme Mucho Spirits LLC y Fantastic Five Builders LLC. En junio de 2024 también adquirió una residencia en The Dominion, uno de los fraccionamientos más exclusivos de San Antonio, con campo de golf y propiedades cuyo valor ronda o supera el millón de dólares.

La casa fue comprada en 875 mil dólares. Para financiarla obtuvo una hipoteca de 546 mil dólares a treinta años, lo que deja una diferencia cercana a 329 mil dólares entre el precio de compra y el crédito. La residencia, de mil 214 metros cuadrados de construcción, cuenta con cuatro habitaciones, sala de cine, sala de juegos, garaje para tres vehículos y tres áreas de estar.

Tres áreas de estar, pero la explicación patrimonial, hasta ahora, no encuentra dónde sentarse…

MCCI preguntó a Hernández Perea si contaba con ingresos adicionales a los obtenidos en sus cargos públicos. Respondió que recibía la pensión de sus cuatro hijos. También negó mantener actualmente una relación con Arcos Romero y, aunque aparece asociada con él en las dos compañías texanas, solo reconoció su participación en Quiéreme Mucho Spirits, creada —explicó— para distribuir mezcal.

Quedan, entonces, algunas preguntas poco fantásticas y muy terrenales que responder: ¿qué ingresos se declararon ante la institución hipotecaria?, ¿de dónde provino el capital no cubierto por el crédito?, ¿qué operaciones han realizado las dos empresas?, ¿qué patrimonio reportó Hernández Perea al salir del cargo?, ¿la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, la UIF o alguna fiscalía compararon sus ingresos con las adquisiciones posteriores?

No existen declaraciones patrimoniales públicas que den cuenta de su paso por Aduanas, pese a que documentos y contratos con su firma acreditan que encabezó el área responsable de compras y contrataciones. Sí, para variar, la opacidad también tuvo luz verde…

Ahora sabemos que uno de los programas más exitosos de la ANAM fue la exportación de patrimonio. México puso el cargo, los contratos y los antecedentes; Estados Unidos recibió las empresas, la hipoteca y la residencia. Ese sí fue un tratado comercial eficaz: se importó austeridad discursiva, se procesaron recursos públicos y se exportó prosperidad privada.

Los nombres de las empresas parecen escritos por un guionista al que le rechazaron la historia por inverosímil. “Quiéreme Mucho”, ¿es una súplica dirigida al erario? “Fantastic Five”, ¿es la franquicia de superhéroes capaces de transformar un currículum con alertas oficiales en absoluta invisibilidad institucional?

Más importante aún: ¿quiénes son los Cinco Fantásticos? Hasta ahora conocemos a dos. Falta identificar a quienes aportaron los otros superpoderes: abrir puertas, no consultar expedientes y mirar hacia otro lado.

Y el hilo tampoco es que termine en Texas. Arcos Romero aparece actualmente acompañando a Rafael Marín Mollinedo en su promoción para obtener la candidatura de Morena al gobierno de Quintana Roo. Ha estado presente en varios actos… anticipados de campaña y acudió a su registro como aspirante a la llamada Coordinación Estatal en Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional. Además, MCCI documentó que presentó ante el IMPI una solicitud para registrar la marca “Rafa Marín” como representante legal del aspirante.

El presunto operador pasó de la oficina aduanera al equipaje de campaña.

Ante este mayúsculo escándalo, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, declaró que Arcos Romero no es militante del partido y pidió que las autoridades investiguen. El deslinde, sin embargo, abre otro problema: MCCI asegura que la Plataforma Nacional de Transparencia registra su afiliación a Morena en Quintana Roo. Alguien tendría que aclarar si miente el padrón, se equivocó la dirigente o la militancia morenista también cruza por una aduana donde algunos pasan sin ser revisados. Apuesto por lo tercero.

Montiel afirmó que Morena no protege a nadie. No explicó si Rafael Marín Mollinedo deberá separarse de Arcos Romero mientras se esclarecen los señalamientos, ni si el partido revisará cómo terminó trabajando en Aduanas una persona cuyas cuentas habían sido bloqueadas a petición de Estados Unidos. Tampoco, ¡si el mismo Mollinedo debe despedirse de ya de sus aspiraciones!

Morena ha perfeccionado una forma de deslinde aduanero: si el señalado no es militante, el partido no responde; si aparece junto a un aspirante, es una amistad privada; si trabajó en el gobierno, que investigue la autoridad; si la autoridad ya lo había identificado, que responda la administración anterior. La responsabilidad siempre está en tránsito y jamás llega a su destino.

La falla no fue de inteligencia. Información había. La UIF sabía, el Departamento de Justicia había enviado la solicitud de bloqueo y la ANAM tenía al personaje dentro de la oficina de su titular. El problema fue la voluntad de actuar frente a esas alertas y la ausencia de consecuencias para quienes permitieron su incorporación.

El Estado puede ser engañado cuando desconoce. Aquí conocía. Las alertas existían antes del nombramiento. Alguien decidió que no importaban, alguien permitió el acceso y alguien tendría que explicar quién recomendó, contrató o toleró a Arcos Romero en un espacio vinculado con la seguridad nacional.

La auténtica aduana del bienestar no fue la que impidió el paso de recursos sospechosos, sino la que permitió que ciertos vínculos cruzaran sin declarar nada. México puso el erario; Aduanas, la puerta; Morena, la continuidad política, y Texas, el campo de golf.

Solo falta conocer quiénes completan el reparto de los Cinco Fantásticos. No vaya a resultar que el verdadero poder del grupo consista en lo que mejor domina la transformación: volverse invisible cuando llega la hora de rendir cuentas.

Giro de la Perinola

Todos ponen: México puso los cargos, los contratos y las alertas.

Toma todo: Texas recibió las empresas, la hipoteca, la mansión y el campo de golf.

Pierden turno: la UIF, la Fiscalía, la Función Pública y cualquiera que todavía crea que en Aduanas revisaban algo más que maletas.

Todos ponen… salvo quienes administraron la aduana: ellos constituyen empresas, compran residencias y escrituran en Texas.

La austeridad también cruza la frontera. Solo que esta siempre pasa en luz verde.