Las últimas encuestas de MetricsMx respecto a la aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum y de su partido (Morena) reflejan diáfanamente que el gran activo de la Cuarta Transformación es la presidenta, muy por encima del partido.
La aceptación social hacia el gobierno de Sheinbaum se encuentra entre el 68 y el 75 por ciento de aprobación. Mientras que la afinidad partidista hacia Morena se encuentra entre el 42 y el 45 por ciento.
Sheinbaum se encuentra hasta 30 puntos arriba de Morena, partido.
Es decir, la elección venidera de 2027 será muy similar a las anteriores desde 2018, en las que fue la figura de López Obrador la que llevó de la mano —a todos los candidatos— al triunfo de sus contiendas.
Ningún candidato ganó su elección, en términos individuales, en 2018.
Fue votado, en ese año, el liderazgo de López Obrador; y votado en contra del régimen del PRIAN (encarnado en Peña Nieto). Fue el repudio al pasado y la esperanza en el porvenir obradorista lo que motivó la votación masiva de los 30 millones de votos.
En el año 2027 será ratificado electoralmente el respaldo que el pueblo de México da al proyecto transformador de alcance social.
Serán refrendados no solamente los derechos sociales (antes programas sociales), así como el aumento al salario mínimo. Fundamentalmente, será respaldado el trabajo de la presidenta de México en la defensa de la soberanía nacional.
Y es que la presidenta de México ha tenido que lidiar con los poderes fácticos nacionales (dentro y fuera de Morena), así como con los negativos que, particularmente, representan gobernadores y gobernadoras de Morena (como Rubén Rocha Moya, Marina del Pilar,David Monreal, entre otros).
Aunado a ello, ha sorteado las tensiones más grandes que ha experimentado nuestro país en los tiempos recientes con Estados Unidos.
Se ha enfrentado no solamente a las volatilidades de Donald Trump, sino al sistema estadounidense que, en los reacomodos geopolíticos, ha optado por endurecer sus posiciones intervencionistas en América Latina.
Y ha salido librada, con inteligencia y frialdad, de los helados mares norteamericannos.
Tiene un inmenso reto por delante la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, y Citlalli Hernández: seleccionar como candidatos a los perfiles electorales que más abonen en el proceso. Y, si no los que más abonen, los que menos resten.
El 2027 será el tiempo de la consolidación del proyecto presidencial de Claudia Sheinbaum, en el que terminará de tomar el timón y definir la ruta para el buen desembarco en 2030.
La presidenta, por delante, guiará a Morena en el proceso de 2027.



