En los últimos ocho años, México ha entrado en una etapa de ajuste frente a los cambios globales que avanzan con enorme rapidez. El ritmo acelerado de la innovación tecnológica, que constantemente rebasa la capacidad de respuesta, se ha convertido en un aliado clave para impulsar el desarrollo social, especialmente ahora que la movilidad es un componente central.
Ante este escenario, el proyecto de la Cuarta Transformación ha definido objetivos para el corto, mediano y largo plazo. Esto exige no solo una visión clara, sino también una estructura sólida de recursos que permita diseñar, operar y perfeccionar políticas públicas capaces de acompañar las actividades cotidianas de la población. En efecto, el gobierno de la 4T se ha caracterizado por su enfoque innovador y de vanguardia, impulsando acciones que fortalezcan la competitividad y eleven la calidad de vida de millones de familias.
Como sabemos, México, en conjunto con el proyecto de transformación a través de sus instituciones, ha roto inercias y paradigmas para arraigar una nueva cultura de desarrollo en la que nos adaptamos perfectamente a los cambios que este universo trae consigo. Todo eso, por un lado, nos permite anticiparnos a los enormes desafíos que debemos enfrentar para ponernos a la par de las superpotencias. Siendo así, no debemos ser desplazados por los mecanismos tecnológicos que, a su vez, nos ayudan a optimizar nuestras actividades cotidianas. La movilidad, por ejemplo, debe agilizarse considerando los trayectos y muchos otros factores que son inherentes para su desarrollo. Entre ellos, desde luego, los instrumentos eficientes.
Nuestro país, tengo que decirlo así, da un paso trascendental no solo en la ciencia, sino también en la efectividad de su mano de obra. Desde hace mucho tiempo, a través de estos espacios de opinión, dijimos que la insignia Hecho en México estaba revolucionando. Cuando se trata de ello, desde luego, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha sacado la casta y ha mostrado al mundo que, con talante y esfuerzo, somos capaces de construir vehículos cien por ciento eléctricos.
Los resultados de todo ello están a la vista de todos. Hace unos días, con gran entusiasmo, Sheinbaum probó a Olinia. De hecho, esto abre una nueva era y, como tal, representa una oportunidad para mejorar el medioambiente, así como modernizar el medio en que nos trasladamos de un lugar a otro.
Ha nacido Olinia. Es muy notoria su eficiencia dada la capacidad de su autonomía. Además de todo ello, que no pasa desapercibido, son los bajos costos de las unidades que muy pronto se pondrán en circulación para su operación y maniobra. La visión que ha tenido el gobierno del estado de Puebla, sumada a las condiciones de la transformación ambiental, fue indispensable para que ese territorio, dentro de muy pronto, oficialice su planta armadora con una infraestructura amplia. De ese modo, no podemos ser ajenos al efecto que esto genera. Hablamos de la generación de miles de empleos que esto traerá, mayormente ahora que la propuesta se ha ido apoyando en mentes de mexicanos brillantes que han puesto su granito de arena.
Otro de los aspectos importantes, que podemos descifrar rápidamente, es el objetivo que se ha puesto Claudia Sheinbaum de seguir optimizando la calidad del aire. Desde que fue jefa de gobierno de la Ciudad de México, dada su profesión, implementó muchos programas que han permitido inhibir la contaminación. Entonces, dada la relevancia, todo este fondo se ha convertido en un asunto prioritario de las políticas públicas de la federación. Es, en efecto, una de las grandes apuestas de la jefa de Estado ahora que nuestra economía sigue en pleno ascenso. Habrá que decir que esto, en sí, es parte de la buena planeación urbana de la mandataria y, asimismo, es el despegue de la nueva era de la electromovilidad.
Los progresos recientes corroboran que las herramientas y mecanismos promovidos por el talento mexicano están generando frutos. Hoy, México comunica de manera explícita al país y al mundo: estamos preparados para afrontar las transformaciones constantes de un entorno globalizado, en particular en el ámbito de la electromovilidad, uno de los desafíos más grandes que enfrenta cualquier gobierno que quiere armonizar la eficacia en los tiempos de transporte con el impacto medioambiental.
En este marco, aparece Olinia, que es una manifestación específica de los fundamentos establecidos por el proyecto de la Cuarta Transformación en su camino hacia la modernidad y que fue establecido por la presidenta de México. Este empeño se complementa con la creación de áreas para la ciencia y la tecnología, que han hecho posible activar nuevas habilidades y hacer visible el talento nacional.
El gobierno ha consolidado un entorno que incluye eventos como Mentes en Acción, Innovafest y otras iniciativas para permitir que más individuos exhiban su conocimiento y lleven a cabo proyectos de gran impacto. Son plataformas que establecen una perspectiva nacional en la que la tecnología, la innovación y la creatividad se transforman en impulsores del progreso.
Olinia, en concreto, es el mejor ejemplo de que podemos vincular la capacidad con las necesidades de la población, básicamente si hablamos de movilidad.
Notas finales
La fiebre del Mundial está en todas partes. Es un imán que nos jala por el nivel de competencia que se juega, pero también por su historia, usos y costumbres. Siendo así, debemos reconocer los esfuerzos que cada una de las administraciones estatales realiza para poner en marcha una gran estadía de quienes se han concentrado o, de plano, han determinado que es un entorno propicio por la seguridad para llevar a cabo partidos amistosos. Por ejemplo, la administración del estado de Puebla ha logrado consolidar al enclave como un referente nacional e internacional al recibir a selecciones con trayectoria mundialista, gracias a los partidos amistosos entre Perú y España, así como entre México y Ghana. Al mismo tiempo, impulsa la difusión de su riqueza cultural, gastronómica, natural y turística, generando beneficios directos para las comunidades. Esta estrategia se articula con la visión del gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, que promueve un desarrollo económico humanista orientado a acciones que detonen bienestar y progreso para todas y todos.



