En Aguascalientes el clima político se ha vuelto espeso, tenso. Teresa Jiménez está que no la calienta ni el sol. El caso Next Energy, rebautizado por Morena en lo local como “La Estafa del Gigante de México”, dejó de ser un asunto mediático para convertirse en conversación recurrente en cámaras empresariales, universidades y asociaciones civiles.

Cuando los sectores productivos —prudentes y distantes del debate partidista— comienzan a hacer preguntas, la señal es inequívoca: el asunto rebasó la disputa política y se instaló en la conversación pública.

La historia es conocida, pero no por ello menos inquietante. Un contrato firmado en 2019 por más de 3 mil millones de pesos terminó proyectando compromisos que superan los 20 mil millones hacia 2050. Hubo pagos por energía inexistente, observaciones severas de la Auditoría Superior de la Federación y una reestructura que intentó contener el impacto financiero. A la fecha, más de 2 mil millones de pesos han sido erogados sin que el servicio prometido se traduzca en beneficios tangibles.

La presunta captura de Eugenio Maíz Domene —quien aún no aparece en el Registro Nacional de Detenciones— podría sugerir que el caso entra en su momento más delicado. Pero en política las detenciones rara vez ponen punto final a las narrativas; con frecuencia las profundizan. Un proceso penal no desactiva por sí mismo una crisis de credibilidad.

Lo que hoy inquieta al sector empresarial y académico no es sólo el curso judicial, sino la ruta del dinero. ¿Quiénes fueron los beneficiarios de este esquema entre Next Energy y el municipio de Aguascalientes? ¿Qué decisiones sostuvieron los pagos? Y, sobre todo, ¿para qué se utilizaron los más de 2 mil millones ya pagados?

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En la conversación pública ya circula una hipótesis volátil y explosiva: parte de esos recursos habría servido para financiar la campaña de Teresa Jiménez a la gubernatura en 2022. No hay resolución judicial que lo confirme, pero la sospecha añade una dimensión electoral que explica la tensión.

El escándalo, además, se mantiene vigente en la antesala de la Feria Nacional de San Marcos, el principal distractor de los hidrocálidos. Para muchos, esta verbena representa también la apuesta más fuerte de la agenda estatal para desplazar el foco mediático y diluir el tema de Next Energy entre conciertos, corridas y celebraciones.

Morena en lo local ha entendido la potencia simbólica del caso. Si el tema escala y se mantiene en la conversación rumbo a 2027, podría convertirse en el plato fuerte de su narrativa electoral, la pieza central de campaña con la que buscaría contrastar opacidad contra cambio. No sería sólo un expediente, sino el emblema de un desgaste que podría capitalizarse en las urnas.

Para el PAN, el riesgo es mayor. Aguascalientes ha sido su principal bastión en México, su vitrina de estabilidad y control político. Pero si no se esclarecen las responsabilidades y la ruta del dinero, este caso podría transformarse en la grieta por donde se cuele la 4T. Next Energy podría dejar de ser un escándalo para convertirse en el argumento decisivo que le arrebate la gubernatura al panismo.

En política, el tiempo lo es todo.