Mitos y obras
Los mitos griegos inspiraron o fueron el material esencial para la creación de la tragedia griega. Los efectos de esa tragedia en el público, es decir, la catarsis, inspiró la creación de la ópera italiana. Wagner quiso romper críticamente con la ópera italiana y aun la francesa, y se propuso una vuelta al origen, a la tragedia griega, pero utilizando mitos escandinavos y germanos, con tal de poner la música al servicio del drama y no al revés. Todo esto lo sabemos.
También sabemos que mitos diversos han inspirado otras expresiones artísticas como el ballet (también la danza contemporánea) y la música clásica en general (poemas sinfónicos, cantatas, sinfonías, piezas corales y de cámara). Y en nuestro tiempo, el cine ha servido como instrumento para realizar adaptaciones de los mitos recreados en obras clásicas.
He escrito en otro texto aquí publicado, “El mito, desde la perspectiva de Roland Barthes, es un habla, un mensaje oral o en signo, es una significación; para Robert Graves es una acumulación de agregados de circunstancias y símbolos, es decir, una síntesis; para Joseph Campbell, los mitos han surgido en todo tiempo y circunstancia del mundo habitado por los hombres. En suma, el mito es una representación de algo o de muchas cosas dentro de una sociedad determinada o en una proyección universal”.
La importancia del mito reside en su valor representacional que ha llegado incluso al rito de lo sagrado, como ha expuesto Mircea Eliade. De ahí que sobrevivan al paso de los milenios, estén presentes hoy y aun se creen nuevos mitos. Teniendo en consideración la exposición arriba planteada y al haber escrito sobre la reciente adaptación de Odiseo / Ulises al cine ( C. Nolan, 2025), donde compartí una pieza musical en la segunda parte de mi texto, me llamó la atención cómo autores de simples canciones continúan utilizando la figura del mito en ellas; esto es bueno saberlo.
Compartí “Penélope”, interpretada por Joan Manuel Serrat, una canción a la que, por prejuicio a la voz del cantante, no había puesto atención sino como mera sonoridad. Y recordé que había asimismo compartido hace tiempo una obra magistral de menos de dos minutos de duración sobre Edipo, compuesta por Tom Lehrer. Naturalmente, a partir de estas dos piezas se pueden rastrear otras semejantes. Y lo hice, sin ser exhaustivo, pues con cinco o seis ejemplos basta para manifestar el fenómeno. Si hay ocasión, podremos ahondar en el asunto que puede ser llevado incluso al nivel de la investigación académica; sin duda.
Es admirable que el tiempo que toma la representación de una tragedia, una ópera italiana, francesa, rusa o checa o una wagneriana, una cantata o pieza sinfónica, que significan horas, se reduzca y contraste en canciones sencillas que recrean o interpretan en pocos minutos, como veremos/escucharemos en los siguientes ejemplos.
Mitos y canciones
1. “Penélope” (1969), de entrada en este ejercicio, para comenzar donde concluimos el texto sobre Odiseo. Canción de Augusto Algueró con arreglos de Ricard Miralles y letra de Joan Manuel Serrat, quien la popularizó a tal grado que suele atribuírsele la autoría total. El letrista ha sabido extraer del mito la experiencia dolorosa de la mujer abandonada y fiel, y ubicarla en su tiempo con otro final: la mujer que no reconoce a quien ha regresado después de 20 años: ¿él ha envejecido y es irreconocible, ella ha perdido la memoria y la razón?:
2. “Ícaro” (1991), de Juan Luis Giménez e interpretada por el grupo Presuntos Implicados. Habla de la prevención del joven que quiere aprender de la fallida y trágica escapatoria de Ícaro, a quien por desobediencia a Dédalo, su padre, impericia o imprudencia al volar demasiado alto, le fueron quemadas las alas de cera por el sol. Entonces, el aprendiz contemporáneo, cuando quiere emprender su aventura, canta:
“Yo volaré bajito a ras de suelo (como pluma el viento me llevará) / Sin perder de vista el horizonte (como pluma el viento me llevará)”. ¿Logrará su cometido o repetirá la experiencia del mito?:
3. “Oedipus Rex” (1927), de Tom Lehrer. Una pieza breve e hilarante, una versión relámpago de Edipo. Lo que a Sófocles le ha costado toda una tragedia (Edipo Rey), una secuela (Edipo en Colono), y 2500 años para sobrevivir, a Igor Stravinski –por dar ejemplo de una de las mejores versiones post sofocleas– una ópera oratorio en dos actos, Oedipus Rex (1927), e incluso a Sigmund Freud toda una autobiografía con pretensión científica que dominó por 100 años, al pianista y cantautor neoyorquino Tom Lehrer, le ha tomado un minuto 40 segundos (me he auto-citado, de: “Séneca y Montaigne, sobre el ocio; ¿qué hacer con él?“). Y no sólo extrae sintéticamente el célebre mito ya presente al menos desde Homero, se ríe y burla del chiste “científico” interpretativo de Freud.
4. Camelia la Texana. Estamos ante la creación de un mito moderno mexicano, o incluso trasnacional si se considera la frontera de Estados Unidos con México, geografía inicial del fenómeno. En “Contrabando y traición” (1972), el compositor Ariel González recogió una problemática latente en su tiempo: drogas, violencia, contrabando y muerte, pero la protagonista es una mujer. La texana Camelia encarna a la mujer que no se arredra en un mundo violento dominado por los hombres, que incluso es capaz de vengar el desamor y la traición. Al dar vida musical y popular a este fenómeno, el compositor dio pie a la creación y propagación de un mito femenino joven. De ahí, a manera de proceso inverso, fue llevado a la ópera por Gabriela Ortiz en Únicamente la verdad (2008); mito y obra son analizados en mi tesis de maestría de la UAM Azcapotzalco (diciembre de 2025, disponible en el sitio Zaloamati de la universidad).
5. “Aquiles por su talón es Aquiles” (2010). Jorge Drexler. Aquiles, guerrero enamorado herido y vengador de Patroclo, que muere por lo que muere, por su talón, porque su madre Tetis no le bañó esa parte del cuerpo con las aguas mágicas y protectoras del río Estigia. El compositor se vale del mito de uno de los protegidos griegos de Atenea para hacer una personal reflexión existencialista.
6. “Prometeo” (2025). Es presentada como “Canción heavy metal en español” por Septentrión Metal en su canal de youtube. Es una sorprendente pieza realizada con inteligencia artificial a partir de la letra y las instrucciones del creador, como él describe: “Las canciones subidas a este canal no están interpretadas por una banda de heavy metal. Son mis propias letras y composiciones, pero las creo con instrumentos virtuales y luego genero el sonido final con herramientas de inteligencia artificial, por lo que tanto el sonido como el vídeo ha sido generados digitalmente”.
Es una descripción vigorosa del mito de Prometeo, quien por robar el fuego y entregarlo al hombre vulnerable, Zeus lo condena a una roca de la cordillera del Cáucaso, donde un águila le devora el hígado por la eternidad (pues el hígado de Prometeo se restaura, restauración que, junto al fuego, debió de ser otro regalo de este titán a los hombres –y a las mujeres también). Intercalado a la descripción, el inventor de esta pieza ha creado un magnífico y estribillo:
“Te desgarra el águila Prometeo hermano / tu herida abierta es nuestro amor pagano / esta rosa de lumbre ardiente / es la razón prendiendo en nuestra frente”.

Héctor Palacio en X: @NietzscheAristo



