Mientras el Pentágono enfrenta crisis de costo de vida y aumento y escasez de combustible a lo largo y ancho de la “des” unión “americana”, un nuevo escándalo estalla al confirmar que el Pentágono minimiza las bajas en su base de datos pública producto de su guerra perdida contra Irán.
Según revelaciones del Washington Post, diario propiedad del multimillonario Jeff Bezos, funcionarios anónimos del Departamento de Defensa sostienen que el número real de militares estadounidenses fallecidos en Medio Oriente durante el conflicto con Irán supera considerablemente lo que el Pentágono reconoce en su registro público. Al menos 22 o 23 uniformados estadounidenses habrían perdido la vida desde el 28 de febrero, cuando la administración Trump, junto con Israel, desató las hostilidades.
La base de datos oficial, conocida como DCAS, solo reporta 18 decesos, y no incluye los nombres ni las circunstancias de quienes murieron. Tres mercenarios, denominados con el eufemismo de “contratistas civiles” también habrían fallecido en la región, sumando opacidad a un balance que debería ser transparente por mandato.
A lo largo del año, el Pentágono ya había excluido temporalmente a cuatro militares caídos en combate del recuento oficial, y reclasificó las hostilidades renovadas con Irán bajo la categoría de “Operaciones en el Extranjero” en lugar de vincularlas a la fallida operación “Epic Fury” de inicios de este año, en donde Trump y su régimen atacaron a Irán bajo órdenes de Israel. Este movimiento coincidió con los esfuerzos del gobierno por presentar la guerra como un éxito, aun cuando Teherán continuaba atacando bases estadounidenses y buques en el estrecho de Ormuz.
Las bajas no reconocidas, como el sargento Devin Seibel, fallecido en un accidente de entrenamiento en Irak, o el mayor Sorffly Davius, muerto por una emergencia médica en Kuwait, quedan fuera de los nombres que el sistema público debería mostrar, lo que genera frustración entre quienes conocen las cifras reales.
Altos mandos militares han advertido al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que prolongar las operaciones a gran escala contra Irán es insostenible y debilita la capacidad de enfrentar otras amenazas, incluida la seguridad del propio territorio estadounidense. Mientras tanto, el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha sacudido los mercados energéticos globales, encareciendo el petróleo, los combustibles, principalmente el diésel y los fertilizantes, con los peligros que esto conlleva.
En el plano electoral, la guerra se ha convertido en un lastre para Trump y los republicanos de cara a las elecciones de noviembre. Una encuesta de Reuters-Ipsos de septiembre indica que solo el 28% de los estadounidenses aprueba su manejo de Irán, frente a un 62% que lo desaprueba.
Esta semana, siete legisladores republicanos se sumaron a los demócratas para aprobar una resolución simbólica que busca detener el conflicto, y el representante Thomas Massie impulsó una votación para destituir a Hegseth por violar la Ley de Poderes de Guerra de 1973.
Los demócratas, por su parte, creen que “nadando de muertito” arrasarán en las elecciones intermedias ante la cada vez mayor impopularidad de Trump. En lo que el duopolio partidista coincide es en seguir gastando recursos y vidas humanas en apuntalar al estado colonial de Israel. Nada cambia.



