Si son asiduos lectores a esta columna, sabrán que aquí, el tema de las energías verdes en la aviación es un tema recurrente; e insisto mucho en el tema porque es un interés personal explicarles que las medidas adoptadas, planeadas y negociadas dentro de la industria aérea no son un mero “greenwashing” (verde lavado de imagen) como sí lo es en otras industrias.

En la aviación incluso hay mejoras en la operación aérea, y eso es música para los oídos de quienes están al frente de las compañías aéreas, pero también aplica para los aeropuertos.

No vamos a engañarnos, el camino es arduo y sinuoso, pues mientras nuestro vecino del norte niega la importancia de desarrollar energías verdes, le sigue apostando todo al petróleo, no importa que se lo robe a Venezuela y tenga en la mira al de Irán. Sin embargo, todo parece indicar que en México estamos tomando la ruta correcta.

Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), organismo público descentralizado del gobierno federal, anunció que impulsará el desarrollo de los combustibles sostenibles de aviación, mejor conocidos como SAF, por sus siglas en inglés. La noticia la hizo en un foro donde participaron diversos actores de la industria, y ASA fungió como anfitrión.

Estuvo presente personal de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), gente de las Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes (SICT), de Energía (SENER), de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).

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También se contó con la presencia de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) y de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

La finalidad fue trazar una hoja de ruta en común que coadyuve al plan de la OACI por lograr una aviación con cero emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para el 2050, y por supuesto el desarrollo de SAF para la aviación.

Además, este foro permitió definir los pasos a seguir para que no se quede nada más como una lista “de buenos deseos”. Es imperante que como país comencemos a producir SAF a una mayor escala, para bajar su costo y que se vuelva atractivo para las líneas aéreas y utilicen este combustible, sustituyendo poco a poco la turbosina.

Mediante un comunicado, ASA informó: “El director general de ASA, capitán Carlos Manuel Merino Campos, quien estuvo al frente de las mesas técnicas del proyecto SAF, consideró que, si se logra alinear la regulación, apoyar la innovación tecnológica, garantizar materias primas suficientes y cumplir con los más altos estándares internacionales, se dará un paso decisivo hacia un sector aéreo más limpio, competitivo y responsable”.

Hay que decir que desde 2024, en otro foro sobre combustibles sostenibles, mediante mesas de trabajo se habían dejado las bases para el tema del desarrollo del SAF; en este nuevo foro el director de ASA dejó claro que una parte fundamental para lograr las metas trazadas es la cooperación de instituciones como el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, la Comisión Nacional de Energía y por supuesto de Petróleos Mexicanos (PEMEX), para poder echar a andar este proyecto.

El objetivo es claro y loable: asegurar la viabilidad de la fabricación del SAF en México, y contar con los requisitos técnicos y económicos para ello, debidamente integrados en un proyecto social que beneficie al país.

ASA es la empresa líder en suministro de turbosina en el país, se encarga de una operación de más de 5 mil 400 millones de litros anuales, y es experta no solo en el manejo del combustible, sino de toda la cadena productiva, que va desde el traslado del combustible a las terminales aéreas, el almacenamiento y la distribución.

Los envidiosos dirán que se trata de palabras que se llevará el viento, pero yo hago notar que no es poca cosa que ASA se pronuncie abiertamente, y asuma su responsabilidad y protagonismo en este tema tan importante.

En aras de seguir impulsando el desarrollo en nuestro país, advierte que tiene la capacidad de integrar a su modelo los combustibles sostenibles. Están pensando en que se deben construir plantas para la fabricación de SAF, y se realizó una proyección cuya primera etapa estiman ubique una de las plantas en la Ciudad de México, pero también en Cancún.

Los combustibles amigables con el medio ambiente son un tema que interesa en México, tan es así que el año pasado se llevó a cabo un concurso llamado “Sustainable Aviation Fuels México 2025”, donde participaron varias universidades con distintos proyectos para fabricar SAF, gracias a que somos un país que cuenta con la suficiente cantidad de materia prima, como son los residuos agrícolas.

Para nuestro país no es baladí la fabricación de SAF; al contrario, ASA se suma a los esfuerzos internacionales encabezados por la OACI para llegar a la meta “Net Zero 2050”. Para ello, cualquier esfuerzo para cumplirlo es poco, pues conseguirlo posicionaría a México como un país competitivo, a nivel global, en materia de combustibles sostenibles.

México tiene muy claro que, como país, debe alinear las políticas públicas, sin dejar a un lado la tecnología y la infraestructura, necesarias para llevar a cabo un proyecto de este gran calado, en el cual puedan participar de forma multisectorial todos los actores, y que nadie se queda fuera.

Todo, con la finalidad de contar con un combustible, el SAF, que nos garantice la transición de los combustibles fósiles a los amigables con el medio ambiente, y con ello desarrollar una industria aérea mucho más limpia, que también funcione para impulsar polos de desarrollo.