Pues no, nadie respetó la tregua mundialista ni la ley electoral; las campañas para 2027 iniciaron. El banderazo de salida fue el registro de aspirantes de Morena, PT y PVEM que, por medio de encuestas, en unos meses definirán a sus candidatos, es decir, a sus coordinadores estatales de defensa de la Cuarta Transformación, en los 17 estados que renovarán sus gubernaturas el próximo año.

Ni el PRI ni el PAN se quedaron atrás. Morena se las aplicó en 2024; ahora se pusieron las pilas, o al menos eso intentan. Por eso, las huestes de Alito Moreno están definiendo a sus defensores de México y Jorge Romero, presidente nacional del PAN, dice que ya tiene más de diez mil aspirantes a ser candidatos a gobernadores y presidentes municipales. Esto significa que nadie va a respetar los tiempos electorales o, mejor dicho, que todos utilizarán los huecos legales para hacer campañas de promoción de nombre e imagen.

Solo hay una cosa más patética que la filantropía electoral que practican varios aspirantes: ver a personajes políticos bailar La Iguana, besar niños, abrazar ancianos y grabándose haciendo deportes, cuando nunca han hecho una sentadilla en su vida. Candidatos influencers que resultan ridículos.

Aunque la campaña formalmente inicia en enero del próximo año, prepárense, porque en pleno Mundial veremos toda clase de desfiguros, campañas negras, promoción en internet, entrevistas que no solo serán entrevistas, bardas, espectaculares y todo tipo de propaganda. Claro, no va a faltar la guerra de encuestas, los sondeos en internet y toda clase de trucos para aprovechar los vacíos de la legislación electoral. La lucha por el poder es despiadada y no admite demoras; como dice el dicho, camarón que se duerme no aparece en la encuesta. Así que, a promocionarse, porque el único bien no renovable en la política y en la vida es el tiempo.

Las reglas electorales existen; establecen plazos y tiempos para la promoción personal y las campañas, pero nadie está dispuesto a cumplirlas. Entonces, ¿para qué establecer reglas que nadie va a respetar?

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Cuánta razón tenía Nicolás Maquiavelo al definir la naturaleza amoral de la política. Hoy, más que nunca, en México puede aplicarse eso de que no importan los medios, sino los fines, y que el único fin para un político es llegar y mantenerse en el poder, al precio que sea y como sea.

Vale decir que esto no es privativo de México y en todos lados se cuecen habas; si en algún lado podemos ver la cara descarnada de la política es en Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump hará, mentirá y realizará lo necesario para ejercer su poder hasta el último minuto de su mandato o, incluso, no descarta la idea de mantenerse en la presidencia a través de una “chicanada” política. No olvidemos que él intentó tomar el Capitolio cuando perdió la elección ante Joe Biden y, a pesar de eso, regresó, ahora mucho más decidido a ejercer el poder.

Pero esa lucha amoral por el poder tiene costos; eso también lo dijo Maquiavelo, los cuales regularmente acaban cortándoles la cabeza a los príncipes y la sociedad pagando los costos de satisfacer los intereses y ambiciones de unos cuantos.

Eso pienso yo. ¿Usted qué opina? La política es de bronce.