Anabel Hernández es una escritora mexicana especializada en el crimen organizado, y en particular, en la historia y operación del Cártel de Sinaloa. A lo largo de los años ha publicado una serie de libros que han golpeado a diferentes partidos políticos y personalidades públicas. Es una autora asaz controvertida que ha sido objeto de un sinnúmero de descalificaciones y diatribas por parte de personajes de todos los colores.
Hernández, en uno de sus primeros textos, fue la primera en aseverar que Genaro García Luna había recibido sobornos por parte de los narcotraficantes. En su momento, AMLO, por obvias razones, describió a la escritora como una gran y valiente periodista que se había atrevido a sacar a la luz las trapacerías de miembros del gobierno de Felipe Calderon.
Gerardo Fernández Noroña, de igual manera, cuando era aquel austero e incendiario diputado plurinominal del PT, justificó su enfrentamiento con el secretario panista en la Cámara de Diputados haciendo alusión a la información revelada por Hernández. Anabel era para la oposición una periodista ejemplar.
Todo ha cambiado recientemente.
En uno de sus últimos libros, y específicamente, en el titulado La Historia Secreta, Hernández expone, con las mismas fuentes que le hicieron conducirse en la línea de investigación contra García Luna, la supuesta confabulación de AMLO con el cártel, a la vez que brinda “información” en torno a supuestas reuniones del ex presidente mexicano en Badiraguato con miembros conspicuos de la organización criminal.
El propio AMLO, la presidenta Claudia Sheinbaum y demás simpatizantes del obradorismo han calificado los textos de Anabel como “política ficción” buscando presentarla como una autora que bien podría haber escrito Harry Potter o el Señor de las Anillos, es decir, sin la menor credibilidad ni legitimidad como periodista de investigación.
¿Quién es en realidad Anabel Hernández? ¿La investigadora valiente que se atrevió a desenmascarar a García Luna y a Ernesto Ruffo, o la novelista de ficción que ha señalado recientemente a AMLO, Mario Delgado, entre otros, de estar metidos hasta las cejas en contubernios con el crimen organizado? ¿O quizás ha pasado de ser la gran periodista de aquellos años a una “golpeadora de la derecha”, como aseguran los que hoy detentan las riendas de este país? Estas preguntas no tienen aún respuesta.



