EL AJEDREZ HUMANO

La paliza que le dio la escudería Ferrari a Red Bull el pasado domingo en el Gran Premio de Australia es preocupante, los 20 segundos de diferencia que le sacó Charles Leclerc a Sergio Pérez es mucho en pista, en desarrollo y en horas de trabajo en la base de operaciones del equipo austriaco.

Ferrari echó a la basura las temporadas 2020 y 2021 pensando en un nuevo renacer del “cabalino rampante”; todos los recursos apuntaban a este momento y hasta ahora no han defraudado, han tenido un arranque extraordinario, dos victorias en tres carreras, ambas del joven monegasco Charles Leclerc, el hijo pródigo del director principal del equipo, Mattia Binotto, quien no dudo en correr primero al último campeón con Ferrari en 2007, el finlandés Kimi Raikkonen y después al cuatro veces campeón del mundo (con Red Bull, claro) Sebastian Vettel, para emprender una renovación absoluta en fondo y en forma, renovación que ve sus primeros éxitos esta temporada, la de mayores cambios en nomenclaturas de los monoplazas en los últimos 40 años de la Fórmula 1.

En cambio, tanto Mercedes como Red Bull pasa lo contrario, la exigencia, el hambre de triunfo sobre todo en la última temporada priorizaron los trabajos en ambas fábricas, el resultado fue positivo, la escudería alemana presume ocho títulos de constructores, un dominio insultante en la primer etapa de la era híbrida de la máxima categoría, RedBull el titulo de pilotos obtenido por Max Verstappen en una dramática carrera en Abu Dabhi de la que ya suficiente se ha polemizado. Pues bien, esos logros, han cobrado factura este 2022, Mercedes no se encuentra en la pista, tiene un motor fiable pero no tan poderoso y un chasis innovador, en forma de misil, pero poco efectivo; RedBull presume el monoplaza más rápido de la parrilla, pero poco fiable, los dos abandonos en Barehin y uno más en Melbourne traen de los pelos a los ingenieros en su fábrica ubicada en Milton Keynes.

El RB18 es un coche pesado, gordo, para acabar pronto, 10 kilos por encima de los 796 kilogramos establecidos para este año, la liposucción saldrá cara, un millón de euros como mínimo, algo así como 22 millones de pesos mexicanos, es el costo por ser competitivos, para pelearle a Ferrari y dejar de ser humillados en la pista, como en Australia, donde gracias a dos Safety Cars no fueron “lapeados” por el coche de Leclerc que aún así término 20 segundos por delante del auto de Sergio Pérez, mientas Max Verstappen veía todo desde el Pit Wall luego de abandonar por un problema más al parecer, hidráulico.

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Los problemas de RedBull apenas empiezan, más les vale encontrar soluciones, porque Mercedes y Mclaren amenazan con meterse a la pelea, una pelea que por ahora parece lejana y destinada solo a ser protagonizada con Ferrari, pero recordemos que en la Formula 1 los coches están en constante evolución y las primeras llegarán en dos semanas, cuando la temporada europea llegue al histórico circuito de Imola en Italia, ahí podríamos ver los primeros avances reales en los coches de Lewis Hamilton y George Russel, de Lando Norris y Daniel Ricciardo, lo que presiona aún más al equipo dirigido por Christian Horner a encontrar soluciones no solo rápidas, sino duraderas a su mal inicio de temporada.

De Sergio Pérez, solo se pueden escribir cosas positivas, el casi podio de Barehin, la pole lograda en Arabia Saudita y el primer segundo lugar con RedBull en Melbourne dejan en claro que con todos los problemas que atraviesa su escudería, hoy por hoy, es el piloto que necesitan y que deberían de mantener al lado de Max Verstappen al menos por un par de años más.

Luis Enrique Alfonzo en Twitter: @LEAdeportes