El exconsejero del INE, Lorenzo Córdova, ha sostenido acalorados debates con el diputado morenista Sergio Gutiérrez Luna, con motivo de las conversaciones en torno a la reforma electoral que ha sido anunciada por la presidenta Sheinbaum.

Como se sabe, Lorenzo Córdova se convirtió, probablemente sin desearlo, en uno de los enemigos jurados del régimen obradorista. Luego de unos audios donde se revelaron las burlas del ex consejero hacia un miembro de un pueblo originario que había acudido al INE a chantajearle, el vendaval de descalificaciones contra el profesor de la UNAM ha sido incesante, hasta el hecho de haber buscado colocarle en los libros de texto al lado de personajes deleznables de la historia universal.

Luego de que Gutiérrez encarara a Córdova sin dejarle contestar, el debate ha continuado en algunos medios digitales. En el más reciente, el legislador del oficialismo le recriminó al exconsejero de que hubiese cambiado de criterio en relación con la sobrerrepresentación otorgada al PRI y al Partido Verde en los comicios de 2021 frente a su “nueva” postura en 2024.

Se recordará que el Tribunal Electoral, en una interpretación amañada del 54 constitucional, concedió, con base en una resolución previa del INE, que Morena y sus aliados se apoderasen de más del 70 por ciento de la Cámara de Diputados, a pesar de haber recibido en las urnas alrededor del 54 por ciento de los sufragios. Córdova y otros, por su parte, denunciaron esta decisión como contraria a la letra constitucional y al espíritu de la reforma de 1996.

A juicio de Gutiérrez, Córdova avaló, durante su gestión como presidente del Consejo General del INE, que el PRI y el Verde obtuviesen una sobre representación superior al 8 por ciento, lo que contradice la letra del artículo 54 constitucional. Es verdad. Sin embargo, debe acotarse. Si bien el Consejo General del INE lo permitió, a pesar del voto en sentido contrario del propio presidente, no se trastocaron otros elementos fundamentales del citado artículo.

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Por el contrario, la sobre representación entregada a Morena y a sus aliados en 2024, además de contravenir el propio límite del 8 por ciento, violó el numeral IV:

IV- Ningún partido político podrá contar con más de 300 diputados por ambos principios.

En otras palabras, los resultados de los comicios de 2024, a diferencia de lo sucedido en ediciones anteriores, supuso el riesgo de que se contraviniese la exposición de motivos que condujeron a que la reforma de 1996 contemplara que ningún partido político, entendido en aquel momento como fuerza política, fuese un partido en solitario o en coalición, contara con mayoría calificada por sí mismo, es decir, que pudiera reformar la Carta Magna sin la participación de la oposición.

Morena y sus aliados cuentan hoy con 364 diputados, lo que supera los 300 limitados por el 54 constitucional, y desde luego, los 334 para llevar a cabo reformas a la Carta Magna.

En otro momento, Gutiérrez le reclamó a Córdova haber favorecido al PRIAN. Nada más lejano de la realidad. Conviene preguntarse: ¿quién presidía el Consejo General del INE durante el registro de Morena como partido político, o en el triunfo de AMLO, o en las miles de victorias del partido oficial en gubernaturas, congresos locales, alcaldías y municipios?

En suma, los argumentos del diputado Gutiérrez contra Córdova no han pretendido otra cosa que dar continuidad a la retórica obradorista de desprestigio contra un ex funcionario, que, si bien puede simpatizarle a unos e incomodar a otros , se condujo, durante su paso por el Consejo General del INE, como un individuo que buscó hacer valer la autonomía del instituto en un estricto apego a sus competencias constitucionales.