Múltiples secuelas ha dejado la pandemia que sufrimos en el 2020 por el virus Sars-CoV-2 o lo que conocemos como Covid-19.
El virus no se ha ido y ha ido mutando de formas muy extrañas. De unos meses para acá de pronto todos a mi alrededor estuvimos enfermos de gripa o “de la garganta”. Eran casi los mismos síntomas que trae el Covid pero digamos, más “amables” por llamarlo de alguna manera.
Sin embargo, con las personas que he platicado que han estado enfermas la prueba les salía negativa. Es decir que, sin yo ser epidemióloga intuyo que estas pruebas están siendo algo obsoletas pero nadie dice nada.
Mucho se ha hablado del Covid-19 pero no de sus secuelas, y parece que el secretario de Salud, el doctor Alcocer, no está muy preocupado por el tema, más bien parece que ya no es secretario de Salud.
Mucho menos el subsecretario de salud Hugo López-Gatell. Él sí que anda ocupadísimo buscando votos para su absurda candidatura para jefe de gobierno de la bella CDMX.
Pero, sin lugar a dudas, hay muchas secuelas por el Covid que no podemos negar. En todos los ámbitos: Físicos, psicológicos y emocionales.
Durante casi dos años estuvimos encerrados por lo que escasamente interactúabamos con el mundo, pero cuando las puertas empezaron a abrirse y empezamos a salir más, primero nos mirábamos unos a otros con recelo, con miedo pero también con empatía y al final, todos habíamos pasado al mismo tiempo por una etapa de dolor y de horror.
Unos sufriendo más pérdidas que otros, pero todos perdimos a alguien o algo de alguna manera: Seres queridos, empleos, proyectos.
Y es ahora en donde parece que el encierro quedó atrás cuando noto que la gente realmente está padeciendo de dos cosas y de manera muy alarmante: Depresión y neurosis.
Estas dos condiciones ya no se esconden ni se disimulan como antes. Realmente a la gente la notas deprimida, gente a tu alrededor que te dice que no tiene ganas de levantarse, de salir a la calle, o de socializar.
Y por otro lado están las personas que tienen un alto grado de neurosis: Gente que pelea en las calles, en los supermercados, gente que explota ante algún conflicto vial. Gente encolerizada y enojada.
Al parecer este gobierno no le ha prestado atención a la salud mental. Es que no hay recursos para ello.
Las prioridades políticas son otras, designar presupuesto para atender nuestras emociones han quedado al olvido.
Por eso es que muchas personas no se atienden. Porque no saben qué hacer ni para donde dirigirse ni para donde ir.
Es terrible.
Pero también, otra de las secuelas del Covid han sido las enfermedades físicas. La diabetes es una de las enfermedades que se disparó de sobremanera.
Suena lógico que hayan más casos de diabetes en México después de la pandemia, pues porque las personas estuvieron encerradas comiendo toda clase de alimentos y bebidas chatarra.
Si a eso le sumamos que muy pocos mexicanos tienen el hábito de hacer ejercicio, hubo aumento de peso en las personas el resultado: Diabetes.
Estando el sector salud de este país cómo está, en el abandono y la carencia no puedo imaginar cómo la gente podría enfrentar un diagnóstico así. Con qué puntualidad y certeza recibirán sus tratamientos, o irán muriendo por falta de atención y de prevención.
Sí, sin lugar a dudas, escucho repetidamente en la radio comerciales del Gobierno de México en donde se le pide a la gente que se cheque, se ejercite, baje de peso, supongo que las cifras de personas pre diabéticas o diabéticas son alarmantes.
Pero en un país en donde tardan años en un hospital público para darte una cita suena a sentencia de muerte.
¿Qué podemos hacer nosotros como mexicanos para paliar un poco o un mucho todas estas secuelas?
1) Si usted que me lee o alguien de su familia padece depresión, ansiedad o neurosis, puede marcar a la Línea de la Vida: 8009112000. Este proyecto lleva más de 10 años funcionando y en esa línea. Se brinda atención psicológica las 24 horas los 375 días del año. Resulta ser muy efectiva y es un esfuerzo enorme el que se ha realizado para que siga funcionando. Puede marcar sin vergüenza ni pena. Y también pedirle a la persona que notas con ansiedad y depresión que marque también.
2) Es muy importante realizar toma de azúcar. Muchas veces el miedo nos paraliza y no queremos ni siquiera intentarlo. Para mi es una maravilla que existan farmacias que cuenten con consultorios médicos pero curiosamente en alguno de ellos ya han suspendido la toma de glucosa. Supongo que la cantidad de personas con el azúcar alta es muchísima y no podrían abastecer de medicamento a todas ellas por lo que en esos consultorios (en algunos, no en todos) la toma de glucosa ya no la realizan.
Pero es importante ver de qué manera poder controlar el azúcar.
En las farmacias venden los glucómetros que si bien no son baratos (alrededor de 500 pesos) es importante contar con uno. Revisar la presión arterial también es fundamental.
Desgraciadamente, un familiar mío acaba de ser diagnosticado con diabetes el día de ayer. El cambio de vida deberá ser radical: Cambios en la alimentación, cambios en la vida sedentaria por una vida de ejercicio, cambios en el aspecto emocional y afectivo.
El golpe al bolsillo también fue muy duro. Comprando todo lo necesario para sobrellevar la diabetes el monto ascendió a $5000 pesos.
Por supuesto, que ni siquiera intenté adquirir el medicamento y los otros aditamentos como el glucómetro y el baumanómetro (para medir la presión arterial) por medio de instancias y hospitales públicas, porque sé que no me serían dados con la urgencia apremiante con que los necesitaba.
Y no, no fue sencillo reunir esa cantidad.
Sin el apoyo de gente que quiere mucho a mi familiar hubiera sido imposible obtenerlo.
Gracias a su cooperación es que mi familiar hoy cuenta con su tratamiento.
Pero me detuve a pensar en tantas personas que incluso tienen diabetes y no lo saben. Y que difícilmente podrán obtener un diagnóstico y tratamiento oportuno y rápido.
Sí… muchas secuelas trajo el Covid y el sistema de salud no está soportando la cantidad de gente enferma de otras cosas que necesitan atención.
Y menos ahora, en épocas electorales que tristemente sabemos que los recursos económicos serán desviados hacia campañas y no serán administrados hacia lo apremiante y urgente que es la salud física y mental.
Importante saber que no estamos solos y que nos tenemos.
Somos solidarios y somos buenos seres humanos. Apelo a que lo único que nos mantendrá a flote será que no permitamos perder la humanidad y la compasión hacia el otro.
Abrazarnos con fuerza ante el miedo.
Y tendernos la mano unos con otros.
Ese es mi sueño y mi esperanza.
Es cuanto.






