LA POLÍTICA ES DE BRONCE

Palabras más, palabras menos, Jorge Romero, presidente nacional del PAN, dijo que si el gobierno tocaba a su gobernadora Maru Campos se iban a volver locos.

El dirigente panista y su partido se encuentran en una situación particular. Por un lado, saben, porque en el PAN hay abogados litigantes, que a su gobernadora la pillaron con las manos, prácticamente, en la masa; que hay elementos suficientes para iniciarle un proceso judicial por violaciones a la Ley de Seguridad Nacional; es decir, que Morena puede meterla al “rostizador” y cocinarla al fuego que mejor le convenga. Por el otro, saben que “lo que no te mata, te fortalece” y que este espinoso asunto de la participación de agentes de la CIA y su trágica muerte en un operativo en la sierra Tarahumara le da una visibilidad inusitada al gobierno de Chihuahua, que se había caracterizado por su mediocridad.

Jorge Romero sostiene, repite una y otra vez, que Maru Campos es una perseguida política. Que se le hostiga por desmantelar un narcolaboratorio y por combatir al crimen organizado, pero no es así; la verdad, confesada por la propia gobernadora, es que permitió, toleró o acordó la participación de agentes de instituciones extranjeras en asuntos que corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas.

Jorge Romero hiperventila, enfatiza aún más su tono de voz y fija su mirada un poco desquiciada. Tiene lo que los taurinos llaman ansias de novillero, pero, para estar más a tono con el Mundial de Futbol, diríamos que tiene el miedo del futbolista antes de tirar un penalti. Debe calmarse, controlar su respiración, contar hasta cinco y entender que en la política, como en el futbol, para meter un gol se debe pegar con técnica, con fuerza y con intención.

Las columnas más leídas de hoy

Un gol es anotado por varias de las siguientes circunstancias: juego de asociación, que implica un trabajo conjunto de los 11 jugadores; genialidad o habilidad de uno de los jugadores, o bien por un error del contrario.

Como a la selección mexicana de futbol, al PAN le hacen falta centros delanteros capaces de meter goles. Vicente Fox metió gol en el 2000, pero después de ganar la Presidencia puro balón fallido. Felipe Calderón jugó sucio en 2006, ganó con una descarada ayuda del árbitro: “¡Penal para el América!”. Josefina Vázquez Mota, en 2012, ni siquiera pudo tirar a gol desde el área grande. Ricardo Anaya, en 2018, parecía tener cualidades, pero resultó un verdadero fracaso; se dedicó a pegarle en las espinillas al candidato del PRI, que nunca había jugado en una cancha política.

El PAN anda peor que el Mazatlán, que tuvo que convertirse en Atlante; sin embargo, Jorge Romero sabe que si Morena no procesa adecuadamente a Maru Campos, esto podría traducirse en que su partido conserve Chihuahua en las elecciones del próximo año y tenga una figura pública, un centro delantero, con vistas a 2030.

El Loco Bielsa no es loco, nada más así le dicen; Jorge Romero, como director técnico del PAN, tiene una oportunidad para su equipo. Ya veremos si mete gol o si es otro penal fallido.

Eso pienso yo. ¿Usted qué opina? La política es de bronce.