Siempre ha sido pertinente hablar del proyecto de transformación que actualmente gobierna nuestro país. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que estamos en presencia de una etapa única en la vida sociopolítica de México. Hay, de hecho, una inmensa identidad con la labor que está llevando a cabo la presidenta a nivel nacional. Ella, que fue elegida por una votación récord, ha sabido cargar con enorme responsabilidad con la tarea que le delegó el pueblo. De entrada, tiene pleno respeto por la equidad de género y su labor en las instituciones del Estado. Además de ello, de suma relevancia, es que ha puesto a los pueblos indígenas en el lugar que les corresponde de reconocimiento, mayormente para salvaguardar sus usos y costumbres. De ese modo, las circunstancias actuales, con un modelo humanista bien definido, han dado paso a que la justicia social sea uno de los elementos principales. Siendo así, todo eso ha dado pie para que los contextos mejoren en todas las áreas de oportunidad, comenzando por los programas sociales y, desde luego, por el fortalecimiento de las instituciones que están al servicio del pueblo.
Los propios números y las estadísticas que circulan a diario, de confianza y credibilidad, muestran cómo hemos ido avanzando no solamente en nuestra estructura económica, sino en muchos temas asociados a la misma pacificación. Eso, a juicio de la propia sociedad, que es la que evalúa, ha situado a la Cuarta Transformación como un gobierno humanista. Todo eso, desde que se decretó el triunfo abrumador de Sheinbaum, supimos que sería así, mayormente porque continuarías con el legado que dejó Andrés Manuel López Obrador; eso sí, imprimiéndole su propio estilo que, desde luego, es el que se acentúa. De ese modo, ya lo dijimos, la gente es quien califica esa labor, básicamente cuando se trata de un trabajo con mucho dinamismo. Lo que presenciamos, por ejemplo, es una presencia territorial y una labor de avanzada de Claudia a lo largo y ancho del país. Con ello, evidentemente, vemos el poder de convocatoria que es notorio en todos los sectores sociales y círculos donde siempre se genera una corriente de opinión.
Aun cuando la oposición se empeña en ensuciar las acciones del proceso de transformación, su guerra sucia pasa desapercibida ante una oleada de apoyo que, de norte a sur, hace vibrar. Toda esa enorme labor, dadas las convicciones firmes y el proyecto integral que encabeza, podemos atribuírselo a Claudia Sheinbaum, mucho más ahora que está agilizando algunos mecanismos burocráticos en ese afán de mejorar los servicios. Está muy claro que esa consigna la cargan todas las instituciones. Si pudiéramos hacer una evaluación minuciosa, ahora que las mejoras salen a flote, destaco el papel que lleva a cabo el Seguro Social; o sea, el IMSS. Ellos, bajo la tutela de Zoé Robledo, han sido capaces de atender la demanda de la ciudadanía. En las clínicas y hospitales, por ejemplo, se eficientó la atención y se mejoró el servicio en todas las áreas médicas. A la par de ello, ahora que se ha ampliado la capacidad de atención, se elevó el suministro de medicamentos.
Y qué decir de la infraestructura que ha ido edificando el IMSS con mecanismos innovadores y tecnológicos. Hace poco, de hecho, vimos a la propia presidenta, en compañía del gobernador de Sonora y el director del IMSS, Zoé Robledo, inaugurar un hospital cuya capacidad será mayúscula. Hasta donde sabemos, se logró uno de los grandes proyectos que se trazaron en la gestión activa de Alfonso Durazo. Nos referimos, de manera específica, a un inmueble que contará con mucha atención de especialidades y, lo mejor de ello, tendrá el sello característico de la 4T, que eso, en definitiva, es el humanismo que se le imprime a todas sus instituciones.
Al revisar los proyectos venideros, ahora que la información fluye y cruza eficientemente en ese acceso, sabemos que vienen en puerta más obra e infraestructura para el sistema de salud. Y ahí es donde destacamos la mano de uno de los perfiles que, por segunda vez consecutiva, repite al frente de sus tareas. Hablo de Zoé Robledo, que ha demostrado capacidad para estar al frente de una de las instituciones más importantes del armado de Claudia Sheinbaum, sobre todo por el trato humanista. Lo único que se requirió, que antes no había en los gobiernos neoliberales, es la voluntad y el compromiso que se sella en tiempos de campaña. El IMSS es una institución de avanzada.
