Es muy oportuna la frase -y no exagero-, porque ¡vaya berenjenal! en que nos han metido “Bibi” Netanyahu y su secuaz Donald Trump, con su guerra contra Irán. Ya de por sí el ente naranja se había salido del Acuerdo de París, y no tenía la menor intención de buscar la descarbonización de la industria aérea. Y es que para el todavía presidente del “país más poderoso” del orbe, las energías verdes “son una payasada”; y no lo estoy sacando de contexto, así lo manifestó en una entrevista.

En aras de tener una aviación más sostenible y amigable con el medio ambiente, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) había trazado una ruta para que en el año 2050 se cumpliera la meta de cero emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera. Sin embargo, cada día que pasa se ve más complicado que se logre alcanzarla.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) informó a través de un comunicado que solicitó al Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS, por sus siglas en inglés), que se garantice la “plena aplicación de CORSIA (Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional) en todos los vuelos internacionales, incluidos los que operan dentro del Espacio Económico Europeo”.

Esto como respuesta a que, a través de una conferencia de prensa, las líneas aéreas europeas hicieron un enérgico reclamo a la Unión Europea. En su reunión anual en Bruselas, Bélgica, la directora de la “sectorial Airlines For Europe (A4E), Ouriana Georgoutsakou, declaró:

“[…] que rebaje las exigencias climáticas, impulse la producción de combustibles sostenibles, suavice el precio al CO2 que pagan los aviones a través del sistema de comercio de emisiones ETS y reduzca las tasas aeroportuarias… Hay que pasar a una mentalidad pro-crecimiento y pro-competitividad”, tal y como lo registró la agencia EuroEFE.

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Ouriana Georgoutsakou, directora de Airlines For Europe (A4E)

Por su parte, la IATA insiste en que se debe evitar la “fragmentación del mercado”, con “medidas que entren en conflicto con este marco global”, e insiste en que es de vital importancia la implementación de un “sistema de reserva y reclamación de combustible de aviación sostenible (SAF)”. Esto, para que quede un poco más claro, se traduce en seguir trabajando en la descarbonización de la industria aérea, y buscar tener una o más opciones ante una inminente alza de la turbosina provocada por el conflicto bélico en Medio Oriente.

Para la IATA sigue siendo fundamental la reinversión de los ingresos en la descarbonización de la industria aérea, para priorizar la fabricación de SAF, mientras se sigue apoyando a las tecnologías emergentes que coadyuven a tener cero emisiones de GEI a la atmósfera.

Por supuesto, la IATA hace esta petición en medio de un gran escepticismo de los gobiernos que integran la Unión Europea. Según el Informe sobre el futuro de la competitividad europea, comúnmente llamado Informe Draghi, “los altos costes, la complejidad regulatoria y la falta de inversión (se identifican) como obstáculos cruciales para la resiliencia económica del bloque. En una era de volatilidad geopolítica e interrupciones en las cadenas de suministro, una conectividad aérea sólida sigue siendo un activo vital para la posición global de Europa”.

O sea, que el horno no está para bollos. De por sí ya éramos muchos, y parió la abuela. Las aerolíneas europeas así lo explican, rechazando la normativa europea que las obliga a incorporar SAF, ya que todavía no hay una producción suficiente para la demanda que existe. Incluso para el CEO de EasyJet, Kenton Jarvis, “el mandato de (usar) SAF debe posponerse hasta que esté disponible”, lo cual tensa la cuerda entre el “deber ser” y la realidad que impera.

La actual regulación en la Unión Europea exige que cuando los aviones carguen combustible, o sea turbosina, el 6% debe ser SAF. Pero la queja es que apenas se produce un 0.7% de este.

Para el director general de la IATA, Willie Walsh: “La política de aviación europea debe reforzar la competitividad a medida que avanza en la descarbonización. La revisión del EU ETS ofrece una oportunidad crucial para reorientar los esfuerzos hacia reducciones de emisiones rentables.

“La prioridad debe ser la plena implementación de CORSIA, la reinversión de los ingresos del EU ETS en combustibles de aviación sostenibles (SAF) y otras soluciones creíbles de descarbonización, y la eliminación de medidas superpuestas que añaden costes y complejidad sin beneficio ambiental.

“Al hacerlo, protegeremos la conectividad aérea europea, un activo estratégico vital fundamental para la integración, el comercio y los negocios de la UE. En medio de la tensión económica mundial y la volatilidad geopolítica, la revisión del EU ETS debe proporcionar un marco de política climática armonizado que equilibre la competitividad del sector con sus ambiciones climáticas”.

Willie Walsh, director general de la IATA

No hay falla en su lógica discursiva. Suscribo cada una de sus palabras, pero creo que la realidad geopolítica nos planta otra cara; está más que complicado cumplir con todos los compromisos adquiridos con la OACI con respecto al CORSIA.

No podemos dejar a un lado un polémico personaje, el CEO de Ryanair, Michael O´Leary, quien en esta reunión anual de aerolíneas manifestó: Jodemos a impuestos a los europeos, pero para los estadounidenses es gratis (…). Estamos incentivando el turismo a Marruecos y penalizando el turismo en España. ¿Quién creó este sistema tan estúpido?”

A su vez, para Benjamin Smith, CEO de KLM-Air France la regulación genera “una distorsión de mercado”, así que se ve complicado que las aerolíneas -en estos momentos- acepten la propuesta de la IATA, que no es para nada descabellada, pero sí complicada de seguir.

Veamos cuáles son los puntos que la IATA pide en especial a través de su comunicado:

  • Garantizar la plena aplicación de CORSIA en todos los vuelos internacionales, incluidos los que operan dentro del Espacio Económico Europeo (EEE). Para evitar la fragmentación del mercado, la UE debe evitar excepciones regionales, requisitos de elegibilidad adicionales y medidas superpuestas que entren en conflicto con este marco global.
  • Implementar un sistema de reserva y reclamación de combustible de aviación sostenible (SAF) para la acreditación de atributos ambientales en el marco del RCDE UE (Sistema de Comercio de Derechos de Emisión de la UE). Permitir la acreditación de SAF basada en la compra mejorará la certeza y la asequibilidad de las inversiones, factores necesarios para garantizar la igualdad de condiciones para todos los operadores.
  • Reinvertir los ingresos en la descarbonización. Destinar una mayor parte de las contribuciones que la aviación hace al RCDE UE, a la transición del sector. Se debe dar prioridad a la ampliación de la producción de combustibles de aviación sostenibles y al apoyo al desarrollo de tecnologías emergentes de cero emisiones.
  • Equilibrar las políticas climáticas para fomentar la resiliencia, lo que implica alcanzar objetivos climáticos ambiciosos, sin comprometer la competitividad global del sector del transporte aéreo. Todas las medidas deben basarse en datos científicos y armonizarse con las normas internacionales para evitar cargas administrativas desproporcionadas y costes excesivos.

Toca esperar a ver qué responden las aerolíneas europeas; sobre todo, no podemos perder de vista cómo se va comportando la guerra contra Irán que sostiene Estados Unidos e Israel. No se necesitan grandes entendederas para saber que, a la postre, el conflicto va a terminar por llevarnos a todos entre las patas. El panorama se ve bastante complejo.

Estaremos pendientes, observando cómo se van dando las cosas. Mientras aprovecho para comentarles que por lo menos hasta el momento, las aerolíneas SAS (Dinamarca, Noruega y Suecia) dieron a conocer la cancelación de mil vuelos dentro de su operación para los próximos meses, derivado del conflicto bélico y por el alza del costo de la turbosina; y en el caso de la línea aérea suiza Swiss, ellos cancelaron casi 400 vuelos, además por falta de aviones y pilotos.

Así se están dando las cosas dentro de la industria aérea en Europa. Nos falta hablar de otras regiones, pero ya lo haremos más adelante.