El 5 de junio de 2009, una tarde se convirtió en cicatriz para México. En Hermosillo, Sonora, el fuego se propagó por la Guardería ABC, dejando 49 niñas y niños sin vida y más de un centenar con secuelas que han marcado sus vidas para siempre. Desde entonces, la tragedia se ha mantenido en la memoria nacional, debido a la incansable lucha de los padres y madres que perdieron a sus hijos e hijas.

Durante todo este recorrido, una sola consigna los ha guiado: que la negligencia no se disfrace de olvido ni la impunidad encuentre refugio en el paso de los años.

Y es que los deudos se enfrentaron a trabas, dilaciones y estrategias legales que buscaban archivar el caso argumentando que había pasado demasiado tiempo.

Esto ha dado un giro importantísimo.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que los delitos graves contra la infancia y las violaciones a derechos humanos no pueden caducar, y quienes tenían la obligación de vigilar, proteger y garantizar condiciones seguras para estas criaturas no pueden quedar exentos de responsabilidad sólo porque hayan pasado los años.

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La discusión judicial giró en torno a un principio clave: ¿pueden los delitos graves cometidos contra menores de edad extinguirse con el paso del tiempo? La respuesta del tribunal fue contundente: no. El plazo de prescripción no aplica, por lo que las investigaciones y procesos contra los responsables deben continuar.

La presidenta Sheinbaum destacó también la importancia de este fallo y dijo en conferencia mañanera que se abre la puerta para que continúen los procesos contra exfuncionarios señalados por omisiones, además de enviar un mensaje claro a todo el sistema institucional.

“Es algo bueno, histórico, y es gracias al cambio en el Poder Judicial”, sostuvo. Explicó que el criterio adoptado por el máximo tribunal responde precisamente a lo que durante años han exigido las familias: que la tragedia no quede impune, que no se esconda tras el paso del tiempo.

El caso de la Guardería ABC nos enseña algo fundamental: la justicia no es un trámite que vence en una fecha determinada, sino un compromiso con la verdad y con la memoria. Si hoy el caso sigue vivo, no es por la voluntad de las instituciones, sino porque quienes perdieron a sus hijos nunca bajaron los brazos.

A casi dos décadas del incendio, la Guardería ABC sigue siendo una lección dolorosa. Pero hoy, con esta decisión, se confirma algo esencial: el tiempo no borra la responsabilidad, ni el silencio sustituye a la justicia.