Andaba la calaca

con la boca entre la cloaca,

tenía tanta vergüenza

de ver que el fideo

fue la mejor venganza

Las columnas más leídas de hoy

para tronar al Instituto Nacional Electoral.

Nunca pensó que un amor

pudiera dar tanto terror.

Un pescado, dos fideos

y unos cuantos videos

bastaron para que en la receta

viniera el peor veneno,

cual perro de la Condesa.

Ahora serán las boletas

impresas por el mismo gobierno federal,

pues a Talleres Gráficos de México

los van a estatizar.

No vaya usted a pensar mal:

eso de Segalmex

y otras empresas del Estado

son cuentos de nunca acabar.

Ahora sí, la corrupción,

dicen, se va a acabar.

No vaya usted a pensar mal,

que a gobernadores y servidores

les pudieran llegar

unas cuantas papeletas de más

para poder asegurar su lugar.

Tenía la Muerte dos tareas

atentamente solicitadas

por otra flaca que sabe gobernar:

una, cavar la tumba del INE

con todo y su collarcito

llamado democracia liberal;

y otra, abrir un cachito,

por si acaso,

ahora sí, la corrupción

se dignaba también a acabar.

La calaca, despechada y asustada,

decidió meterse mejor

en ese boquete,

porque probablemente muere antes

el intento de una democracia

a que se pueda matar

al jinete de la corrupción elucubrada.

Pues por algo el pueblo sabio

eligió a los honestos

sobre los competentes,

aunque nunca dijeron

cómo se iba a medir la honestidad.

Lo que hay son puros cuetes.