Hace unos días, desde el propio púlpito de Palacio Nacional, la presidenta exhibió ante los medios los resultados de una encuestadora. Las cifras difundidas fueron tan claras como contundentes: las gráficas bastaron para evidenciar el momento favorable que atraviesa el proyecto de transformación, más aún ahora que la figura de Claudia Sheinbaum se ha consolidado con mayor firmeza.
La titular del Ejecutivo mantiene un paso constante, resultado de su actividad permanente en torno a este proyecto nacional. Bajo esa lógica, además de las acciones de gobierno, lo más revelador es el pulso ciudadano. Las mediciones coinciden en un punto: siete de cada diez mexicanos expresan plena confianza en su labor, de acuerdo con las calificadoras que han evaluado el clima social.
Ese respaldo se percibe con claridad durante las giras de trabajo en cada entidad, donde la respuesta de la gente confirma el ambiente político que acompaña a la administración.
Para que todo esto siga rindiendo frutos sustanciales, es importante seguir haciendo sinergias en todos los sectores sociales. Hablamos de un pacto de unidad en el que se integren todas las fuerzas progresistas. En esa corriente de opinión, ahora que hubo cambios en la dirigencia nacional de Morena, caminarán el Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo. Cada uno de ellos, ahora que hay mesas de trabajo para la factibilidad de los puestos de elección popular, saldrá beneficiado con una cantidad importante de candidaturas. Para aumentar la presión interna, de hecho, cada uno de los partidos podrá proponer un perfil para que se mida en la encuesta que se aplique en el seno morenista. Serán días intensos, pero sobre todo horas cruciales que definirán el destino de muchos enclaves y distritos federales.
Abiertamente, hace unos días, los liderazgos del Verde se pronunciaron a favor de una coalición en 16 de 17 gubernaturas. Como sabemos, el tema de San Luis Potosí se cuece aparte. No habrá consenso, pero tampoco una competencia que le haga sombra al partido del tucán que, con las condiciones a favor, ganará ese territorio. Apenas nos enteramos de ese posicionamiento, logramos sacar muchas conclusiones que nos llevan a dibujar escenarios hipotéticos. Merecen principal atención, por ejemplo, los otros puntos que se disputarán bajo las reglas de un mecanismo o, de plano, por la vía de la negociación. Antes de que eso suceda, y para lo que nos ocupa, precisamente ayer anunciaron un plan integral con las tres fuerzas. ¿Qué significa esto? Es sencillo: se trata de la distribución de posiciones que, a la postre, son las que terminarán sosteniendo esta enorme columna vertebral llamada coalición Seguimos Haciendo Historia.
Es evidente que la fuerza operativa de cada partido será determinante para definir cuántas posiciones logran asegurar. Morena, por ejemplo, apunta a retener la mayor parte de los espacios en la contienda por las gubernaturas. Ese dato no es menor, pues de ahí se desprenderán múltiples acuerdos en el inevitable estira y afloja interno. La percepción general es nítida: una vez que se conozcan los resultados de los procesos internos, todo indica —según las mediciones y el clima político actual— que el partido guinda se quedará con alrededor de trece de las diecisiete candidaturas o coordinaciones de defensa del voto.
Con ese escenario, quedarán abiertas entre cuatro y cinco posiciones donde tanto el Verde como el PT buscarán competir con fuerza, aprovechando sus enclaves y su peso territorial para negociar espacios estratégicos.
Y como esto funcionará en unidad y bajo la premisa de una alianza competitiva, podemos ir visualizando cuáles son las entidades que buscará el Verde y el PT. El Partido del Trabajo, por ejemplo, ha puesto sobre la mesa la entidad de Zacatecas; sin embargo, suena con mucha frecuencia Michoacán. Precisamente allí, ahora que el PT jugará sus cartas, es donde se concentrará toda la atención para quedarse con el Solio de Ocampo. Será todo un desafío y una encrucijada que jalará tensiones internas; sin embargo, las fuerzas que integran la alianza están en todo su derecho de que eso se equilibre sin sobresaltos. Esa es la única manera de librar las barreras y, asimismo, el fuego amigo que se propaga en la antesala de las definiciones.
Notas finales
Se avecina una oleada de renuncias ahora que inicia la etapa de registros en cada entidad. Ayer, por ejemplo, comenzaron a circular oficios provenientes del Congreso federal en los que varios legisladores notifican su separación del cargo. Entre los nombres que aparecieron, algunos despertaron curiosidad; sin embargo, quien terminó por concentrar toda la atención fue Félix Salgado Macedonio, decidido a jugarse su última carta en la contienda por la gubernatura de Guerrero.
Casi al mismo tiempo que se conocía ese documento, también salió a relucir el nombre de Cruz Pérez, cuya licencia se formalizará en breve. Mientras eso pase, continúa en pleno ascenso en Chihuahua. Él ha logrado adelantarse en prácticamente todos los frentes a la senadora Andrea Chávez, un contraste que resulta especialmente significativo por la exposición mediática que rodea a ambos.



