Francia atraviesa por profundos cambios demográficos. De acuerdo con los números más recientes, la población francesa de origen extranjero, principalmente oriundos del Magreb, ha ascendido considerablemente en los últimos años. De igual manera, se estima que los franceses blancos podrían llegar a ser una minoría dentro de las próximas décadas. Estas transformaciones, si bien no son exclusivas de Francia sino que están presentes en otras regiones de Europa, sí que son especialmente notorias en ese país.

Una buena parte de la sociedad francesa no está dispuesta a tolerarlo. De allí ha derivado el surgimiento y empoderamiento de los partidos de las extremas derechas en el continente. Si bien personajes como Nigel Farage, Santiago Abascal, Giorgia Meloni y Marine Le Pen presentan singularidades propias, les une la promoción de políticas que limiten la migración extranjera hacia sus países, así como la posibilidad de revocar la nacionalidad respectiva a aquellos con doble ciudadanía que sean imputados por crímenes graves.

El caso de Le Pen merece una atención especial. Como se sabe, fue acusada en el pasado por malversación de recursos públicos cuando fungía como diputada en el Parlamento Europeo, por lo que estuvo, hasta hace apenas unos días, inhabilitada para presentarse como candidata de su partido Le Rassemblement National a las elecciones presidenciales de 2027.

El segundo a bordo, el joven Jordan Bardella, se presentó como alternativa ante la imposibilidad jurídica de Le Pen de competir por la presidencia de Francia. Sin embargo, los acontecimientos recientes han girado de vuelta en favor de la hija del polémico Jean-Marie Le Pen. Como resultado de una nueva decisión judicial, la condena de Marine quedaría reducida, por lo que podría presentarse como candidata con la restricción de llevar un brazalete electrónico.

La decisión del Tribunal de Apelación de París ha enviado una nueva ola de choque en la política francesa. Por un lado, ha sembrado el caos en el seno del Rassemblement National, pues se iba configurando la candidatura de Bardella, pero a la vez, incrementa la probabilidad de que la extrema derecha francesa alcance, después de lustros de intentarlo, la presidencia de Francia.

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En esta tesitura, de acuerdo a los sondeos, el partido de Le Pen sí que estaría en condiciones de derrotar en segunda vuelta al candidato que resultase ganador entre el bando macronista, quizás Édouard Phillipe o Gabriel Attal, ex primeros ministros de los dos gobiernos de Emmanuel Macron, y Bruno Retailleau, del partido de derechas conocido como Les Républicains.

En suma, Marine Le Pen ha vuelto a la carrera presidencial, y podría eventualmente sumarse a las filas de Giorgia Meloni y otros candidatos de extrema derecha, cuya presencia en el debate político continúa generando profundas divisiones en una sociedad francesa cada día más heterogénea, multicultural y diversa.