Comenzamos el año 2026 con una noticia ante la que no podemos ser indiferentes, pues afecta a dos de las líneas aéreas comerciales de nuestro país: VivaAerobus y Volaris.

Cirium, compañía líder en análisis de datos, registra que la crisis por los motores PW1100G y PW1400G fabricados por Pratt & Whitney, y que utilizan las aeronaves A320 y A220 de la familia Airbus, afecta a 835 aeronaves a nivel mundial. Esto incide gravemente en las líneas aéreas que utilizan estos modelos, pues las revisiones a las que tienen que someter sus equipos, las obliga a dejarlos en tierra, generándoles serias pérdidas.

Para tal revisión, las aeronaves deben quedarse en tierra al menos 90 días, lo que lleva a desfasar la operación. Ese ha sido el caso de Volaris, quien en nuestro país ha resultado ser la más afectada por este problema, pues ha tenido que dejar en tierra -en promedio- 30 aviones por mes.

A nivel internacional, Wizz Air (aerolínea húngara de bajo costo), ha sido una de las más afectadas, pues tiene más de 40 aeronaves fuera de servicio, por lo que la fabricante de motores Pratt & Whitney tuvo que indemnizarla porque ya lleva dos años con sus aviones en tierra.

¿Y cuál es el problema de los motores? A grandes rasgos, de manera simplificada y sin entrar en detalles técnicos, les cuento que la falla surge con las aspas de los motores, pues fueron fabricadas con un metal contaminado, que reduce su resistencia, y por ello no son seguros para volar.

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Una de las opciones que ha brindado Airbus ante este desaguisado con los motores Pratt & Whitney es operar con motores CFM Leap. La armadora estadounidense Boeing, que es la competencia directa de Airbus, está utilizando estos motores desarrollados por el fabricante aeronáutico francés Safran Aircraft Engines y el estadounidense GE Aviation.

Este fue uno de los motivos que impulsó a Volaris a utilizar la figura del wet leasing (arrendamiento húmedo), para poder hacerle frente a la temporada decembrina, que además se complicó por el mal clima en varios aeropuertos.

Y aprovecho para explicar -una vez más- que a diferencia de otros medios de transporte, la aviación es la más segura del mundo, dada la larga cadena que existe en el proceso para poder operar un vuelo.

Es evidente que Volaris, sufre las consecuencias de un problema con los motores de sus aeronaves, pero no va a exponer a los pasajeros; por eso se somete cada motor a una exhaustiva revisión que toma en promedio 90 días.

Sepan ustedes, no entra el avión a mantenimiento y en un día ya está, ¡problema resuelto con el motor! Es mucho más complicado, porque hasta no estar totalmente seguros de que el motor está ok para operar, no van a dejar volar el avión, y una aeronave cuenta con dos motores.

Lo sabemos de sobra: acelerar procesos en la aviación puede llegar a producir accidentes fatales; ya le pasó a Boeing, por eso se toman el tiempo que se requiera, incluso 90 días, aunque ponga en jaque la operación aérea.

Con meses de anticipación las aerolíneas hacen la planeación de tus vuelos, y de sus temporadas; por ejemplo, ahorita la temporada baja y la de vacaciones de Semana Santa ya están proyectadas, y los boletos están en venta, la aerolínea ya sabe con qué equipos cuenta para sacar su operación, qué personal es el que va a cubrir esos vuelos, y deja un margen flexible para cualquier eventualidad.

Una eventualidad puede ser, por ejemplo, que tenga que bajar un avión para mantenimiento, tripulaciones a las que se les venció la jornada, incapacidades del personal aeronáutico y/o las inclemencias de tiempo: lluvias, neblinas, nieve, etc.

Para que quede un poco más gráfica la explicación, es como jugar al Jenga, hay que seguir construyendo la torre de bloques de madera, sacando los de abajo para colocarlos encima, sin que esta se caiga, y ese delicado equilibrio es muy fácil de que se rompa.

Por eso, dentro de la industria aeronáutica, las líneas aéreas son las que menores ganancias registran. Nada más como mero dato cultural, este año el beneficio neto global es del 3.7%, lo cual no es mucho, y esto se debe precisamente a lo complicado que es la gestión de una operación aeronáutica.

Lo vemos en el caso de Volaris y Viva, ambas afectadas por este problema con los motores Pratt & Whitney. Se vieron obligadas a tener en tierra sus aviones, lo que solo genera pérdidas y tienen que ver cómo resolverlo.

Porque los aviones no se consiguen de un día para otro, y a la vuelta de la esquina, tampoco los motores; de hecho, las fabricantes de aviones y de motores tienen listas de espera, y para poder tener un avión o un motor pueden pasar años.

Finalmente, quiero dejar en ustedes una idea: la importancia que tiene la seguridad aérea para la aviación. Sé que los pasajeros muchas veces desconocen todo esto que les estoy platicando; ellos solamente quieren llegar a su destino, pero las empresas de aviación, antes que la ganancia económica, buscan que sus pasajeros lleguen con bien a su destino.

Por eso repito, si se encuentran con una demora o una cancelación, no son ganas de fregarlos o de hacerles pasar un mal rato, hay mucho detrás de una demora o cancelación, y la prioridad será siempre la seguridad. Si su vuelo no sale, es mejor, créanme, mejor llegar tarde, a no hacerlo.

Esperemos que este problema se solucione pronto y deje de afectar a las líneas aéreas del mundo, y por supuesto a las de nuestro país: Viva y Volaris.