El crecimiento de una ciudad es motivo de orgullo, pero también debe ser motivo de responsabilidad. De poco sirve construir más viviendas, abrir nuevas industrias o desarrollar grandes proyectos comerciales si no somos capaces de garantizar algo tan esencial como el agua. Hoy quiero comenzar agradeciendo a Federico Arreola por brindarme, una semana más, este espacio que nos permite compartir ideas, reflexiones y, sobre todo, el trabajo que estamos realizando desde la Cámara de Diputados para construir un mejor futuro para México y para nuestro querido Querétaro.
Nuestro estado vive una etapa de crecimiento que representa enormes oportunidades. Cada vez son más las familias que llegan buscando una mejor calidad de vida, las empresas que encuentran en nuestra tierra un lugar para invertir y los jóvenes que ven en Querétaro la posibilidad de construir su futuro. Sin embargo, este desarrollo también nos plantea uno de los desafíos más importantes de nuestra generación: ¿cómo seguir creciendo sin comprometer el agua de quienes vivimos aquí y de quienes vendrán después?
Porque el agua no es solamente un recurso natural. Es la tranquilidad de una madre que puede abrir la llave de su casa, la certeza de un agricultor que trabaja su tierra y la posibilidad de que una familia tenga una vida digna. Detrás de cada gota hay una historia, una necesidad y un derecho que tenemos la obligación de proteger.
Precisamente por ello, esta semana presentamos una iniciativa que busca cambiar la manera en que planeamos el crecimiento de nuestras ciudades. La propuesta plantea que los nuevos desarrollos habitacionales, industriales y comerciales incorporen sistemas de captación de agua de lluvia, mecanismos para el reúso de aguas tratadas y estudios que permitan conocer si realmente existe disponibilidad suficiente de agua para llevarlos a cabo.
La idea es sencilla, pero profundamente necesaria: que el desarrollo urbano deje de avanzar por un camino y la disponibilidad de agua por otro.
Durante muchos años hemos permitido que las ciudades crezcan sin que la planeación hídrica tenga el peso que merece. Se construyen fraccionamientos, parques industriales y centros comerciales, mientras la infraestructura y las fuentes de abastecimiento enfrentan una presión cada vez mayor. No podemos seguir esperando a que el problema se agrave para comenzar a tomar decisiones.
Con esta iniciativa proponemos modificaciones a la Ley General de Aguas y a la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, para que la disponibilidad hídrica se convierta en un elemento fundamental al momento de autorizar nuevos proyectos.
También buscamos fortalecer la coordinación entre la Federación, los estados y los municipios, establecer lineamientos técnicos e impulsar incentivos fiscales que faciliten la adopción de estas tecnologías. Además, proponemos que la planeación de los espacios públicos contemple infraestructura verde y sistemas de captación pluvial.
No se trata de detener las inversiones ni de poner obstáculos al crecimiento económico. Todo lo contrario. Se trata de generar condiciones para que las inversiones sean sostenibles, para que las empresas puedan desarrollarse con responsabilidad y para que las familias tengan la certeza de que el progreso de hoy no pondrá en riesgo su bienestar de mañana.
Y si hay un estado donde debemos impulsar esta transformación con especial compromiso, es Querétaro.
Conocemos la importancia que tiene el agua para nuestros municipios, para el campo, para nuestras comunidades y para una industria que ha convertido a nuestro estado en un referente nacional. Sabemos también que los retos no son iguales en la zona metropolitana que en la Sierra Gorda, en el semidesierto o en las comunidades rurales. Por eso necesitamos soluciones que comprendan las distintas realidades de nuestra tierra.
Desde la Cámara de Diputados seguiremos trabajando para que Querétaro cuente con mejores herramientas legales que permitan ordenar su crecimiento, aprovechar responsablemente el agua y proteger nuestros recursos naturales. Queremos que esta iniciativa sea parte de un esfuerzo más amplio en el que participen autoridades, especialistas, empresarios y ciudadanos, porque cuidar el agua es una responsabilidad que nos corresponde a todos.
Estoy convencido de que la política debe servir para anticiparse a los problemas, no solamente para reaccionar cuando ya afectan la vida de las personas. Y esa es precisamente la responsabilidad que asumimos al presentar propuestas como esta: pensar en el Querétaro que queremos dentro de diez, veinte o treinta años.
Un Querétaro que siga atrayendo inversiones, generando empleos y ofreciendo oportunidades, pero que también conserve sus recursos naturales y garantice condiciones dignas para las próximas generaciones.
El verdadero progreso no se mide únicamente por cuánto construimos, sino por cuánto somos capaces de preservar mientras crecemos.
Porque al final, de nada serviría heredarles a nuestros hijos ciudades más grandes si les dejamos un futuro con menos agua.
Ese es nuestro compromiso y esa seguirá siendo nuestra ruta de trabajo: impulsar desde el Congreso un Querétaro que crezca con orden, con visión y con responsabilidad.
Porque cuidar el agua de hoy es garantizar la vida y las oportunidades del Querétaro de mañana.
Ricardo Astudillo Suárez, Diputado Federal por Querétaro | Partido Verde Ecologista de México





