Estamos a prácticamente un mes de que la dirigencia nacional de Morena lleve a cabo un acto protocolario para anunciar quiénes serán sus próximos coordinadores y coordinadoras del voto. De hecho, hace poco dijimos que, por los cambios que movieron el tablero, se notó la mano de la presidenta para construir las condiciones del triunfo.
Acerca de esos pronósticos, desde luego, va implícita la mayoría de las gubernaturas y, efectivamente, la revalidación de los números que sean necesarios para modificar el marco constitucional. En ese sentido, Sheinbaum entendió a la perfección que la clave estaría en el tema operativo. Recurrió, ni más ni menos, a una mujer que trabajó en los programas sociales. Todo eso, por añadidura, significa que sabe conducirse con categoría con la población, articulando una narrativa adecuada que, además de la elocuencia, reivindique los preceptos de la cuarta transformación.
La dirigencia nacional de Morena, por ejemplo, ha maniobrado paso a paso todos los pendientes que había que atender para comenzar a encauzar la unidad. Primero, de los aspectos más relevantes, se convocó a una marcha en Chihuahua para defender la soberanía. El relato que vimos, hablando de un acto de desesperación, fueron los obstáculos que puso el gobierno del estado para intentar frenar el paso de la sociedad. No fue fácil enfrentar ese tipo de estrategias perniciosas; sin embargo, se logró un gran porcentaje de asistentes en un momento coyuntural clave donde la alternancia se asoma en ese enclave del norte del país.
Como se ha señalado en estos días, estos son solo parte de los logros inmediatos que ha logrado la dirección del partido guinda. Eso, por lo tanto, podemos calificarlo como positivo, mayormente ahora que se está decretando la unidad que, dicho sea de paso, se logró porque se aminoró la tensión con los partidos aliados y, de paso, con aquellos personajes con los que debían poner mucha atención.
Otro de esos logros de la dirigencia, en menos de un mes, es garantizar la unidad en uno de los enclaves más importantes del país, como lo es Zacatecas. Ariadna, al igual que la presidenta de México, leyó a la perfección el factor o punto de quiebre que pudiese significar una decisión de Saúl Monreal. El valor político del senador, que podemos sintetizar en una estructura territorial muy nutrida, pudo ser un factor decisivo para llegar o no fragmentados. Más allá de eso, la dirigencia nacional actuó rápido para entablar una comunicación con el legislador. Hasta donde sabemos, él, una vez que comience el proceso electoral, será partícipe de la estructura territorial; o sea, tendrá algunas responsabilidades a su cargo. Eso está platicado y pactado con la dirección de Morena a nivel nacional. Lo que también se acordó, supimos de buena fuente, es ocupar algunos cargos sustanciales en la nueva administración en el momento en que se distribuyan encargos de primer nivel. En pocas palabras, todo se dará en base al criterio del equilibrio para que exista una auténtica pluralidad a través del diálogo y la negociación, principalmente para preservar un elemento determinante: la cohesión.
Lo que está realizando la nueva dirección, ante todo, podemos verlo como la manifestación más clara de la mano de Claudia Sheinbaum en el tablero electoral. Ella, mejor que nadie, sabe que el juego por las gubernaturas es el momento perfecto para acabar con la oposición. Eso, al menos en lo que acabamos de percibir, lo transmite con personajes muy cercanos a ella, como la propia Ariadna Montiel y Citlalli Hernández. Ellas donde, en solo unos días, hicieron posible lo que durante mucho tiempo no se logró porque no había voluntad. Siendo así, vemos que la toma de decisiones, en el corto plazo, está pesando mucho, básicamente por el grado de acuerdos que se han sellado.
Y ahora que se están activando mecanismos de atención inmediata, me pareció una buena idea los filtros que pondrá la dirección del partido para postular a personajes con fuertes señalamientos. Eso significa, en definitiva, que la decisión la pondrá en manos de la población ahora que la encuesta será, por principio rector, el instrumento que sirva para echar mano y, con ello, destrabar una lista larga de perfiles que han levantado la mano. De hecho, la percepción que hemos visto nos permite ir haciendo un pronóstico más preciso ahora que hombres y mujeres se medirán y someterán a la lupa del escrutinio público. Y todos ellos y ella, que se han mantenido en la cima, han cuidado celosamente la ventaja que han ido acumulando en las encuestas previas. Nosotros, por ejemplo, dibujamos un panorama de los perfiles que tienen una posibilidad mayúscula de afianzarse en la coordinación de la defensa del voto.
En Baja California, por ejemplo, Julieta Ramírez se mantiene como la figura con mayor solidez; en Baja California Sur, las tendencias se inclinan claramente hacia Milena Quiroga; y en Sinaloa —uno de los territorios más afines al oficialismo— todo apunta a que la senadora Imelda Castro encabeza cómodamente las preferencias.
En Nayarit, donde la izquierda busca refrendar su triunfo, el escenario se ha alineado en torno a Héctor Santana. Algo similar ocurre en Querétaro, donde Santiago Nieto avanza con paso firme.
En Aguascalientes, nuevamente, Nora Ruvalcaba aparece como la opción más competitiva, mientras que en Colima las mediciones favorecen de manera consistente a Rosi Bayardo.
En Guerrero, pese a la discusión pública sobre el tema del nepotismo, Félix Salgado continúa siendo el perfil con mayor respaldo social.
En Campeche, Pablo Gutiérrez se perfila con claridad, lo mismo que Gino Segura en Quintana Roo.
El caso de Tlaxcala es particularmente ilustrativo: la legisladora Ana Lilia Rivera mantiene una ventaja de dos a uno en prácticamente cualquier escenario.
En San Luis Potosí, la figura mejor posicionada es Rosa Icela Rodríguez, actual titular de Gobernación.
En Nuevo León, el anuncio de Tatiana Clouthier sobre su intención de competir por la gubernatura ha tenido un impacto sustancial: domina los ejercicios internos con una ventaja holgada.
En Chihuahua, todo indica que la candidatura recaerá en un hombre, y el perfil más fuerte es Cruz Pérez, alcalde de Ciudad Juárez.
Algo similar ocurre en Zacatecas y Michoacán, donde también son dos aspirantes varones quienes encabezan las preferencias internas.
Notas finales
La coordinación, en toda la extensión de la palabra, es un mecanismo infalible para detonar el desarrollo, pero, de igual forma, para propiciar una estrategia más certera de las necesidades que tiene la población civil. Con base en esa necesidad inminente, es decir, se ha vuelto determinante el trabajo que realiza la presidenta de México con las entidades federativas. Hace poco, desde Morelos, Sheinbaum puso en operaciones un inmueble de IMSS-Bienestar, que ha demostrado estar a la altura de lo que la ciudadanía demanda en temas de salud y suministro de medicamentos. Eso, con la mayor de las responsabilidades, se ha hecho posible con el trabajo de la gobernadora, Margarita González Sarabia. Enhorabuena por ese territorio que sigue creciendo y desarrollándose a plenitud.
En sí: El sistema IMSS, de Zoé Robledo ha demostrado estar a la altura de lo que la ciudadanía demanda: atención digna, infraestructura utilizable y suministro oportuno de medicamentos. Nada de eso ocurre por inercia. Requiere planeación, seguimiento y, mayormente, asistencia entre niveles de gobierno.


