El escándalo relacionado con el huachicol fiscal no deja de generar interrogantes. Como es conocido, se habría operado el tránsito de combustible ilegal desde los Estados Unidos hacia México, generando un daño patrimonial al Estado mexicano por alrededor de 600 mil millones de pesos por concepto de evasión fiscal.

En opinión de los mejores conocedores del tema, esta brutal operación delincuencial no podría haber sido llevada a cabo sin la complicidad y connivencia de numerosos actores públicos tales como la Armada de México, el SAT, las aduanas, Petróleos Mexicanos y otras empresas privadas responsables de proveer los medios de transporte para el ingreso del combustible.

Al día de hoy, los hermanos Manuel Farías Laguna y Fernando Farías Laguna, vicealmirante y contralmirante, respectivamente, se encuentran presos en el penal federal del Altiplano, a la espera de que la FGR y sus abogados presenten las evidencias que permitan esclarecer los hechos. También el exgobernador Ernesto Ruffo, igualmente señalado, está recluido en el mismo centro.

Sin embargo, el almirante José Rafael Ojeda, secretario de Marina durante el gobierno de AMLO, sigue libre. Si bien la FGR ha declarado que no ha sido posible localizarle, ha trascendido en algunos medios que ha sido identificado en sitios públicos. Esta situación ha provocado un justificado escepticismo en torno a las motivaciones que yacen detrás de su presunto ocultamiento.

Y las razones parecerían bastante claras. Su involucramiento formal en los expedientes judiciales, pues hasta la fecha ha sido solo requerido como testigo, podría conducir al descubrimiento de la citada red de corrupcion que no solo tocaría al almirante, sino que, apuntaría hacia el político bajo cuyo gobierno estos sucesos tuvieron lugar: AMLO.

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Sí, de nuevo, e igual como ocurrió con La Barredora y con la decisión del expresidente de nombrar a Adán Augusto López como secretario de Gobernación tras el paso de este último por el gobierno de Tabasco, el nombre del popular exmandatario tabasqueño podría quedar expuesto como cabeza, o por lo menos, como conocedor y cómplice, de la inmensa operación realizada desde ambos lados de la frontera.

En suma, AMLO podría estar envuelto en numerosos episodios de corrupción y criminalidad. Sin embargo, mientras la FGR opte por proteger a sujetos como Rocha, Adán Augusto o el almirante Ojeda, difícilmente se conocerá la verdad, y la impunidad, como ha sido desde siempre, continuará reinando en la vida pública mexicana.