En la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor, nuestra misión es ir más allá de la superficie para entender las dinámicas que rigen el mundo de la cobranza. No nos conformamos con escuchar a quienes sufren la presión; buscamos comprender a quienes la ejercen. Por eso, hemos tenido la oportunidad de conversar con “Carlos”, quien durante años formó parte de un despacho de cobranza extrajudicial. Su testimonio no es el de un experto en leyes, sino el de alguien que estuvo del otro lado del teléfono, y que, con una franqueza que apreciamos, nos revela las verdades incómodas de su antiguo trabajo.
A continuación, presentamos un extracto de nuestra conversación con Carlos:
Organización Nacional de la Defensa Del Deudor (ONDDD): Carlos, gracias por aceptar esta entrevista. Para empezar, ¿cómo es que alguien termina trabajando en un despacho de cobranza? ¿Qué expectativas se tienen al inicio?
Carlos: pues yo entré pensando que era un call center normal, como cualquier trabajo de esos. Pero la verdad, la realidad te golpea desde el primer día. La orden es clara: aquí lo único que importa es sacar dinero. El sueldo base es muy bajo, apenas para vivir. Lo que de verdad te motiva son las comisiones. Si no recuperas, no ganas. Y si no sacas algo dos meses seguidos, te despiden. Así de simple. Uno aprende rápido que si el deudor paga, uno tiene para comer. Es mucha presión, ¿sabes?
ONDDD: esa presión interna que mencionas, ¿se traduce en una capacitación para intimidar o presionar a los deudores? ¿Les enseñan técnicas específicas?
Carlos: oficialmente, no. En realidad no hay una “capacitación” como tal, solo te dan las bases con la información y casi, casi de inmediato empiezas a chambear. Obvio te dicen lo básico del trabajo, pero nada más. La verdad, la verdadera “escuela” la aprendes con los compañeros que llevan tiempo ahí. Ellos son los que te enseñan los trucos, las frases. Te dicen cómo hablarle a la gente para que sientan la presión, para que crean que el problema ya es grave. Aprendemos a decir cosas como que el caso “ya está en proceso legal” o que “la visita ya está autorizada”. Sabemos que eso no es cierto, pero lo decimos bien seguro para que el deudor sienta que ya no tiene salida.
ONDDD: ¿cómo saben cuándo es el momento de aumentar la presión? ¿Hay alguna señal que buscan en la reacción del deudor?
Carlos: sí, claro. Es por cómo reacciona la gente. Si lo oyes nervioso, que no sabe qué decir, que empieza con sus excusas o a poner pretextos... ahí sabemos que ya cayó. Entonces le subimos el tono. Le decimos que la cuenta está en “negativa de pago”, que “puede haber un embargo”, o que la situación “iremos a su casa”. El objetivo es que el deudor pague algo, lo que sea, ese mismo día o sacarle una promesa de pago aunque sea.
ONDDD: una queja recurrente es sobre las llamadas al trabajo. ¿Qué sucede cuando un deudor pide explícitamente que no se le llame a su empleo?
Carlos: ahí es donde insistimos más. Suena mal, pero así funciona. Si alguien te dice “no me llames al trabajo porque me pueden despedir”, muchos de nosotros lo tomamos como una señal para presionar. Sabemos que por ahí le duele, que es su punto débil. Entonces, ¿qué hacemos? Llamamos más a ese número. Porque si el deudor siente que su trabajo está en riesgo, es más probable que pague.
ONDDD: ¿y qué pasa cuando llaman a un número y la persona que contesta no es el deudor, a veces ni lo conoce y explica que no es la persona que buscan?
Carlos: eso, la verdad, no nos interesa mucho. Si alguien contesta, significa que la línea está activa. Y si la línea está activa, pues insistimos. No importa si nos dicen que no es el deudor o que no lo conocen. Para nosotros, esa es una oportunidad. A veces la gente se harta de que les marquen y terminan buscando al deudor para que pague y ya no les molesten. Es más, a veces esa misma persona paga con tal de que ya no la molestemos. Mientras haya una respuesta, vamos a seguir llamando a ese número, no nos importan mucho sus explicaciones.
ONDDD: ¿y qué papel juegan las referencias personales que se proporcionan al solicitar un crédito? ¿También se utilizan como herramienta de presión?
Carlos: sí, claro. También para presionar. Cuando el deudor no contesta o no se deja localizar, le empezamos a marcar a las referencias. A veces les decimos cosas que los asustan, como que el caso “está muy avanzado” o que el deudor tiene “un problema serio con la deuda”. Incluso les hacemos creer que son avales o responsables de la deuda, aunque no lo sean. Muchas veces esas personas ni sabían que estaban como referencia. Pero la idea es que ellos presionen al deudor para que pague.
ONDDD: finalmente, hemos recibido muchos reportes de deudores que pagaron un “convenio” que luego resultó no existir. ¿Es una práctica común?
Carlos: sí, eso pasa mucho. Cuando el deudor se resiste mucho, le ofrecemos un “convenio especial”. Les decimos que si depositan cierta cantidad de dinero, se detiene el proceso o se congela la cuenta. El deudor, desesperado, va y deposita pensando que ya resolvió algo. La verdad la mayoría de las veces es un engaño para sacar ese pago. El dinero entra como un pago normal, uno cobra su comisión... y el deudor sigue con la deuda. Lo vi varias veces. Mejor no nos crean y pidan todo por escrito.
ONDDD: Carlos, agradecemos tu testimonio. Es información que seguramente servirá a muchas personas.
El testimonio de Carlos es revelador. Nos muestra que detrás de cada llamada de cobranza, a menudo hay un sistema diseñado para explotar el miedo y la vulnerabilidad, impulsado por metas agresivas y comisiones. El cobrador no es, en la mayoría de los casos, un experto legal, ni mucho menos tiene capacidad para embargar, sino un eslabón en una cadena de presión.
Desde la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor, queremos reiterar que las deudas pueden y deben pagarse, pero siempre con transparencia y respeto. Es fundamental que los deudores conozcan sus derechos:
* Un despacho de cobranza no puede embargar sus bienes por sí mismo. Solo un juez, a través de un proceso legal, puede ordenar tal acción.
* Nunca realice un pago sin un convenio formal y validado correctamente.
* Las amenazas, intimidaciones, engaños o el acoso constante son prácticas ilegales y pueden y deben ser denunciarse ante las autoridades competentes, como la CONDUSEF.
Cuando el deudor comprende cómo funciona este sistema desde adentro, el miedo deja de ser la herramienta principal de la cobranza. Si usted se encuentra en una situación de deuda y siente que está siendo víctima de estas prácticas, no dude en acercarse a las autoridades competentes y, por supuesto, a la Organización Nacional de la Defensa Del Deudor. Estamos aquí para brindarle la información y el apoyo que necesita para defender sus derechos y encontrar una solución justa.





