Reproduzco el organigrama del diario Reforma. Como se trata de una estructura jerárquica integrada casi por completo por hombres, me permito presentar sus escalones con letras griegas y con un sinónimo de varón que de plano resulta inevitable: macho alfa, macho beta, macho gamma... Las únicas excepciones son las dos mujeres que aparecen en la lista. Me disculpo con quienes detestan el abuso de las mayúsculas, pero decidí respetar —aunque me parezca de muy mal gusto— el excesivo mayusculeo de los cargos. Así los escriben en ese rotativo.
1. Macho alfa: Alejandro Junco de la Vega (Presidente del Consejo).
2. Macho beta: Rodolfo Junco de la Vega (Vicepresidente del Consejo).
3. Macho gamma: Alejandro Junco Elizondo (Director General).
4. Macho delta: Ricardo Junco Garza (Director General Comercial).
5. Macho épsilon: Roberto Zamarripa (Director Editorial General).
6. Macho zeta: Alex Castillo (Director Editorial).
7. Macho eta: Gerardo Lara (Director Comercial).
8. Macho theta: Maxwell González (Director General Operaciones).
9. Macho iota: Edgar Espinosa (Director General Tecnología).
10. Macho kappa: Juan Carlos Pulido (Director Comercial Experiencias de Marca).
11. Macho lambda: Jorge A. Jiménez (Director Digital, CANCHA y Agencia).
12. Macho mu: Roberto Castañeda (Director de Información).
Primera mujer: Mayela Córdoba (Directora Editorial Negocios).
13. Macho nu: Paolo Regalado (Subdirector de Circulación).
14. Macho xi: Jorge Obregón (Director de Producción).
Segunda y última mujer: Elvira Carrasco (Subdirectora de la Agencia Reforma).
15. Macho omicrón: Francisco Ortiz (Subdirector de Información).
16. Macho pi: Omar Olvera (Subdirector Gráfico).
Son 16 hombres, el 88.89%, y solo dos mujeres, el 11.1%. Ellas, hay que subrayarlo, no ocupan los cargos directivos más relevantes. Las dos aparecen en la parte baja del organigrama del diario Reforma. Esto explica mucho.
Todos los cargos de mayor jerarquía —Presidencia del Consejo, Vicepresidencia, Dirección General, Direcciones Generales Comercial, Operaciones y Tecnología, Dirección Editorial General, Dirección Editorial, Dirección Comercial, Dirección Digital, Dirección de Información y Dirección de Producción— están ocupados por hombres. Esto explica más.
El de Reforma es un directorio que evidencia una notable brecha de género en la conducción del periódico. Es un hecho verificado: los puestos de 16 hombres y solo 2 mujeres los publica ese diario, todos los días, debajo de su columna principal, Templo Mayor.
¿Es un periódico machista? Para no especular digamos que es un diario dirigido por machos —uso esta palabra como sinónimo de varón, sinónimo despectivo porque ¡sin duda lo merece Reforma!—.
Un organigrama con 16 hombres y solo dos mujeres en los principales cargos directivos difícilmente refleja las prácticas corporativas contemporáneas que buscan una mayor equidad de género en los niveles más altos de decisión.
¿Cuál debería ser la cuota obligatoria de mujeres? No hay consenso, pero la tendencia internacional en las mejores empresas descalificaría a Reforma, ya que se busca siempre incrementar la presencia femenina en la alta dirección y en los órganos de gobierno de las empresas.
Se ve de otra época, de la prehistoria de plano, un periódico como Reforma con inmensa mayoría de machos en su alta dirección. Mucho más atrasado todavía en un país gobernado por una mujer, la presidenta Claudia Sheinbaum; la Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene mayoría de ministras; el Banco de México está encabezado por Victoria Rodríguez Ceja; ya bastantes entidades federativas tienen gobernadoras; Morena, el partido mayoritario, es presidido por Ariadna Montiel; y mujeres ocupan algunas de las responsabilidades más relevantes del gabinete federal, como Rosa Icela Rodríguez en Gobernación, Leticia Ramírez en Bienestar y Luz Elena González en Energía, y muchas más.
Mi interpretación, basada en los datos del propio organigrama de Reforma, es que la abrumadora presencia de machos en sus cargos directivos ayuda a entender el evidente rechazo de su línea editorial a que una mujer sea la comandanta suprema de las Fuerzas Armadas de México, es decir, la máxima autoridad del país.
Si Reforma sobrevive al avance tecnológico que tanto ha dañado a la prensa escrita, habrá que esperar otro cambio generacional: que el hijo del dueño, Alejandro Junco Elizondo, tercero ya en la estructura gerencial, tenga una hija o una sobrina bien preparada para, algún día, asumir la máxima dirección del periódico.
Venturosamente en México es tiempo de mujeres. Pero, tristemente, en Reforma sigue siendo tiempo de machos. Es lo que leo en el organigrama encabezado por Alejandro Junco de la Vega. Si alguien lee otra cosa, que la argumente y podremos debatir.



