Proteger la propiedad industrial es una función primordial para el Estado mexicano, y lo hace -por ejemplo- mediante la regulación y otorgamiento de patentes de invención, y el registro de marcas, además de diseños industriales y declaraciones de protección de denominaciones de origen, entre muchas otras herramientas.
Tal función la realiza a través de Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), quien con base en la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial reconoce como marcas famosas a aquellas conocidas por la mayoría del público consumidor en México, brindándoles protección especial ante cualquier giro.
La semana pasada el IMPI otorgó a Aeroméxico la declaratoria de “Marca Famosa”, un distintivo al que se hizo merecedora la aerolínea por el prestigio y por su trayectoria, pues estamos hablando de una marca que lleva más de 90 años dentro de la historia de la aviación del país.
También conocida como la aerolínea del caballero águila; su distintiva e icónica imagen hace que uno los reconozca alrededor del mundo; recientemente le dieron una actualización al logotipo, haciéndolo más moderno y dinámico.
En este espacio dimos cuenta del momento en que estrenaron una gama de nuevos colores que distingue a la aerolínea de otras en el mercado, y que junta tradición con modernidad. El director general de Aeroméxico, Andrés Conesa, dijo al respecto sobre esta distinción:
“[…] el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) nos otorgó la declaratoria de “Marca Famosa”, un distintivo otorgado gracias a la trayectoria y prestigio de nuestra querida aerolínea, así como a la preferencia y lealtad de millones de clientes que han volado con nosotros.
“Por más de 90 años de historia, hemos trabajado arduamente para posicionarnos como una compañía sólida, innovadora y que ofrece el mejor servicio. Hoy, con mucha satisfacción veo que esa meta no solo se ha alcanzado, sino que la hemos superado una y otra vez…”.
¿Qué es una marca famosa? Son aquellas que son reconocidas por la gente sin distinción a que tipo de industria pertenezcan, esto es, forman parte del imaginario público porque son marcas cercanas a la gente, las consuman o no.
La distinción que acaba de otorgar el IMPI a Aeroméxico es relevante, pues gracias a ello adquiere una protección especial, no solo a nivel nacional sino internacional, sobre todo cuando se pretende reproducir sin autorización la marca, o imitarla para otro tipo de negocio, e incluso en un momento dado tampoco podrían “traducir” la marca.
Además de ser un reconocimiento, darle el carácter de “famosa” a una marca es para evitar la reproducción ilegal, así como la imitación que pueda confundir a la gente, y en el extranjero la traducción de la marca para otros fines.
El reconocimiento que el IMPI hace sobre la marca Aeroméxico adquiere mucha relevancia, sobre todo en un entorno donde los activos intangibles representan una proporción creciente del valor empresarial. La declaratoria de marca famosa es una herramienta jurídica esencial que le permitirá a nuestra aerolínea bandera proteger, consolidar y expandir su valor.
Y es que Aeroméxico es una marca que por más de noventa años nos ha acompañado a muchos a lo largo de nuestras vidas. En mi caso desde pequeña la utilicé para ir a Chihuahua y a Ciudad Juárez, porque tenía familia por aquellos lares y nos gustaba mucho ir al Paso, Texas. Pero también para ir a Monterrey.
Hoy Aeroméxico es parte de la cultura de México, por eso reconocerla como marca famosa no es algo trivial. Es la segunda línea aérea más antigua del país, que vio la luz en 1934, cuando Antonio Díaz Lombardo le apostó a un negocio -incipiente todavía- en aquellos años posrevolucionarios, del transporte aéreo como Aeronaves de México.
Iniciando sus operaciones nada más que en el bellísimo puerto de Acapulco, la “Costa Azul del Pacífico”, en un avión Stinson SR-5A, “un monoplano de ala alta, cabina cerrada con capacidad para cuatro plazas y tren fijo, equipado con motor Lycoming radial R-680 de 215 HP”, tal y como lo describen de manera magistral en la página electrónica de Aeroméxico, donde nos cuentan la historia de la línea aérea.
Un avión que fue traído desde Kansas City, y aunque suene increíble, el trayecto para llegar a la Ciudad de México tuvo una duración de tres días. El encargado de pilotear la aeronave fue el capitán Julio Zinser, egresado de la Escuela Militar de Aviación, creada en 1915 por iniciativa del gobierno de Venustiano Carranza, y que estuvo ubicada en los llanos de Balbuena.
La aeronave Stinson SR-5A, matrícula XB-AJI despegó al mando del capitán Julio Zinser un 14 de septiembre de 1934, transportando dos pasajeros rumbo al puerto de Acapulco.
Fue hasta la llegada de la década de los años cincuenta que la aviación en general se transforma en lo que hoy conocemos; se reguló la industria, mejorando cada vez más la satisfacción de los pasajeros, lo cual le permitió entonces a Aeroméxico consolidarse dentro del gusto de la gente, con rutas tan atractivas como a Nueva York o Los Ángeles.
Con la llegada de los años sesenta, el caballero águila tuvo un hito; cruzar el Atlántico, pues fue la primera aerolínea nacional en ofrecer la ruta a Madrid, España. Con esto se abrió la posibilidad de que la gente ya tuviera opciones de con quién viajar, si con Iberia, la aerolínea bandera de España, o con Aeroméxico, la actual aerolínea bandera de nuestro país.
Es justamente en esa época cuando la marca Aeroméxico y su logotipo se vuelven muy populares, pasamos por el naranja y negro, luego los aviones de librea plateada y finalmente ahora con su nueva imagen, con sus aviones insignia: el Kukulkán, un coqueto Boeing 737MAX, con una personalidad única, y Quetzalcóatl, un magnífico Boeing 787Dreamliner, ambos evocando la riqueza cultural de nuestro país.
El primero en honor a la cultura maya con el dios Kukulkán y el segundo a la cultura mexica, aunque también Quetzalcóatl fue un dios para la cultura teotihuacana, de hecho existe un templo dedicado a él.
Muchísimas felicidades a Aeroméxico por ese gran reconocimiento; en efecto, son una marca que ya forma parte de la idiosincrasia del pueblo mexicano y lo mejor es la representación que se hace de nuestro país al extranjero, porque no solamente transportan pasajeros o carga, sino que llevan a cada lugar un pedacito de México y de nuestra enorme cultura.





