La Secretaría de Hacienda y Crédito Publico (SHCP) reportó que los ingresos públicos a nivel nacional cayeron un 2.8% anual debido a que se registró una menor recaudación de ISR.
El Informe de Finanzas Públicas y la Deuda Pública que fue emitido por la dependencia, señala que la cabida también se concretó debido a una disminución en los ingresos petroleros.
Ante la caída que se registró a lo largo de los primeros 9 meses del año, el reporte oficial establece que el gobierno limitó el gasto.

Hacienda reporta caída en ingresos públicos por menor recaudación de ISR y menos ingresos petroleros
Al presentar el Informe de Finanzas Públicas y la Deuda Pública, la Secretaría de Hacienda reportó que los ingresos públicos cayeron 2.8% anual durante el tercer trimestre del 2026.
La información establece que los ingresos presupuestarios sumaron 6.30 billones de pesos a septiembre, cifra que dejó un faltante de 239 mil 527 millones de pesos con respecto a las previsiones.
Sobre la contracción explicó que se debió al desplome real de 21.5% en los ingresos petroleros, derivado de una elevada base de comparación frente a 2025 y menores precios en los mercados internacionales.

De la misma forma, sostuvo que la captación de ISR cedió terreno por la desaceleración del margen corporativo, sumada al impacto de un peso fuerte sobre los aranceles y gravámenes a la importación.
A pesar de la caída general en los ingresos públicos, la recaudación de IVA mostró números positivos al crecer 4.2% interanual, impulsada por el dinamismo del consumo interno, aunque resultó insuficiente para revertir el déficit.
Gasto público se redujo ante caída de los ingresos
Para amortiguar la caída de los ingresos públicos al tercer trimestre de 2026, la Secretaría de Hacienda aplicó un recorte al gasto público, pues registró una baja anual de 0.4% real.
El ajuste implicó que el gobierno federal ejerciera 7.27 billones de pesos a septiembre, una cifra que se ubicó 483 mil 40 millones de pesos por debajo del programa previsto.
La contención presupuestal se concentró en el gasto programable, donde dependencias federales y la inversión física sufrieron reducciones para evitar un sobrecosto financiero mayor al déficit.
A pesar del freno en el gasto total, el costo financiero de la deuda pública continuó presionando a la Tesorería, ya que absorbió recursos en un entorno de altas tasas de interés internacionales.






