Buenos Aires.- El nuevo gobernador de la provincia sureña de Río Negro, el peronista Carlos Soria, de 61 años, murió de un tiro en el ojo cuando se encontraba con su esposa en la cama en su finca cercana a la ciudad de General Roca. Llevaba apenas 21 días como jefe provincial.

 

Las autoridades argentinas admitieron que la muerte fue debido a  un accidente doméstico", dijo el vicegobernador de la provincia Alberto Weretilneck, que asumiría la gobernación hasta el 2015, y añadió que, en el momento del hecho, "no había nadie más" que Soria y su esposa en la residencia del matrimonio en la localidad rionegrina de Paso Córdoba.

 

La prensa rionegrina especulaba con que el disparo del arma de fuego calibre 38 que dio en el rostro del gobernador habría ocurrido después de una discusión con su cónyuge, Susana Freydoz. La esposa del político fallecido declaró ayer mismo ante el juez que investiga el deceso.

 

Como peronista, Soria apoyó a todos los gobiernos de esa extracción politica que gobernaron a la Argentina desde 1989.

"Estamos todos consternados, doloridos por la noticia porque 'el gringo' Soria fue un hombre apasionado por la política, comprometido con los problemas de la provincia", dijo, según la agencia Télam, Oscar Albrieu, diputado nacional por Río Negro por el oficialismo.

 

Soria asumió el Gobierno en ese complicado contexto económico y entonces envió al Parlamento provincial dos leyes polémicas que fueron aprobadas con celeridad. Una ha puesto en disponibilidad a 20.000 empleados públicos. A partir de esa ley, Soria echó a 4.500, a los que consideró “vagos”.

La otra norma levantó la prohibición del uso del cianuro en la minería, lo que ha despertado las críticas de habitantes de Bariloche, ecologistas, partidos opositores y hasta de algunos militantes kirchneristas.

Con información de El País.