Mérida, 3 Mar. (Notimex).- Yucatán posee condiciones para el cultivo del piñón, piñoncillo o pistache mexicano, que se puede utilizar en la elaboración de biodiesel, según publicó la Revista Digital Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El piñón (Jatropha curcas) pertenece a la familia de las Euphorbiaceae, nativa de México y Centroamérica, y hoy es ampliamente cultivada en Centroamérica, África y Asia.
La planta es resistente a la sequía y crece en suelos pobres y arenosos, en climas tropicales y semitropicales, en altitudes que van de cero a mil 600 metros sobre el nivel del mar.
El látex de sus hojas se utiliza en medicina tradicional y para reforestar zonas erosionadas, indicó la publicación de la UNAM.
En México, la planta se encuentra en forma silvestre en varias entidades, como Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Sonora, Puebla, Hidalgo y Morelos.
Sin embargo, sólo se utiliza de manera tradicional en las regiones de Papantla, Veracruz, la Huasteca hidalguense y la sierra de Puebla, en la preparación de tamales, pollo en pipián (mezclado con semillas de calabaza y ajonjolí), con huevo o simplemente tostado en comal.
Según la revista, para producir el piñón mexicano no sería necesario sustituir los cultivos existentes por otros.
Podrían utilizarse las tierras marginales sin uso agrícola o no aptas para la agricultura, y de esa manera el campesino obtendría un ingreso extra con la venta de semilla y con el aceite de piñón.
Esa actividad resultaría muy remunerable para el sector campesino del país, que actualmente atraviesa por una severa crisis.
Asimismo, se puede asociar a cultivos como el jitomate, calabacita, frijol y cacahuate, lo que permitiría aprovechar de manera integral la tierra y obtener mayores ganancias.
En 2008, el Instituto Nacional de Investigaciones, Forestales Agrícolas y Pecuarias (Inifap) estableció que Yucatán ?sin duda tiene las condiciones para el cultivos del piñón y otras especies que puede usarse para la producción de biodiesel?.
Desde ese año surgió un fuerte interés de tres empresas por sembrar cientos de hectáreas de la planta Jatropha curcas o sikilté.
?En México se exploran opciones para producir etanol y biodiesel. En el caso de Yucatán y la Península, la opción es el biodiesel por el interés de dos empresas locales y una nacional que ya tienen sembradíos para su investigación?, expuso en un estudio el centro de investigación.
El instituto destacó que hay vasto interés mundial en producir biocombustibles, ello ante los elevados precios del petróleo, cuya producción se mantendrá por lo menos 10 años más, según cálculos del Inifap.
De hecho, en Colonia Yucatán ya se sembraron unas dos mil hectáreas de la planta, con el objeto de generar aceite, aunque hasta ahora se desconocen los alcances del proyecto.
Sin embargo, la UNAM y el Inifap insisten en que Yucatán tiene todo para convertirse en punta de lanza en la elaboración de biocombustibles, pues hay las condiciones climáticas y acceso a las tecnologías para el proceso de transformación y generar una economía rural más dinámica.
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